Pedro Sánchez encara un desafío final después del revés en Aragón: sacar adelante los Presupuestos del Estado durante el siguiente trimestre, o llamar a las urnas. Cualquier cesión ante sus aliados soberanistas supone un elevado precio en votos para el PSOE. El factor determinante residirá en implementar la amnistía a Puigdemont previamente a que concluya la etapa legislativa.
Sánchez ha reconstruido los lazos con ERC, Junts, Podemos, PNV y Bildu a través de convenios particulares. Pese a la complejidad del proceso, está retomando la alianza con el bloque de investidura.
Es probable que durante este proceso deba enfrentar dos derrotas adicionales: una en Castilla y León, donde las elecciones tendrán lugar en marzo, y otra en Andalucía, previstas para junio. No obstante, si logra aprobar los Presupuestos, callará a sus críticos y podrá demostrar que aún mantiene el apoyo del Parlamento para gobernar a pesar de las derrotas regionales.
Los recursos electorales del reino se centrarán en las cuentas públicas para resaltar la estabilidad económica, las inversiones en infraestructuras y el “escudo social”. Los partidos de derecha, PP y Vox, serán los únicos en votar en contra de las propuestas vinculadas a demandas sociales.
La situación financiera nacional presenta el siguiente desafío para Pedro Sánchez.
Estos Presupuestos serán expansivos y de corte electoralista, diseñados para extenderse hasta 2027. Esto agravará un déficit y una deuda pública ya muy altos. Las reformas estructurales, pospuestas durante los siete años y medio del gobierno de coalición progresista, permanecerán en suspenso. Se acentuará la confrontación política que obstaculiza todo consenso nacional. Aunque para la izquierda estos Presupuestos resultarán favorables, su efecto sobre la economía será moderado, aunque contribuirán a disminuir la incertidumbre.
Aprobar los presupuestos resultaría fundamental para María Jesús Montero, vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, pues le daría la oportunidad de afrontar las elecciones andaluzas con logros y compromisos. Sin embargo, solo cuenta con tres meses para conseguirlo antes de abandonar el Ministerio y dedicarse por completo a la campaña. Carlos Cuerpo, ministro de Economía, probablemente asumirá las responsabilidades de Hacienda. Su perfil técnico y reconocido podría reforzar la imagen del Gobierno de Pedro Sánchez y su equipo, que ha sufrido por una deficiente gestión y una excesiva ideología.
Un factor adicional que beneficiará a los socialistas es el crecimiento de la ultraderecha. Vox ha pasado a ser como el perro del hortelano, que “ni gobierna ni deja gobernar”. Carece de un plan financiero y no se le atribuye ninguna iniciativa para resolver las mayores inquietudes de la población. Su planteamiento central consiste en limitar la inmigración y replicar las medidas que Donald Trump ha estado ejecutando, cuya implementación en España es bastante difícil. Su dirigente, Santiago Abascal, jamás ha disimulado que su respaldo a la administración de Estados Unidos es absoluto.