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La difunta tía de Haakon de Noruega ya lo dijo: antes muerta que ver a Mette-Marit convertida en Reina

Crisis en la realeza

La princesa Ragnhild, hermana del rey Harald, concedió una entrevista en el 2004 en la que cuestionaba el matrimonio de su sobrino, el príncipe heredero

A la izquierda, la princesa Ragnhild; a la derecha, Mette-Marit

A la izquierda, la princesa Ragnhild; a la derecha, Mette-Marit

getty/afp

En medio de la mayor crisis que ha vivido la monarquía noruega en décadas, la hemeroteca nos recuerda unas declaraciones que ahora parecen proféticas. Se trata de una entrevista concedida en 2004 por la princesa Ragnhild de Noruega, hermana del rey Harald V y tía del príncipe heredero Haakon. Ragnhild, fallecida en el 2012, no solo cuestionó abiertamente el matrimonio de su sobrino con Mette-Marit, sino que expresó sin ambages su deseo de no vivir para verla convertida en reina.

En el documental de TV2 La princesa en el exilio, emitido hace 22 años, Ragnhild fue tajante: “Espero morir antes del día en que la princesa heredera Mette-Marit se convierta en reina de Noruega. De verdad espero que eso no ocurra”. La frase causó un auténtico terremoto mediático en su momento y fue muy criticada por su dureza, pero hoy muchos la recuerdan como una advertencia temprana sobre los problemas que, según ella, acechaban a la Corona.

La princesa Mette-Marit
La princesa Mette-MaritODD ANDERSEN / AFP

La figura de Mette-Marit se encuentra actualmente en el centro de la polémica. La publicación de miles de correos electrónicos vinculados a Jeffrey Epstein, con intercambios de tono íntimo y coqueteos, ha dañado seriamente su imagen pública. A ello se suma la situación judicial de su hijo mayor, Marius Borg, que afronta un proceso con 38 causas, entre ellas delitos de extrema gravedad, y que permanece en prisión tras haber sido detenido de nuevo el pasado domingo. Para amplios sectores de la opinión pública, la acumulación de escándalos ha puesto en cuestión su idoneidad como futura reina consorte.

“Espero morir antes del día en que la princesa heredera Mette-Marit se convierta en reina de Noruega. De verdad espero que eso no ocurra”, dijo la hermana de Harald en el 2004; murió en el 2012

Ragnhild no solo mostró su rechazo hacia Mette-Marit, sino que también manifestó una profunda preocupación por el futuro de Marius Borg dentro de la familia real. En aquella entrevista del 2004, declaró: “Siento muchísima pena por el hijo que tiene. Cuando tengan un hijo, el pobre Marius no será nada. Tiene seis años, pero entenderá que habrá una diferencia. Tendrán problemas con eso. Espero que lo hayan pensado bien”. Sus palabras fueron recibidas entonces como crueles y fuera de lugar, pero hoy resurgen a la luz de los acontecimientos judiciales que rodean al joven.

De izquierda a derecha, el príncipe Sverre Magnus, Marius Borg, la princesa Ingrid Alexandra, Mette-Marit y Haakon, en el 2022<br>
De izquierda a derecha, el príncipe Sverre Magnus, Marius Borg, la princesa Ingrid Alexandra, Mette-Marit y Haakon, en el 2022
LISE ASERUD / AFP

Lejos de retractarse, la princesa Ragnhild defendió siempre sus opiniones. Tras el aluvión de críticas que siguió a la entrevista, reafirmó su postura ante varios medios: “No me arrepiento de nada y mis opiniones se conocen desde hace mucho tiempo. Ya sea que se trate de mi preocupación por el futuro de la monarquía o de la necesidad de autodisciplina entre los miembros más jóvenes de la familia”. Su actitud la situó como un verso libre dentro de la Casa Real noruega, incómoda y sin concesiones.

Ragnhild tampoco ocultó su desdén hacia otras decisiones de la nueva generación real. Aseguró que tanto Haakon como su hermana, la princesa Marta Luisa, habían tenido “malos asesores” y fue demoledora al valorar el impacto de sus matrimonios en la institución. “¿Son negativos para la monarquía? Sí, de eso estoy segura”, afirmó, incluyendo en su crítica tanto a Mette-Marit como al escritor Ari Behn, entonces esposo de Marta Luisa.

Su propia experiencia personal marcó su visión. Casada en 1953 con el plebeyo Erling Sven Lorentzen, Ragnhild se trasladó a Brasil y vivió durante décadas alejada de la vida oficial, una circunstancia que reforzó su convicción de que su padre, el rey Olav V, jamás habría permitido una elección como la de Mette-Marit para heredera consorte.

La princesa Ragnhild murió en Río de Janeiro el 16 de septiembre del 2012, a los 82 años, sin llegar a ver a Mette-Marit convertida en reina. Pero, como una broma del destino, la esposa de Haakon ha acabado luciendo algunas de las joyas de aquella tía incómoda que no quería verla ni en pintura.

Maria Elena Castells Navarro

Maria Elena Castells Navarro

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Periodista. Trabaja en Guyana Guardian desde 1996. Actualmente es redactora en la sección de Gente, donde escribe sobre asuntos del corazón; anteriormente en Vivir (1996-2006), el suplemento ES (2006-2010) y Opinión (2010-2018)

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