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Roberto Sánchez: “Mi mujer no había vivido lo que es cruzarnos un ratito para cenar y vernos casi solamente los fines de semana”

Día Mundial de la Radio

En las madrugadas de ‘Si amanece, nos vamos’ (SER) tanto se discute con vehemencia si un pitufo es más pequeño que un gnomo, como se realiza una simulación profética de la paralización ferroviaria del país pero siempre con la actualidad de fondo

Su programa con más de 6.000 emisiones, es líder de las madrugadas.

Su programa con más de 6.000 emisiones, es líder de las madrugadas.

Prisa

“Bienvenidos, bienvenidas y felices madrugadas de radio” es una de las fórmulas de presentación más conocidas de las ondas en este país. Su sección El juego de los detectives, llevada incluso a formato libro, se ha convertido en uno de los mejores entretenimientos posibles para las largas noches de invierno y no solo a través del transistor (o la app) sino para jugar en casa, entre amigos. Pero, sobre todo, sabe tomar el pulso de la actualidad como nadie a esas horas: Si amanece, nos vamos –cuyo nombre obedece al 71º Capricho de Goya–, ha superado los 6.000 programas emitidos, algunos tan legendarios como aquella discusión que duró semanas sobre qué es más pequeño, si un pitufo o un gnomo, o el drama generado cuando muchos oyentes tomaron como real una simulación: que todos los trenes de España estaban paralizados a causa de un sabotaje a Renfe. Profecías que solo se dan de noche. 

En el Día Mundial de la Radio, hablamos con su director y presentador, Roberto Sánchez.

Durante sus primeros años frente del micro. Fue en Radio Juventud.
Durante sus primeros años frente del micro. Fue en Radio Juventud.Roberto Sánchez

¿Fue la noche la que te escogió o tú la elegiste a ella?

No la escogí la primera vez, la segunda sí. Alguna vez había hecho radio de noche, pero muy circunstancialmente cuando trabajaba en emisoras en Barcelona, Radio Juventud entre ellas; hacía una colaboración el domingo por la noche cuando iba al instituto y siempre me sentí muy a gusto por la noche. La primera vez me llegó muy de rebote tras haber dejado el micrófono porque estuve de director de una emisora de la SER en Valencia a principios de los 90. En 1994 surgió la posibilidad de volver Barcelona con el Carrusel de verano. Fue cuando Gemma Nierga empezó a hacer el Hablar por hablar en castellano para toda España y quiso mantener el formato de hora y media.

Y hubo que inventar algo para la madrugada.

Entonces fue un poco “Oye, ya que estás aquí…”, pero de un viernes para un lunes, ¿eh? (Risas) ¿por qué no seguimos con la marca Si amanece nos vamos y haces de 3 a 4:30? Comencé con Goyo Benítez y el técnico Ripoll de un viernes para un lunes sin saber muy bien qué hacer. Fue un poco prueba error día a día… En fin, con dos palillos y poco más. 

Durante un tiempo sustituyó a Carles Francino en 'La Ventana' .
Durante un tiempo sustituyó a Carles Francino en 'La Ventana'.Iván Castellano

¿Qué es más grande, un pitufo o un gnomo?

Un debate de semanas

“Fue en la época en que buscando una fórmula para cada programa pusimos en marcha esto de las preguntas y respuestas, un formato que fue La nit dels ignorants en Catalunya Ràdio y que en la SER hizo Miguel de los Santos. Hablamos de una era preGoogle; ahora se lo preguntas a la IA y te da todo lujo de detalles y referencias. En aquel momento, cuando pusimos en marcha el Pídame lo imposible, los oyentes se preguntaban sobre cosas que objetivamente pudieran tener una respuesta, desde el gentilicio de una ciudad concreta, como por qué los de Valladolid son pucelanos, el origen de un refrán o si es verdad que tal rey… Es decir, cosas objetivas y que estaban escritas. Y cuando un oyente salió con esta duda que abría la curiosidad en todos los aspectos, que te despertaba una sonrisa y que obligaba al oyente a buscarse la vida para ver si podía dar una respuesta, vimos ahí que el formato tenía que era una mina que nosotros ni habíamos ni habíamos intuido”.

Desde tu regreso, en 2021, el programa se emite de 4 a 6 h. ¿Qué has descubierto de ti mismo en esas madrugadas que crees que no hubieras visto bajo la luz del día?

