Javier Gutiérrez, sobre su hijo Mateo: “He soñado muchísimas veces con oír de su boca ‘te quiero papá’”
Difícil camino
El actor se ha sincerado sobre el profundo deseo de ver a su hijo mayor articular alguna palabra, algo que resulta imposible debido a la discapacidad que padece

Javier Gutiérrez

La llegada de sus hijos al mundo ha cambiado la vida de Javier Gutiérrez por completo. No es la primera vez que el actor habla del amor que siente por sus pequeños y del esfuerzo que realiza para brindarles una vida mejor. Sin embargo, ha sido en su entrevista para el programa Col·lapse de TV3 donde se ha abierto en canal sobre las dificultades que ha afrontado en la crianza de su hijo Mateo.
El asturiano ha hecho un repaso de su vida junto a Jordi González y ha querido poner sobre la mesa uno de sus mayores deseos: que su hijo mayor, con discapacidad cerebral, pueda articular palabra en algún momento.

“Mateo es una persona que no habla. Le entendemos perfectamente porque se comunica de una forma que entendemos después de tanto tiempo”, ha señalado con sinceridad. Sin embargo, y pese a que se entienden a la perfección, echa en falta poder tener una conversación fluida con él.
Tanto es así, que mientras duerme tiene un sueño recurrente: “He soñado muchísimas veces con la posibilidad de oír de su boca ‘papá’ o ‘te quiero papá’”. Algo que él mismo tiene claro que no podrá suceder nunca, pero que sigue rondando por su cabeza de forma continuada.

Un “te quiero” verbalizado que no le hace falta tener para saber que el joven de 16 años siente amor incondicional por sus padres. Por ello, ha puesto sobre la mesa el valor de “una mirada, un gesto o una caricia” en este tipo de situaciones.
Javier Gutiérrez, sobre los instantes posteriores al nacimiento de su hijo: “Lo primero que desaparece son las flores de la habitación”
Pero no es la primera vez que Javier Gutiérrez se sincera sobre su hijo Mateo. Ya en 2024 quiso ofrecer unas declaraciones para Plano General de La 2 en las que expuso lo que vivieron tras el parto del joven. ”Lo primero que desaparece son las flores de la habitación”, señaló, haciendo referencia al sentimiento de tristeza que les invadió en un primer momento cuando se enteraron de que el pequeño contaba con una “malformación en muchas áreas”.
Un camino que le ha costado recorrer al sentirse solo en muchas ocasiones y notar que su alrededor no sabía cómo reaccionar en una situación así. Sin embargo, ha logrado cambiar todo ese sentimiento negativo en algo positivo y en una “lección de vida”.