Formación

Desde una institución de menor escala hasta evolucionar en un complejo académico internacional: “La escuela tiene que ser una prolongación de la casa”

Zürich Schule

Una iniciativa pedagógica que surgió de forma humilde, ha conservado sus valores fundamentales y hoy en día instruye a alumnos poseedores de un pensamiento crítico, pragmático y plural.

Zürich Schule arrancó en 1968

Zürich Schule arrancó en 1968

Miquel Taverna

Existen propuestas formativas que no surgen con el anhelo de una expansión acelerada, sino con el propósito de actuar correctamente. Zürich Schule constituye un ejemplo de esto. Su relato comienza en 1968, en un inmueble, bajo el impulso de una familia que defendía que la instrucción debía basarse en la proximidad, la dedicación y la sostenibilidad temporal. Lo que se originó como un pequeño colegio de ambiente rural ha devenido, tras el transcurso del tiempo, en un centro internacional donde se integran más de cuarenta nacionalidades, conservando el alma de institución cercana que marcó sus inicios.

Comenzó siendo un modesto centro de ámbito campestre y en la actualidad se ha transformado en una institución internacional.

Esa evolución sosegada, distante de tendencias pasajeras y de extensas organizaciones frías, justifica gran parte de su esencia presente. “La escuela tiene que ser una prolongación de la casa”, sostiene Beat Macías Roth, responsable de Zürich Schule. Un enunciado que sintetiza una forma muy específica de concebir la enseñanza, en la cual identificar a cada estudiante individualmente, brindar apoyo a los núcleos familiares y proporcionar equilibrio afectivo resulta tan fundamental como la formación intelectual.

El origen de la escuela viene de una madre suiza y un padre catalán
El origen de la escuela viene de una madre suiza y un padre catalán

Distinción oficial de Alemania mediante la iniciativa PASCH

El inicio de esta iniciativa se encuentra estrechamente vinculado a la trayectoria vital de quienes la crearon. Con una madre suiza y un padre catalán, ingeniero de profesión, el colegio surgió con un firme compromiso hacia los idiomas y, simultáneamente, hacia el razonamiento lógico y científico. Desde sus comienzos, se determinó que los docentes tenían que ser hablantes nativos de alemán, una elección inusual para aquel tiempo que definió el rumbo de la propuesta. “Para llegar a la cabeza hay que pasar por el corazón”, sostenía el progenitor de Beat Macías Roth, un concepto que continúa influyendo en el sistema pedagógico de la institución tras varios decenios.

Zürich Schule Barcelona integra la red global PASCH (Partnerschulen der Zukunft), una iniciativa promovida por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania junto a organismos oficiales como el Goethe-Institut y la Zentralstelle für das Auslandsschulwesen (ZfA). Dicha distinción posiciona a la institución en un grupo de más de 2.000 centros educativos a nivel mundial, garantizando la excelencia en la instrucción del idioma germano y su perspectiva cosmopolita y políglota. Como resultado, los estudiantes logran obtener títulos de lengua alemana como el Deutsches Sprachdiplom (DSD), los cuales poseen prestigio internacional y son muy apreciados por entidades académicas y corporativas en territorios germanoparlantes, simplificando el ingreso a la educación universitaria y a programas de formación en Alemania, Suiza y Austria. Este prestigio es fruto de un esfuerzo prolongado y un compromiso decidido con la excelencia. “Estas certificaciones no llegan por casualidad; son el resultado de la dedicación de todo un equipo”, indica el director.

Un factor fundamental que justifica dicha excelencia reside en la permanencia de su profesorado. Dentro de un entorno escolar caracterizado por el cambio constante de docentes, Zürich Schule ha apostado tradicionalmente por la creación de plantillas robustas e implicadas. Esta persistencia facilita la ejecución de un plan formativo consistente y el establecimiento de conexiones auténticas con los estudiantes. Tal equilibrio no ocurre por azar, sino que deriva de una filosofía de atención al personal académico y de una visión del centro como una colectividad.

