El fraude en el IRPF por rentas
Fiscalidad
Fedea cifra en 51.
Madrid y Cantabria, las regiones que exhiben un nivel más elevado de responsabilidad tributaria.

Sede de la Agencia Tributaria de la Plaza Letamendi de Barcelona

La evasión de impuestos aumenta en España, a pesar de los esfuerzos del Ministerio de Hacienda para disminuirla. Los ingresos que empleados, dueños de negocios, inversionistas y arrendadores omiten declarar se incrementaron después de la crisis sanitaria, alcanzando los 112.000 millones de euros durante el 2022, de acuerdo con una exhaustiva investigación difundida hoy por Fedea con la autoría de Jaime Vallés y Anabel Zárate. El informe mide el desfase tributario presente en la nación, definido como el capital no reportado en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) durante el pasado reciente, y el veredicto resulta evidente: posterior a la pandemia, dicha disparidad se está expandiendo.
Los investigadores puntualizan que el desfase impositivo representa una “aproximación al límite superior del fraude”. Dicha noción comprende el ocultamiento intencionado de ingresos, la elusión de impuestos o discrepancias teóricas y numéricas entre los registros de hacienda. Vallés y Zárate subrayan, sin embargo, que esta idea “no debe confundirse con la economía sumergida, que engloba también actividades ilegales o empleo no registrado e implica además a otros impuestos”.
La investigación detalla el grado de observancia impositiva según la clase de ingreso. Por consiguiente, las rentas laborales exhiben el cumplimiento más elevado. Cerca de nueve de cada diez empleados informan sus labores debidamente. Tal situación se origina, indican los especialistas, en que los gravámenes se aplican en la fuente, hecho que “limita de manera muy eficaz las posibilidades de ocultación”. Por el contrario, los ingresos diferentes al salario disponen de una “trazabilidad administrativa mucho menor” y, por ende, “muestran niveles de cumplimiento fiscal mucho más bajos”.
De este modo, los beneficios de actividades profesionales y patrimonio inmobiliario son los que presentan un volumen superior de evasión, o de “brecha fiscal”, siguiendo el lenguaje de los redactores del estudio. Tales ingresos sumaron en el 2022 prácticamente la mitad de lo evadido, lo que significó 54.000 millones que no se comunicaron a la Hacienda. El desajuste en las ganancias de capital mobiliario llegó a 12.500 millones en ese mismo periodo.
Bajo este escenario, el informe difundido por Fedea estima un descenso en los ingresos tributarios de entre 21.000 y 51.000 millones durante 2022, representando del 1,5% al 3,7% del PIB de dicho ejercicio. Las cifras reflejan un deterioro comparado con 2020, si bien permanecen distantes de los picos más altos de evasión impositiva. Durante 2012 y 2013 se registraron niveles de 67.000 y 68.000 millones en cuanto a la reducción de la recaudación.
Madrid, Cantabria y Comunidad Valenciana muestran niveles de acatamiento por encima de la media del país.
A pesar de lo indicado, el análisis evidencia un avance global en la responsabilidad impositiva frente a los datos de los primeros dos decenios del siglo XXI. Para 2026 se estimó una defraudación de 157.000 millones y en 2019, de 140.000 millones. La crisis pandémica conllevó una reducción del ejercicio comercial y las cifras de capitales sumergidos se hundieron hasta los 91.000 millones.
Al estudiar la información por territorios, el documento señala que “persisten patrones territoriales estables”. Madrid, Cantabria y Comunidad Valenciana registran niveles de acatamiento por encima de la media nacional, mientras que Andalucía, Canarias, Baleares, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y La Rioja muestran de manera recurrente cifras inferiores. Esto sucede, “probablemente, a un mayor peso de sectores tradicionales, con menor trazabilidad, y de territorios con particularidades geográficas, como la insularidad o la dispersión demográfica, que dificultan el control”.
Los progresos más notables en la totalidad del cumplimiento tributario se perciben en Canarias, Baleares, Andalucía y Castilla-La Mancha. Los más discretos, en Asturias y Aragón. Catalunya se ubica en rangos promedio en la totalidad de las variables.
El Ministerio de Hacienda ha dedicado un periodo prolongado a reforzar las medidas contra el encubrimiento de ingresos. De esta forma, la Agencia Tributaria determinó que la cifra del IRPF recobrada se acercó durante el 2022 a los 10.000 millones de euros.

