Milli Vanilli, redención tras 35 años
ENTREVISTA
Fab Morvan, el integrante del dueto que devolvió su Grammy al saberse que no cantaban, recibe una nueva nominación por contar su historia en un audiolibro

Se sabe que la historia la cuentan los que ganan y que, por ende, hay partes del relato que se quedan sin saber. Eso es lo que pasó con Milli Vanilli, el dueto franco alemán que arrasó en las listas musicales a finales de los ochenta y que terminó su carrera de forma abrupta al saberse que no eran ellos quienes cantaban. La verdad que contó Frank Farian, su productor y creador, revelando que sus voces no eran las de las grabaciones, es la versión con la que todo el mundo se quedó. Ahora, 35 años después, Fabrice ‘Fab’ Morvan (París, 1966), la mitad de aquel dúo, explica lo que ocurrió de una forma sincera, sorprendente y desde la calma de quien vive en paz. Lo hace en You Know It’s True. The Real Story of Milli Vanilli (Sabes que es cierto. La historia real de Milli Vanilli), cuyo título no solo parafrasea el mayor de sus hits, sino que enmarca todo lo que se va a encontrar en sus páginas: la verdad de quien no tuvo la oportunidad de hablar.
“La gente me ha llamado de todo. Cuando Farian dijo que no cantábamos, de golpe me convertí en una mala persona”, recuerda en conversación con Guyana Guardian. A juzgar por su testimonio, tanto él como su compañero Rob Pilatus, quien falleció en 1998 por sobredosis con tan solo 33 años, fueron las víctimas de una trama que marcó la historia de la música. Firmaron contratos que no entendían, desesperados, no tanto por la ambición de triunfar, sino para tener algo que echarse a la boca. Fab y Rob dormían en la calle, pasaban días sin ingerir alimentos sólidos y se dejaban la piel en las pistas de baile de las discotecas de moda de Frankfurt buscando que alguien viese su talento. Hasta que ocurrió. Para dos jóvenes con infancias marcadas por los malos tratos, el abandono, el alcoholismo y las casas de acogida, todo ello detallado en el libro, que aquel productor reconocido se fijase en ellos fue un sueño hecho realidad. Una oportunidad que ni pensaron en cuestionar, aunque poco a poco fuesen descubriendo lo que había detrás, como una cláusula en la que se especificaba que ellos no cantarían, a pesar de que era lo que querían hacer, o el compromiso de grabar tres discos.

El mundo se enamoró de Milli Vanilli, de sus canciones, de sus bailes, de sus estilismos y de lo exótico de su físico, y ganaron el Grammy al Mejor artista revelación de 1990. “Nosotros no ganamos ese Grammy porque sabíamos que tenías que cantar en un disco para que te lo dieran. Lo tuvimos, pero no lo ganamos”, admite Fab. Aunque bajo los focos aguantasen el tipo, ninguno de los dos se sentía cómodo con lo que estaba pasando. Al poco, la banda mostró sus ganas de distanciarse de Farian y este contraatacó montando una rueda de prensa para desvelar la verdad. “¿Por qué lo hizo? Por ego. Cuando le dices que no a alguien así, te responde con ‘yo te cree, yo te metí en esto y yo te voy a sacar’. Y eso fue lo que pasó. Nunca nos dejó ir, por eso nadie trabajaba con nosotros. Estuvimos acabados”, explica y añade que “la prensa dio la información falsa de que nos quitaron el Grammy, pero fuimos nosotros quienes lo devolvimos. Hicimos lo correcto”.
Han pasado 35 años de lo que fue tildado como “el mayor fraude de la historia de la música”, pero Fab Morvan ha sabido sobreponerse a la adversidad. “La gente me decía que no tenía talento, que estaba acabado, que había perdido a mi amigo, que nunca más iban a oír de mí, … Me enfoqué en lo que amaba: la música. Reconstruí mi relación con ella, poco a poco fui ganando confianza, y eso ha sido lo que me ha permitido manejar todo lo que pasó”, confiesa. El cantante volvió a subirse a pequeños escenarios y con el trabajo constante y el foco en hacer lo que le gusta, ha resurgido para actuar ante miles de personas por toda Europa. Y sí, canta él y lo hace en directo (y sin autotune).
A sus 59 años, vive en Los Ángeles junto a su familia, es padre de cuatro hijos y cuida su cuerpo y su mente para sentirse en plena forma. Su balance, a pesar de lo que ocurrió, es positivo. “Me siento afortunado de que la fama que tuvimos desapareciese de golpe. No tuvimos la oportunidad de experimentar la decadencia y sus consecuencias”, comenta haciendo alusión a la cantidad de estrellas que ha conocido y que han caído en adicciones al dejar de ser populares. No obstante, también hay pérdidas que lamentar. “Del dinero que han hecho durante 35 años usando mi cara y la de Rob, no veo nada. ¿Sabes cuánto me deben? No hablamos de un poco, hablamos de mucho”, revela tras destacar los millones de reproducciones que tienen los vídeos de Milli Vanilli, de cuyas ganancias él dice llevarse “cero”. Porque, a pesar del cambio en las tendencias musicales, el grupo se sigue escuchando: “Durante años creí que los fans nos odiaban. Creí lo que decían en televisión hasta que llegaron Facebook y MySpace. Aparecieron allí y me dijeron que ellos nunca se habían ido. Los fans se quedaron, pero yo no lo sabía”.
Con fuerzas renovadas, Morvan se ha presentado de nuevo al gran público con el documental sobre su historia lanzado en 2023 y el libro que ahora firma y que, irónicamente, ha sido nominado en la próxima edición de los Grammy en su versión en audio. “Es la cuadratura del círculo. Si lo gano, Rob será la primera persona a quien agradeceré, por supuesto”, comenta sonriente, aunque afirma que “mi mejor premio es expandir la positividad a través de la música”. Para la ceremonia, que se celebrará el próximo 1 de febrero en Los Ángeles, el artista lucirá un diseño obra de la española Helen López, y asegura que “será fuego de la cabeza a los pies”. Sin duda, será una noche muy especial en la que la historia puede reescribirse, aunque a Fab Morvan no le haga falta seguir justificándose más. “Soy Milli Vanilli y siempre lo seré”, sentencia con voz firme y llena de orgullo.