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Julio Iglesias ante su propio #metoo

Repercusión mundial

Dos extrabajadoras denuncian al cantante por agresión sexual y trata de seres humanos. Frente a las acusaciones, el artista no se ha pronunciado  hasta la fechade forma directa, pero sí habría trasladado su preocupación a su entorno más cercano

Julio Iglesias, en una imagen de archivo 

Julio Iglesias, en una imagen de archivo 

EUROPA PRESS / Europa Press

Julio Iglesias inició ayer una caída a los infiernos tras hacerse público el testimonio de dos antiguas empleadas en régimen interno de sus mansiones del Caribe que le han acusado de trata de seres humanos y agresión sexual, tal y como avanzó el portal elDiario.es , que llevaba más de tres años investigando estos hechos en colaboración con la cadena de televisión Univision . No se trata solo de una denuncia en medios de comunicación. Las dos ex trabajadoras, a través de la organización internacional Women’s Link Worldwide, denunciaron el caso a la Fiscalía de la Audiencia Nacional el pasado 5 de enero. La noticia no solo ha conmocionado a la opinión pública internacional, especialmente la española, sino que ha traspasado a la política generando debate entre los diferentes partidos políticos.

La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha pedido que “se investigue y se llegue hasta el final”. La líder de Sumar, Yolanda Díaz, ha calificado de “escalofriantes” los testimonios de las presuntas víctimas. Más Madrid y el PSOE se han manifestado en la misma línea e incluso los socialistas han instado al alcalde José Luis Martínez-Almeida la retirada “inmediata” del título de Hijo Predilecto de Madrid otorgado en 2015. El cantante de 82 años ha recibido el apoyo explícito del líder de Vox, Santiago Abascal y de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien aseguró que “Madrid jamás contribuirá al desprestigio del cantante más universal de todos”.

Una de las denunciantes asegura que el artista la penetró reiteradamente sin su consentimiento

En sus testimonios, ambas mujeres describen una sucesión de presuntos abusos y agresiones que, según relatan, se habrían producido con el beneplácito de la responsable del personal de servicio de las viviendas, además de denunciar la existencia de un régimen laboral abusivo y humillaciones que describen como “la casita del terror”. Una de las demandantes relata que en 2021 trabajó como limpiadora y cocinera en las propiedades del artista en Punta Cana (República Dominicana) y Lyford Cay (Bahamas) cuando tenía 22 años. 

La mujer, de origen dominicano, explica que el cantante la reclamaba durante varias noches a la semana a su habitación, donde la penetraba con los dedos, anal y vaginalmente, sin su consentimiento, al tiempo que la insultaba y abofeteaba. Afirma también que esos episodios se producían, en ocasiones, con la participación o presencia de encargadas de la casa, y que solo cesaban cuando la esposa del artista u otras invitadas estaban en la finca. “Me tuvo durante horas pasándole la lengua por el ano y chupándole el pito [...] Porque él sentía mucho dolor y eso lo calmaba”, afirma la presunta víctima que, según su relato, era sometida en reiteradas ocasiones a extenuantes prácticas sexuales “para aliviar los dolores de espalda y calambres del cantante”, lo que le impedía dormir antes de retomar jornadas laborales.

Julio Iglesias disfruta de su casa de lujo en Miami (2018)
Julio Iglesias disfruta de su casa de lujo en Miami (2018)Redes

La segunda denunciante trabajó como fisioterapeuta personal de Iglesias y pertenecía al grupo de empleadas conocidas como “señoritas”, con mejores condiciones que el servicio doméstico pero igualmente sometidas a la disciplina interna de la casa. Relata que el artista le tocó y apretó los pezones en la playa y en la piscina, la besó con la lengua en su habitación y le propuso mantener tríos con otras empleadas, insistiendo pese a sus negativas.

Los testimonios describen un sistema de contratación del personal doméstico del artista basado en anuncios de empleo dirigidos a mujeres jóvenes, en los que se ofrecían, además de alojamiento, salarios de alrededor de 25.000 pesos dominicanos (unos 350 euros). Para acceder a los puestos, las candidatas debían enviar previamente fotografías de cuerpo entero. Según relatan las denunciantes, los acuerdos se cerraban por mensajería, sin entrevistas presenciales. Ya en el interior de las residencias, denuncian jornadas laborales de hasta 16 horas, la ausencia de contrato escrito y descansos aplazados durante meses. 

También hacen referencia a una estructura jerárquica estricta, con unas encargadas que gestionaban las peticiones sexuales del cantante, quien, hasta la fecha, no se ha pronunciado de forma directa sobre lo ocurrido. Sí lo hecho con su entorno más cercano, a quien, según aseguró ayer tarde la periodista Paloma García Pelayo en el programa Y ahora Sonsoles, el artista habría trasladado su preocupación ante la gravedad de los hechos. “Cree que es una especie de muerte internacional y sus abogados van a ir a por todas”, recalcó.

María del Carmen Polaino Martínez

María del Carmen Polaino Martínez

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Andaluza, afincada desde 2017 en Barcelona tras media vida en Madrid. Licenciada en Periodismo (UCM) con un Máster en Periodismo en Radio y Televisión. Redactora de la sección Gente y Televisión de Guyana Guardian.