Así surgió el amor entre Belén Écija y Jaime Sánchez, el asesor financiero con quien se casó en 2024: desde encuentros fortuitos hasta una boda soñada
Antes del 'sí, quiero'
Consolidada como una de las intérpretes con mayor futuro de su generación, la estrella atraviesa un momento personal espléndido tras celebrar su boda en Menorca.

Belén Écija y Jaime Sánchez, en una imagen de redes sociales.

Madre e hija coinciden, compartiendo incluso el mismo nombre. Belén Rueda y Belén Écija acuden esta velada a El Hormiguero con el propósito de promocionar su reciente trabajo fílmico, El vestido. La película, que aterrizará en las salas el 13 de febrero, marca un punto de inflexión en sus vidas profesionales al colaborar juntas por primera vez en un título de género de terror. Para la intérprete de 31 años, este debut cinematográfico valida una evolución profesional que comenzó con La valla y se fortaleció en el drama cotidiano 4 estrellas. Sin embargo, fuera del escrutinio público, la hija de Belén ha logrado una solidez afectiva que representa hoy su principal sustento.
Aparte de su desempeño como actriz y autora teatral, la existencia de Écija sufrió una transformación total en 2024. Luego de seis años de un romance definido por la prudencia, la intérprete y el experto en finanzas Jaime Sánchez ratificaron su alianza en una ceremonia que plasmó el espíritu de su trayectoria. Lo que en el presente es una boda consolidada se inició de un modo mucho más informal, probando que el cariño suele aparecer en los sitios más habituales, incluso entre secretos de amigos y sugerencias afectivas mutuas.
Fue el compañero cercano de mi amiga más íntima. (
Del intercambio de confidencias sobre su soltería a una convivencia sólida de dos años
Su vínculo no surgió de un amor a primera vista, sino que fue un proceso pausado que requirió cuatro años para consolidarse. “Le conocí cuatro años antes de estar juntos. Era el mejor amigo de una de mis mejores amigas; por entonces él tenía novia y yo estaba a mi bola, soltera”, relató la misma Belén durante una charla con la revista ¡Hola! En 2022. En ese periodo, existía tanta confianza que ella llegaba a hablarle de sus conquistas, sin imaginar que aquel amigo acabaría convirtiéndose en el compañero de su vida.

No fue hasta que ambos reconocieron su estado de soltería que la perspectiva cambió. Tras dos años de vida en común, la pareja anunció su compromiso en mayo de 2024, celebrando una emotiva propuesta que la actriz describió en sus redes sociales como un “cocktail de emociones”. Ese encuentro familiar, envueltos en flores y cariño, fue el preludio ideal para el 'sí, quiero' que siguió poco después, uniendo dos mundos aparentemente distintos: el del arte dramático y el de las finanzas.
Con alusiones al universo del ballet
Un vínculo bohemio en la isla de Menorca y una luna de miel exótica por el continente africano
Durante el 14 de junio de 2024, el enlace tuvo lugar en la Iglesia de Sant Climent, situada en Menorca. Belén, manteniendo su característica sencillez, optó por una creación de Valenzuela Atelier elaborada con georgette de seda y tul. Tal como detalló la creativa Cristina Valenzuela, la prenda rendía homenaje al ballet, arte muy vinculado a los parientes de la novia, y se combinó con calzado de Christian Louboutin. El festejo siguiente, desarrollado en una propiedad particular frente al Mediterráneo, continuó hasta la salida del sol rodeado de paredes pétreas y flora local.

Tras superar la resaca emocional, la pareja se dirigió a África. Su luna de miel los llevó por Namibia, donde escaló la duna Big Daddy y exploró el famoso naufragio del barco Zeila. “Caminata de tres horas con vuelta especial”, compartió la actriz con sus seguidores. El viaje concluyó en las cataratas Victoria, en Zimbabue, cerrando un capítulo que arrancó entre risas entre amigos y ha terminado consolidando a la pareja como una de las más sólidas del panorama nacional.