La segunda vez sí que escogí yo la noche; la proposición fue de la emisora pero que fui yo quien dio el paso de volver a la noche, de recuperar Si amanece y esto tiene que ver con lo que me preguntas: por la noche tanto el oyente como el que está en el estudio no sufren el ruido de fondo, no solo ambiental sino también mental. Como si la radio fuera una cápsula en la que estás viajando, el oyente más que oyente es escuchante y uno conecta tanto con el oyente como con uno mismo. Cuando empiezas no sabes si encontrarás alguna vez tu voz. Creo que para escribir hay que leer mucho y para hacer radio hay que haber escuchado mucha radio, así, uno tiene tantos referentes dentro que a veces piensa ‘Uy, ahora me parece que me estoy yendo a este’ y otras, que te estás yendo al otro. Por la noche he encontrado algo que hace mucho tiempo me pronosticó Carlos Herrera cuando éramos compañeros en la en la SER. Con esa sabiduría que atesora me dijo, “Yo creo que tú serás tú cuando hagas un programa de noche”. Esto mucho antes de que a mí ni se me pasara por la cabeza. “Yo creo que a ti lo que te falta es encontrar a tu Roberto por las noches”.

Hace ca si 38 años dejó la radio municipal de Cerdanyola y Ripollet para ir a la SER en Madrid.
Hace ca si 38 años dejó la radio municipal de Cerdanyola y Ripollet para ir a la SER en Madrid.Roberto Sánchez

El formato del programa admite lo imprevisible: oyentes que hacen ciencia con pitufos y gnomos, dramatizaciones que colapsan líneas telefónicas… ¿Cuál ha sido el “desafío en directo” que más te ha marcado y por qué?

El desafío en directo siempre lo marca la actualidad. Nuestra emulación de Orson Welles o las audiencias que daba Hablar por hablar demostraron que había que cambiar la contemplación que se tenía de madrugada porque pasaban cosas, que hay gente despierta y después ocurren cosas. No tanto porque la dinámica y el pulso de la actualidad, que no está tan palpitante como durante el día, pero cuando ocurre una cosa como lo de Adamuz, la radio demuestra tener el músculo suficiente para cambiar de un minuto para otro todo lo que está previsto y mantener el pulso informativo. No tienes tantas fuentes a las que a las que recurrir a esas horas pero debes mantener el pulso de la información.

Gemma Nierga presentó en la FNAC de Barcelona su libro 'Vidas cruzadas'. Fue en enero de 2024.
Gemma Nierga presentó en la FNAC de Barcelona su libro 'Vidas cruzadas'. Fue en enero de 2024.Roberto Sánchez

En una era dominada por el streaming, los podcasts y las redes, ¿qué conserva la radio que ninguna de esas plataformas ha logrado capturar?

Claro, esto que puede parecer muy de eslogan pero si ocurre algo, está la radio. Y eso en noches como la que decíamos de Adamuz, de la dana o de Filomena se demuestra. Estábamos en una de las prórrogas del Estado de Alarma por la COVID y yo presentaba entonces La Ventana [Roberto sustituyó a Carles Francino durante una convalecencia grave]. Me llamaron para decirme: “Oye, que entre Aimar y tú, él en la emisora y tú desde casa tenéis que hacer un programa especial con lo que se vaya sabiendo del colapso que Filomena está produciendo en Madrid. La radio siempre está ahí, no solo para esas cosas, pero siempre que pasan esas cosas, está la radio. Otro ejemplo de las madrugadas en datos de audiencia: cuando comenzamos éramos muy pequeñitos, con pocos medios pero en directo. Enfrente teníamos la repetición de García en la COPE, de Gomaespuma en Onda Cero y no recuerdo qué en RNE. Pues creo que solo por el factor eh diferencial de estar nosotros en directo teníamos el doble de audiencia que todas las demás emisoras juntas.

