Empezó como una historia de amor y acercó el Caribe como nunca antes: “Queríamos ofrecer República Dominicana desde otro punto de vista, alejado del turismo típico”
One Two Travelling
Una agencia boutique que redefine la forma de viajar al Caribe desde la cercanía y la experiencia vivida

Laura Rodríguez y Alexis Selbers, los fundadores de One Two Travelling
One Two Travelling no nació en una oficina ni detrás de un plan de negocio. Nació en un viaje. En 2014, Laura Rodríguez y Alexis Selbers se conocieron en República Dominicana: ella, turista; él, dominicano y trabajador del sector turístico. Aquel encuentro, que probablemente podría haber quedado en una anécdota más de un viaje, se convirtió en el inicio de un proyecto vital que mezcla vida, cultura y vocación. Años después, ya instalados en Barcelona y con una familia en crecimiento, decidieron dar forma a un sueño compartido: crear una agencia que acercara el Caribe desde una perspectiva humana y auténtica.
Queríamos ofrecer República Dominicana desde otro punto de vista, alejado del turismo típico, mostrando la isla desde la experiencia real”
“Queríamos ofrecer República Dominicana desde otro punto de vista, alejado del turismo típico, mostrando la isla desde la experiencia real”, recuerda Rodríguez, que siempre ha estado vinculada al mundo educativo y social. Selbers, con años de experiencia en hoteles del país, coincide: “Lo que ofrecemos es muy diferente. No vendemos solo servicios, vendemos vivencias”.

La agencia nació oficialmente en 2017, tras el nacimiento de su primera hija, y supuso un salto al vacío para ambos. Laura Rodríguez lo resume con sinceridad: “Era profesora. Llegamos a casa después de comprar la licencia y pensamos: ¿qué hemos hecho?”. Pero lo que tenían era más fuerte que la incertidumbre: conocimiento del destino, pasión por acompañar al viajero y una idea clara de servicio. Con esa mezcla dieron forma a One Two Travelling, un proyecto que empezó online y que con los años se consolidó como agencia boutique especializada en el Caribe… aunque hoy ya opera en todo el mundo.
Acompañamiento permanente
Desde entonces han construido una propuesta donde cada viaje se diseña con la mirada del viajero, no con la de un catálogo. “Siempre estamos ahí para el cliente, incluso cuando ya está en el destino. Nos pueden contactar a cualquier hora”, afirma Selbers. Ese acompañamiento permanente se ha convertido en uno de sus sellos diferenciales.

Desde hace tres años, esa misma manera de entender el viaje ha llevado a One Two Travelling a consolidar una línea específica de viajes de incentivo para empresas. La agencia aplica al ámbito corporativo la misma filosofía humana y artesanal que caracteriza sus viajes vacacionales, diseñando experiencias a medida que buscan reforzar equipos, reconocer el esfuerzo y generar vínculos reales entre las personas. En los últimos años ha organizado grupos de incentivo en el Caribe y, este mismo año, cuenta ya con un viaje confirmado a Punta Cana y un crucero por el Mediterráneo. Además, el calendario incluye dos grupos temáticos en Punta Cana: un grupo numeroso vinculado al mundo del baile y otro centrado en retiros de bienestar, organizado conjuntamente con la academia Renace, liderada por Ariadna Grau, ampliando así su experiencia en la creación de viajes con propósito, conexión personal y bienestar.
Otra de sus singularidades es su circuito propio por República Dominicana, un recorrido de 15 días que realizan junto a grupos reducidos y que también puede organizarse en privado. “Somos los únicos que lo tenemos”, explica Selbers. Rodríguez profundiza en el espíritu de la propuesta: “No es ir al hotel, a la playa y ya está. Es vivir la isla, conocer zonas vírgenes, conversar con la gente, sentir que el viaje te transforma”. Su filosofía —viajar para comprender— se refleja en cada detalle del itinerario y ha generado una comunidad de viajeros que repite año tras año.
No es ir al hotel, a la playa y ya está. Es vivir la isla, conocer zonas vírgenes, conversar con la gente, sentir que el viaje te transforma”
El crecimiento de la agencia se aceleró tras superar los años de pandemia y abrir su primera tienda física en Montornès del Vallès. Ese paso consolidó la marca e impulsó su expansión hacia otros destinos: Asia, Costa Rica, Estados Unidos, Zanzíbar, Egipto, Cabo Verde, entre otros. Ahora cuentan con especialistas internos que permiten ofrecer rutas tan personalizadas como las del Caribe sin perder la esencia artesanal de la empresa. Todo ello apoyado también por el material emocional que comparten con los clientes, como su vídeo del último circuito: “Ahí se ven todas las vivencias”, apunta Selbers, poniendo en valor la parte más humana de su propuesta.
Su trayectoria, sin embargo, no ha estado exenta de retos. “El mayor reto fue despegar”, reconoce Selbers. “Yo venía del turismo, pero no es lo mismo dar el servicio que venderlo”. Una vez superado ese inicio, llegó el desafío que hoy sigue marcando su día a día: mantenerse en un sector muy competitivo. Rodríguez lo sintetiza así: “No todo el mundo que te pide presupuesto te compra, y tienes que saber filtrar. Hay mucha exigencia”. Aun así, ambos coinciden en que la clave siempre ha sido el mismo motor: la cercanía, la honestidad y un trato que no se puede automatizar.
Reivindican el valor humano
Porque si algo reivindican es el valor de lo humano. En una época en la que muchas agencias incorporan sistemas automatizados, Selbers lo expresa con claridad: “Llamas a una agencia y no sabes si te atiende una persona o un ordenador”. Para ellos, ese no será nunca el camino. Su apuesta es la personalización real, la conversación y la experiencia.

One Two Travelling es, en definitiva, la historia de una pareja que convirtió un encuentro inesperado en un proyecto que hoy acompaña a cientos de viajeros a descubrir el mundo de una forma más cercana. Una empresa que nació del amor y del viaje… y que sigue viajando con la misma emoción del primer día.
Lecciones de Vanguardia
Laura Rodríguez, fundadora de One Two Travelling
“Que no pierdan su esencia por crecer más rápido. Tener claro por qué haces las cosas, escuchar al cliente y rodearte de personas que compartan tus valores es lo que marca la diferencia a largo plazo. Crecer está bien, pero crecer sin coherencia ni valores acaba alejándote de lo que te hizo empezar y, con el tiempo, pasa factura. La honestidad y el trato humano siguen siendo la mejor estrategia”.
