El día que a Blanca Romero le negaron la entrada a Estados Unidos: una doble deportación que ocultó por el bien de su carrera
No pudo ser
La modelo asturiana vio truncada su proyección internacional tras ser detenida y encadenada en la aduana de Nueva York por un descuido de juventud

Blanca Romero, en una imagen de archivo.

Como cada miércoles desde hace semanas, Telecinco emite esta noche una nueva entrega de Pura sangre. La ficción sitúa a Blanca Romero en la piel de Alicia Hermida, una implacable teniente del SEPRONA que busca el sosiego en un entorno rural tras su paso por la UCO. El personaje, una mujer lesbiana inmersa en un proceso de fertilidad, se enfrenta hoy a nuevas intrigas en la finca de Monteclaro, donde la investigación sobre el envenenamiento de varios caballos ha levantado ampollas en la poderosa familia Acuña del Monte.
En el plano de la no ficción, la intérprete gijonesa, que debutó en el cine con After y pasó por fenómenos como Física o química, vive un momento de madurez profesional absoluta. Sin embargo, este presente de éxito televisivo y estabilidad dista mucho de los vertiginosos años noventa, cuando Romero era una de las modelos españolas más cotizadas en París. Fue en la cima de su carrera sobre las pasarelas, trabajando para firmas como Givenchy, cuando un episodio transoceánico truncó sus planes de conquistar el mercado estadounidense y marcó un antes y un después en su trayectoria.
“Me jodí la carrera”
Una piedra de hachís olvidada y catorce horas de calabozo en Nueva York
En julio de 2025, durante una entrevista en el programa Mis raíces, Romero desveló el motivo real por el que no irrumpió en la escena neoyorquina en su mejor momento. La modelo aterrizó en la aduana de Estados Unidos portando un bolso antiguo de su madre. “Me paran en la aduana, me miran y me sacan una piedra de hachís”, relató a la periodista Isabel Jiménez. El descuido de juventud se convirtió en una pesadilla legal: “Esposada, pies y manos, a cadena común. Con 17 o 18 años, 14 horas allí o 16... Pasas un miedo, el susto... Y deportada para España”.

Aquel incidente no solo supuso un trauma personal, sino un bloqueo profesional de cinco años sin poder pisar suelo estadounidense. Ante la presión de su agencia en París, que no comprendía por qué rechazaba importantes campañas publicitarias en Nueva York, Blanca optó por el silencio. “No lo quise contar por si acaso. Les decía: ‘No me gusta Nueva York, hay mucha contaminación, no quiero ir allí’”, confesó en el citado espacio de Cuatro, admitiendo que ocultó la deportación para no dinamitar su reputación en la industria de la moda europea.
La actriz recordó también en la revista ¡Hola! Este mismo febrero de 2026 que aquel suceso, aunque dramático, tuvo un sentido vital. “Sucedió por algo”, afirma ahora con perspectiva, considerando que esa “locura” o mala suerte la protegió de peligros para los que no estaba preparada. A pesar de la gravedad de verse encadenada de pies y manos siendo casi una niña, Romero sostiene que aquel freno en seco fue lo que, años más tarde, la empujaría definitivamente hacia el mundo de la interpretación en España.

Segundo intento fallido
Nueva detención en el aeropuerto y el adiós definitivo a las pasarelas americanas
Años después del primer incidente, la oportunidad de “limpiar” su historial apareció con una campaña para Carolina Herrera que suponía unos ingresos económicos muy elevados. Romero decidió arriesgarse y volar a Nueva York sin haber solicitado el perdón formal en la embajada. El resultado fue idéntico: “En cuanto aterricé y puse un pie en el aeropuerto me volvieron a esposar de pies y manos. Otras 14 horas y me deportaron de nuevo”. Fue el cierre definitivo de una puerta y el inicio de otra.
Este segundo fracaso migratorio coincidió además con su embarazo de Martín, lo que terminó de convencerla de que su destino no estaba en la moda internacional. “Dije, vale, tengo que dejar la moda. Porque si no culmino aquí... No me veía yo muy en Milán. Y entonces empecé en el cine”, explicó a la presentadora de Informativos Telecinco en el mencionado programa. El caso es que hoy, consolidada como uno de los rostros principales de la nueva apuesta de Mediaset, Blanca demuestra que aquel revés en la aduana fue solo el prólogo. El punto de partida de una carrera que, a la vista está, ha sabido reinventarse con éxito.