La noche de los trenes rotos

Una madrugada profética

Fue en la primera temporada de Si amanece nos vamos, el 30 de junio de 1995, cuando éramos dos y el técnico. Al ver que íbamos teniendo el respaldo de la
audiencia nos preguntamos qué podíamos hacer, incluso con gente voluntaria, tal vez podríamos montar un radioteatro y el referente máximo es aquella noche en que Orson Welles llevo a la radio La guerra de los mundos. ¿Qué podría dar miedo hoy en día y que fuese creíble? Aquello sí fue premonitorio en doble sentido: cómo estamos en manos de la máquina, de la tecnología. Me puse con el guión siguiendo la estructura de La guerra de los mundos: nosotros empezábamos el programa de forma normal, poniendo la canción del día, recordando las preguntas del día anterior, entraba un actor haciendo de oyente… Todo eso se grabó dos meses antes. Así, comenzaban a surgir noticias un poco confusas acerca de algunos trenes que estaban circulando a esa hora —por cierto, que casi no había tráfico ferroviario ya a esa hora, las 3 de la madrugada, y los trenes que nombrábamos eran inventados– intervenían cargos institucionales para valorar qué podía estar pasando, por qué empezaban a pararse los trenes, se explicaba que el origen de todo estaba en una catenaria matriz –un término que también nos inventamos– que había dejado de funcionar y que comenzaba a afectar a trenes de toda Europa. E incluso al parecer se iba a cortar el tráfico aéreo, los peajes habían dejado de funcionar, etc. Todo lo que tenía que ver con los transportes y las comunicaciones. Igual que hizo Orson Welles, advertimos que lo que iban a escuchar en ese momento era una ficción, pero quien no hubiera escuchado el principio del programa… Hasta nuestros compañeros de informativos llamaron a Radio Barcelona, desde donde emitíamos, para preguntar qué estaba pasando.

Fue tal la movida que a las 3:30 tuvimos que parar la grabación para volver a recordar que todo aquello que estaba ocurriendo era una ficción. No era nada grave, porque nunca hablamos de ninguna catástrofe o cataclismo que pudiera poner en peligro la integridad de nadie pero claro, la gente empezaba a llamarse, tenía que coger a lo mejor un tren al día al día siguiente, el boca a boca… Aquello cobró una dimensión que hasta Renfe mandó operarios a reparar una avería que nos habíamos inventado. Al siguiente tuvimos que pedir disculpas y estuvimos ahí en la cuerda floja. Ojo, que esto lo llevamos a cabo con la complicidad del jefe de programas pero quizá ni él ni nosotros habíamos medido el impacto y la audiencia de la radio en la madrugada. Es decir, que esa franja no era para poner un contenedor con repeticiones para insomnes. 

Has vivido la radio desde dentro en producción, dirección y presentación y también desde fuera escribiendo novelas y ficción. ¿Qué gratificaciones te da la literatura que la radio no puede ofrecerte y viceversa?

En la escritura he encontrado de momento más una vía de expansión. Siempre he tenido vocación de escribir y no creo que todavía lo haga profesionalmente, si se entiende por eso poder vivir de la de la escritura, de la de la literatura, pero sí que había tenido una vocación desde pequeño casi tanto como por la radio. De todas formas, me lo sigo tomando como casi un ejercicio recreativo. Esa conexión que he tenido con el oyente de radio todavía no le ha logrado con el lector. Son códigos diferentes de comunicación pero llega más dentro la radio, sin duda. 

¿Se puede tener vida normal viviendo de madrugada?

Evidentemente, no como los demás. Aunque depende de lo que tú consideres que es normal. Me he adaptado muy bien a entender que esta es mi vida normal, porque es la que me gusta profesionalmente. He tenido la suerte de que la gente que me que me rodea, mi familia, mi mujer, han entendido este último cambio, el de 2021. Yo vivo en Madrid, mis hijas ya son mayores, incluso una vive en el extranjero. Teresa es mi segunda mujer y no había vivido lo que es cruzarnos un ratito por la tarde-noche para cenar y después vernos casi solo los fines de semana; como si yo estuviera viviendo en otro sitio con horarios de Australia. Es muy importante que la gente que te rodee sepa entender que se puede llevar no como si fuera un sacrificio –ojo, que para mí lo es, como ocurre con el deportista de élite, sin querer yo compararme– pero si tienes ese objetivo y es tu vida y tu profesión, tienes que adaptarlo. Y no a regañadientes, porque si no estás peleado con el mundo y con la vida. Es difícil tener suerte, como he tenido yo, de que los que me rodean entiendan que es normal también.

Si pudieras susurrar una sola frase al primer oyente, antes de que existiera el aparato, los diales y el micrófono, ¿qué le dirías?

No tardarás en saber que es un tesoro y, aunque te intenten seducir con otros más aparentes, haz oídos sordos; todos acabarán aquí dentro.

Andrés Guerra Acosta

Andrés Guerra Acosta

Redactor en Gente y Magazine

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Situado entre Paris Hilton y Umberto Eco. Graduado en Derecho por la UB y en Periodismo por la UPF, trabajo para Guyana Guardian desde 2016. Previamente, pasé por Vanity Fair, Grazia, Vanitatis, Corazón TVE, Qué Leer y Lecturas.

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