Trump selecciona a Kevin Warsh para la Fed, un experto que apoya el recorte de las tasas de interés.
EE.UU.
El presidente de Estados Unidos finalmente tomó una determinación y designó a un experto financiero que previamente ejerció como gobernador del banco central, quien fue descrito como “un cambio de régimen” ante los “halcones” de mantener elevado el costo del crédito.
Warsh se encuentra unido en matrimonio con la directiva y sucesora Jane Lauder, cuyos abuelos establecieron la compañía de cosméticos Estée Lauder.

Kevin Warsh, de 55 años de edad, constituye la apuesta de Trump para relevar a Jerome Powell en la jefatura de la Reserva Federal si el Senado concede su visto bueno.

La persona seleccionada por Donald Trump con el fin de reemplazar a Jerome Powell dentro de la Reserva Federal (Fed) resulta ser Kevin Warsh, quien cuenta con 55 años y ha sido designado para solucionar la disputa que el mandatario de EE.UU. Ha fomentado por varios meses. Warsh ofrece una visión nítida: entre sus cualidades destaca su convicción de que es necesario reducir las tasas de interés, el principal anhelo de Trump y el motivo del distanciamiento con el presente líder de la institución financiera norteamericana.
Esta resolución finaliza un trámite que inició formalmente el estío anterior, si bien ya formaba parte de las expectativas de Wall Street y los accionistas casi desde la victoria del representante republicano en los comicios de noviembre de 2024. A partir de su triunfo electoral, Trump persistió en socavar la gestión de Powell ante el organismo por su política de mantener altas las tasas de interés para frenar el encarecimiento de la vida sin perjudicar el empleo. Powell resultó designado por Trump durante 2018 y posteriormente ratificado por Joe Biden.
“Conozco a Kevin desde hace mucho tiempo y no tengo dudas de que el pasará a la historia como un gran presidente de la Fed, tal vez el mejor”, afirmó Trump en su perfil social, canal oficial del ejecutivo de EE.UU. Donde publicó el comunicado.
Warsh, de 55 años, es un financiero y directivo bancario que anteriormente se desempeñó como integrante de la Junta de Gobernadores de la Federal Reserve. Está casado con la multimillonaria heredera y empresaria estadounidense Jane Lauder, cuyos abuelos fundaron la compañía de cosméticos Estée Lauder. Se conocieron en la Stanford University.
Warsh encaja con la imagen que Trump buscaba con ahínco y representa un revés significativo para Kevin Hassett, su consejero en economía que ha elogiado constantemente al mandatario y su perspectiva, razón por la cual bastantes personas asumieron que resultaría elegido para el puesto que finalmente le han arrebatado.
Incluso desde que Powell fue ratificado en 2018, bajo la primera administración de Trump, el líder de la Casa Blanca ha exhibido una persistencia por coaccionar a los miembros de la Fed para que disminuyeran de forma contundente el coste del crédito. Sin embargo, Powell siempre estimó que aquello no favorecía la estabilidad financiera, sobre todo tras las consecuencias inflacionarias derivadas de la crisis de la pandemia.
Warsh, por otro lado, ya había manifestado que él encarnaba “un cambio de régimen” con el fin de subrayar su desacuerdo con la postura de la Fed.
“En mi opinión, el déficit de credibilidad recae en quienes actualmente están al frente de la Reserva Federal”, afirmó. Se trata de una postura que podría situarlo como oponente dentro de un organismo en el cual el acuerdo resulta fundamental para ejecutar sus normativas.
El candidato ejerció el cargo de gobernador de la Fed desde el 2006 hasta el 2011. Se trata de un economista de tendencia conservadora que ya fue considerado durante la primera administración de Trump y cuya ratificación por parte del Senado ocurre en un periodo de gran tensión sobre el tema. Warsh se desempeña como financiero y directivo de banca, unido en matrimonio con la acaudalada heredera y empresaria Jane Lauder. Sus antepasados fueron los creadores de la firma de belleza Estée Lauder. Ambos coincidieron durante sus estudios en la Universidad de Stanford.
El nombramiento de Warsh ocurre durante una de las etapas más inciertas de la Reserva Federal en mucho tiempo, mientras el incremento de precios aún no se ha vencido por completo, existen incertidumbres acerca de la solidez del empleo, el crecimiento de la deuda pública es constante y la misma Reserva Federal encara una coacción política excepcionalmente frontal respecto a su gestión de la estrategia monetaria.
El Departamento de Justicia (DOJ) presentó cargos criminales contra Powell por los proyectos de renovación del edificio principal en Washington de la Fed, sumado a sus declaraciones sobre este tema frente al Congreso. Powell, mediante un inusual y decidido enfrentamiento contra la postura de la administración Trump, manifestó que dicho litigio era únicamente una excusa para que la Fed viera comprometida su autonomía y terminara cediendo ante los mandatos del presidente del país.
Dentro de esa estrategia de fuerte coacción se incluye igualmente el asunto de la gobernadora Lisa Cook, quien permanece en el consejo mediante mandato legal y con carácter transitorio aguardando la resolución del Tribunal Supremo. Trump intentó destituirla sin éxito hace poco tiempo de manera fulminante debido a una presunta estafa de bienes raíces que ella rechaza y, según parece, las evidencias la respaldan.
Por consiguiente, en la designación de Warsh, a juicio de los expertos, no solo se dirime quién encabeza la gestión monetaria, sino la autonomía funcional del organismo frente a las exigencias del ejecutivo. Este miércoles, en la comparecencia tras el encuentro donde se dejaron las tasas sin cambios, desoyendo las peticiones de Trump, Powell ofreció una sugerencia a su relevo: “Que esté al margen de los políticos electos”.
La trayectoria hacia la ratificación puede ser compleja; el senador Tom Thillis ya manifestó que impedirá el sufragio hasta que el DOJ concluya la demanda contra Powell.
De concretarse su designación, Warsh ejercerá un peso sustancial en las determinaciones del organismo monetario al fijar el camino. Los observadores concuerdan en que el seleccionado ha respaldado habitualmente el mantenimiento de tasas bajas, un mecanismo que Trump valora como el contrapeso ante las repercusiones de su esquema arancelario. Powell lega un precedente distinto sobre aquello que conviene omitir. El precepto básico de Trump es la subordinación y la fidelidad incondicional.