Ariadna Gil: “Llevo una vida bastante anónima, normal y poco interesante para los medios”
Un año de planes
La actriz reafirma su amor por el teatro, estrena película y cierra la saga ‘El Flautista’

Ariadna Gil, en el festival de San Sebastián el pasado mes de septiembre

“Llevo una vida bastante anónima, normal y poco interesante para los medios”. Parece una excusa para no hablar de su vida privada, algo que Ariadna Gil protege de la manera más natural y educada posible. Pero la actriz catalana contesta amablemente a todas las preguntas. Incluso a la observación de que es una mujer suertuda en el amor, ya que estuvo 15 años con David Trueba, con quien tiene dos hijos, y desde el 2009 mantiene una relación con el actor Viggo Mortensen. “Soy una persona muy afortunada, realmente”. Y ya. Más allá de su trabajo, intenta hablar lo menos posible de su vida.
Atiende a Guyana Guardian con motivo del estreno de la tercera y última parte de la ficción sonora El Flautista de Anthony Khaseria, que se acaba de estrenar en Audible. En ella pone su voz a la protagonista, la inspectora Paula Beyer. “He disfrutado mucho porque para mi ha sido un aprendizaje, ya que no había hecho nada parecido antes; en esta última temporada ya iba todo mucho más rodado”, explica.

Madre de dos hijos con David Trueba, comparte su vida desde el 2009 con el actor Viggo Mortensen
La actriz catalana lleva más de diez años prácticamente desaparecida de la pantalla. Recientemente la hemos visto en la película Un fantasma en la batalla . “Hace ya bastantes años que hago más teatro que cine, yo no soy generadora de proyectos así que voy eligiendo entre lo que me va llegando y en los últimos diez años me interesa mucho más lo que llega de teatro que de cine”. Precisamente, el día 22 estrena en el TNC la obra Maria Magdalena , bajo la dirección de Carme Portaccelli. Y este año también la veremos en el cine, pues participa en Sants , la segunda película del director Mikel Gurrea ( Suro ), también protagonizada por Vicky Luengo y que llegará a las salas en los próximos meses.

Ya de niña tuvo muy claro que quería ser actriz. “Recuerdo –debía tener unos 13 años– cuando fui con mis padres al teatro Romea a ver L’opera dels tres rals , de Mario Gas, y salí completamente transportada”. A partir de ese momento encaminó su vida hacia la interpretación. Y aunque empezó a estudiar Filosofía en la universidad, pronto lo dejó para cumplir su sueño.
Tenía 17 años cuando debutó en el cine con la película Lola de Bigas Luna. Luego llegarían Amo tu cama rica (1991), Belle epoque (1992) –se llevó el Goya a Mejor Actriz por su personaje y el filme ganó el Oscar a Mejor película de habla no inglesa–, Los peores años de nuestra vida (1994), Todo es mentira (1994), Libertarias (1996), Segunda piel (1999), El embrujo de Shanghai (2002), Soldados de Salamina (2003) –dirigida por su ex, David Trueba–, Alatriste (2006) –donde conoció a quien hoy es su pareja, Viggo Mortensen–, El laberinto del fauno (2006), Vivir es fácil con los ojos ce rrados (2013) y tantas otras.

Ariadna, que este viernes cumple 57 años, no pierde ni un segundo en pensar en el paso del tiempo. “Estoy la mar de bien; me siento muy parecida a la que era hace 20 o 30 años, no creo que haya cambiado tanto”, dice entre risas. Y se muestra muy tajante respecto a su físico: “Quiero tener la edad que tengo y aparentarla, no tengo especial interés en parecer más joven; además creo que se tiene que militar un poco en contra de esta presión estética que sufrimos sobre todo las mujeres”.

Cumplir años le ha aportado serenidad y tranquilidad. “Me conozco mejor, ahora ya sé las cosas que me gustan y las que no me gustan. Al final la experiencia te lleva a aprender, y en mi caso ha sido muy positivo para no encontrarme en situaciones que no sé gestionar o que no me hacen sentir bien”. Por el contrario, tiene claro lo que le hace feliz: “Ver una película bien acompañada, viajar a lugares que no conozco, descubrir paisajes, montañas, mar… naturaleza, y me hace feliz la música y bailar”, detalla.
De los dos hijos que tiene con David Trueba, la mayor, también es actriz. “Compartimos oficio y hablamos pero yo no soy de dar consejos; ella lo tiene muy claro, y ha elegido un camino que no es fácil, ahora hay mucha competencia, mucha más que cuando yo empezaba”. Violeta Rodríguez (el primer apellido de su padre) continúa la saga.

