La verdad sobre la relación de Kiko Jiménez con su padre, detenido por un apuñalamiento: “Nunca le he tenido, mi abuelo ha sido mi figura paterna”
Vínculo complejo
Tras el arresto del progenitor del colaborador televisivo por una presunta tentativa de homicidio en Linares, el protagonista rompe su silencio en televisión para abordar un vínculo familiar marcado por la ausencia y los antecedentes penitenciarios

Kiko Jiménez, en una imagen de redes sociales.

Kiko Jiménez está a punto de romper su silencio. El que fuera tronista de Mujeres y hombres y viceversa y pieza clave en realities como Supervivientes o GH VIP, se enfrenta hoy a uno de los episodios más amargos de su trayectoria pública. La actualidad informativa le ha golpeado de forma indirecta, pero contundente, tras la reciente detención de su padre, Fernando Martínez, en Linares. El suceso, que saltó a la luz el pasado 10 de enero a través del programa No somos nadie, ha colocado al compañero sentimental de Sofía Suescun en una posición delicada ante la opinión pública.
Los hechos que han desencadenado esta situación ocurrieron el pasado 8 de enero. Según reveló la periodista Marta Riesco, el progenitor de Kiko protagonizó una fuerte discusión en una armería de la localidad jienense que terminó con un hombre apuñalado. Tras el incidente, el agresor se atrincheró en su domicilio hasta que la policía, con la pertinente orden judicial, procedió a su arresto a las 15:30 horas del día siguiente. La gravedad de lo ocurrido ha llevado al juez a decretar prisión sin fianza por un presunto delito de tentativa de homicidio.

“Lo conocí en prisión”
Una infancia marcada por el cristal de un locutorio y la ausencia de contacto
La relación entre el televisivo y su padre ha sido, desde siempre, inexistente. Jiménez nunca ha ocultado que la figura que le dio la vida ha sido una sombra lejana. “Mis padres se divorciaron cuando yo tenía un año. Nunca he tenido a mi padre, así que, cuando no tienes algo, no puedes echarlo de menos”, confesaba en 2019 en una de sus intervenciones en Sábado Deluxe. Para el colaborador, el concepto de paternidad recae íntegramente en su abuelo, quien junto a su madre Carmina, se encargó de su crianza mientras su padre biológico cumplía condenas anteriores.
El primer recuerdo que Kiko conserva de su progenitor data de cuando él tenía apenas cinco años. “A los cinco años es la primera vez que yo lo veo y él estaba en la cárcel. Tengo el recuerdo de un refresco de cola y de verle detrás de un cristal”, relataba emocionado durante su participación en GH VIP 7. Aquel encuentro fue fugaz y no sirvió para tejer un lazo afectivo. De hecho, no volvieron a verse hasta que el joven cumplió la mayoría de edad, un encuentro que nació por iniciativa propia de Kiko pero que no prosperó en una reconciliación estable.
A pesar de que en aquel 2019 hubo un amago de acercamiento tras recibir un audio de su padre que le “llegó al alma”, la realidad es que Fernando Martínez ha seguido una senda conflictiva en Linares. Los testimonios locales recogidos estos días hablan de un historial de altercados, incluyendo trifulcas en pubs y presuntos negocios oscuros. Jiménez, que siempre ha intentado proteger la integridad de su familia materna, reconocía entonces con orgullo: “Mi madre es una persona mileurista, ha tenido que trabajar para sacarme adelante. Gracias a mi abuelo soy quien soy”.

“No es plato de buen gusto”
El desgarrador testimonio del colaborador ante las imágenes de la detención
Esta noche, el plató de ¡De viernes! Será el escenario donde Kiko Jiménez verbalice el impacto de las imágenes de su padre escoltado por la policía. En los avances emitidos por Mediaset, se observa a un Kiko visiblemente afectado que trata de digerir la noticia mientras el país contemplaba a su progenitor en pijama y esposado. “Tener que ver la cara de tu padre, en esas condiciones, no es plato de buen gusto”, admite en una previa que promete desgranar sus sentimientos más profundos sin filtros mediáticos.
El interrogante sobre si siente vergüenza de su origen biológico planea sobre la entrevista. La reacción del influencer, captada en las promociones del programa, es el llanto silenciado ante una pregunta que toca su herida más antigua. Tras intentar mantener la normalidad en sus redes sociales durante sus recientes vacaciones en Maldivas, Kiko decide finalmente dar un paso al frente. Lo hace para desvincular su presente personal del historial delictivo de un hombre al que, legalmente, ni siquiera le une el apellido.