La dimensión humana del proyecto se refleja también en el tamaño y en la organización del aula
La esencia humana de la iniciativa se evidencia igualmente en las dimensiones y la organización del aula.

El componente humano de la propuesta se evidencia también en la escala y la estructuración del salón de clase. En nuestros espacios fomentamos la enseñanza colaborativa, lo que permite una dedicación más individual y un apoyo permanente al estudiante. Esta perspectiva es sumamente pertinente en una época donde las instituciones educativas lidian con problemas intrincados, que van desde variaciones en la familia hasta diagnósticos múltiples o crisis afectivas. Comprender a fondo a cada pequeño ayuda a reconocer sus virtudes y flaquezas para proporcionar soluciones más precisas ante cada escenario.

El lugar donde la ciencia fomenta vocaciones.

A este enfoque de proximidad se añade un claro compromiso con la vanguardia. Zürich Schule destacó tempranamente en la adopción de destrezas digitales y, durante el último tiempo, ha sumado la inteligencia artificial a su propuesta pedagógica. En vez de considerarla un peligro, la institución la asume como un instrumento complementario para la instrucción y la coordinación académica. La IA se aprovecha para auxiliar a los maestros en la programación y para trabajar con el alumnado el juicio crítico y el empleo responsable de los medios técnicos. “Es como un becario muy motivado: ayuda mucho, pero hay que supervisarlo y contrastarlo todo”, explica Macías Roth tras oír tal concepto en un congreso sobre IA y enseñanza de César Poyatos, docente de tecnología educativa en el Departamento de Pedagogía de la UAM.

Los avances tecnológicos se integran con un decidido apoyo a la investigación científica. Esta disciplina representa un valor añadido fundamental para la entidad, logrando que numerosos graduados se decanten por estudios superiores en ciencias. Tal tendencia es consecuencia del perfil de sus fundadores y de un modelo educativo centrado en la experiencia práctica, el análisis lógico y la experimentación, todo ello complementado por una base lingüística robusta.

El multilingüismo es, de hecho, otro de los grandes ejes del proyecto
El multilingüismo es, de hecho, otro de los grandes ejes del proyecto

La pluralidad de idiomas constituye, ciertamente, otro de los pilares centrales de la propuesta. Alemán, inglés, catalán y castellano coexisten con total normalidad en la rutina del centro, mediante una incorporación paulatina de las lenguas que favorece un aprendizaje firme y fluido. Esta metodología no solo faculta a los estudiantes para expresarse en diversas lenguas, sino que también fomenta una visión abierta y un conocimiento más profundo de sociedades distintas. “Descubrir otras lenguas y culturas te ayuda a tener la mente más abierta”, señala el director.

Conocer distintos idiomas y tradiciones te facilita poseer una mentalidad más receptiva.

Beat Macías Roth

Director de Zürich Schule

De cara al porvenir, Zürich Schule mantiene firme su intención de evolucionar sin desprenderse de su esencia. El colegio se orienta a fortalecer su modelo pedagógico, continuar con la capacitación de sus maestros y potenciar su rol frente a las grandes corporaciones de enseñanza. En un entorno progresivamente tecnológico y distante, la institución defiende la importancia del trato humano, la proximidad y el apoyo constante. Esta visión educativa, nacida en un pequeño inmueble, sigue probando tras casi sesenta años que el desarrollo no exige renunciar a la propia identidad.

Lecciones de Vanguardia

Beat Macías Roth, encargado de Zürich Schule

“No queremos perder nunca de vista el porqué de nuestro proyecto y el legado que lo sostiene. En una escuela familiar, este sentido es clave para cuidar la esencia y hacerla crecer con el paso del tiempo. He aprendido la importancia de escuchar, de contrastar puntos de vista y de entender que liderar es a la vez una gran responsabilidad y un privilegio. El liderazgo no es una posición, sino un compromiso diario. También he aprendido que la formación continua es imprescindible y que se puede aprender constantemente con la que trabajas”.

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