“Tienes a gente a tu alrededor, pero no siempre alguien con quien hablar”: Buddybeam, el compañero digital que conversa, acompaña y resuelve dudas
Buddybeam
Buddybeam es una plataforma que crea experiencias de conversación con inteligencia artificial en formato de videollamada

Buddybeam ofrece un formato de conversación por voz con avatares digitales diseñados para interactuar de forma natural
Durante años, la vida de Jorge Macias tuvo un ritmo rutinario, prácticamente predecible: los cafés de media mañana con compañeros, las comidas improvisadas, los comentarios de oficina y las cervezas después del trabajo. Esa normalidad tan cotidiana y tan fácil de dar por sentada desapareció de golpe cuando aceptó un puesto en remoto y se mudó a la costa tarraconense. Nueva ciudad, nueva rutina y una pantalla como único puente con el mundo exterior. Aunque su familia vivía cerca, el día a día se volvió silencioso. “Tienes a gente a tu alrededor, pero no siempre a alguien con quien hablar”, recuerda. Fue entonces cuando empezó a rondarle una idea que parecía sencilla y enorme a la vez: ¿y si existiera un compañero digital con el que poder conversar cuando más lo necesitas?
Ese pensamiento se convirtió en el germen de Buddybeam, la aplicación móvil que permite hablar con dos personas digitales a través de una experiencia de videollamada tan natural que parece real. La propuesta no nació de un plan de negocio ni de una ambición tecnológica, sino de una sensación muy humana: la dificultad de gestionar la soledad cuando todo tu entorno cambia a la vez. A finales de enero de 2025, Jorge decidió que había llegado el momento de convertir aquella idea en algo real. Reordenó prioridades, empezó a desarrollar el proyecto por su cuenta y fundó oficialmente su empresa.
Lo curioso es que Jorge no venía del mundo del desarrollo de inteligencia artificial ni de la creación de startups. Su trayectoria profesional estaba ligada a redes y comunicaciones, un terreno muy técnico pero alejado de las aplicaciones conversacionales. “Sabía que quería hacer algo por mi cuenta, aunque fuera como autónomo”, recuerda. “Y al final, una cosa llevó a la otra hasta que dije: voy a fundar la empresa”.
De aquella mezcla de intuición, necesidad personal y curiosidad tecnológica se creó lo que hoy es BuddyBeam. La aplicación móvil, disponible en 9 idiomas, ofrece un compañero digital con el que hablar. La experiencia se parece a una videollamada, pero solo aparece en pantalla la persona digital, no la imagen del usuario. De momento hay dos buddies disponibles, Laura y Marco, y el usuario puede escoger con quién quiere hablar en cada momento.
La idea es que puedas hablar de lo que te apetezca, cuando te apetezca
La interacción es por voz, como una llamada en la que al otro lado hay un avatar fotorrealista que escucha, responde y recuerda lo que se le ha explicado. No se trata solo de “desahogarse”; también sirve para practicar idiomas si ya se tiene cierto nivel, preparar entrevistas, pedir recomendaciones de restaurantes o resolver dudas cotidianas como qué cocinar al llegar tarde a casa. “La idea es que puedas hablar de lo que te apetezca, cuando te apetezca. Aunque tengas amistades, no siempre están disponibles y hay cosas que no te apetece contar a todo el mundo”, explica Jorge.
El modelo de uso busca ser flexible. Al registrarse, cada persona dispone de cinco minutos gratis para probar la experiencia. A partir de ahí puede comprar paquetes de créditos que se traducen en minutos de conversación, con precios flexibles que permiten ajustar el gasto según la frecuencia de uso de cada persona. Más adelante, Jorge quiere incorporar también un sistema de suscripción para quienes utilicen BuddyBeam de forma más recurrente.
Uno de los puntos que más ha tenido en cuenta es la seguridad y la privacidad. Desde el primer minuto, el proyecto se ha construido siguiendo el Reglamento General de Protección de Datos. Las conversaciones y los datos de los usuarios están cifrados y la aplicación solo muestra un historial muy básico, basado en el número de interacciones y que cada persona puede limpiar desde su perfil. “Lo que se hable ahí está encriptado y, si hay algún problema, se gestiona con todas las garantías. Lo que pasa en BuddyBeam se queda en BuddyBeam”, afirma.
Jorge ha trabajado desde el inicio con un equipo legal para asegurar que la aplicación cumple con los estándares de transparencia y privacidad. Por eso, Buddybeam incorpora indicadores visibles que informan al usuario, de forma clara y discreta, de que está interactuando con un sistema de inteligencia artificial. Una decisión que refuerza la confianza sin interferir en la experiencia de conversación.
Lo que se hable ahí está encriptado y, si hay algún problema, se gestiona con todas las garantías
- Aunque la idea inicial surgió de una vivencia personal, Buddybeam ha crecido con la ambición de acompañar a perfiles muy distintos. Es para quien busca una charla espontánea, quien quiere mejorar un idioma o quien simplemente necesita un espacio tranquilo para pensar en voz alta. De momento se dirige a personas adultas, pero Jorge no descarta abrirlo en el futuro a adolescentes, convencido de que una herramienta pensada para conversar con calma podría aportarles mucho.
El lanzamiento de la aplicación es solo el primer paso de una hoja de ruta ambiciosa. En esta fase inicial, Jorge quiere escuchar al máximo a los usuarios. Desde el perfil de la app se puede enviar feedback, adjuntar capturas de pantalla o vídeos y reportar errores. Cada bug detectado y bien explicado se recompensa con minutos extra de conversación. “No hay mejor feedback que el de las personas que lo usan. Quiero que sientan que forman parte del proyecto y no que están haciendo de beta testers gratis”, comenta.
Mirando a medio plazo, Jorge no piensa tanto en grandes saltos tecnológicos como en algo más sencillo: que Buddybeam se normalice y forme parte del día a día de quien lo necesite. Su objetivo es que la aplicación se convierta en una herramienta habitual, un apoyo al que recurrir para conversar, practicar idiomas o simplemente ordenar ideas con calma. “Ojalá llegue un punto en el que alguien diga: voy a hablar un momento con mi buddy, como quien llama a un amigo”, resume.
Lecciones de Vanguardia
“Si crees en tu idea y en que puedes desarrollarla, no te lo pienses demasiado. Creo que vale la pena probar esta experiencia”.
