Historia contemporánea

El truco o trato de Estados Unidos sobre Groenlandia en plena Guerra Fría

Fuentes primarias

Washington ofreció 100 millones en oro a Dinamarca por la isla del Ártico en una negociación que acabó con un Tratado de Seguridad que da vía libre a su presencia militar

Washington ya quiso comprar Groenlandia en el siglo XIX para forzar a Canadá a integrarse en EE. UU.

Vista aérea de la base estadounidense de Thule, en Pituffik, Groenlandia

Vista aérea de la base estadounidense de Thule, en Pituffik, Groenlandia

El interés de Estados Unidos por Groenlandia dista de ser una ocurrencia de Donald Trump. De hecho, la anexión de la gigantesca isla ártica en el seno de la federación norteamericana es un objetivo que se remonta a 1867, coincidiendo con la compra de Alaska al Imperio Ruso.

Sin embargo, la coincidencia entre ambas operaciones limitó el margen de acción de su gran promotor, el secretario de Estado William H. Seward, quien no llegó a presentar la propuesta formal a Dinamarca ni por Groenlandia, cifrada en unos 5,5 millones de dólares en oro, ni por Islandia –otro de sus objetivos–, una vez que el Congreso rechazó las negociaciones para la adquisición de las Indias Occidentales Danesas.

Consideradas también estratégicas para Washington como llave del Caribe y defensa adelantada del Canal de Panamá, las pequeñas islas danesas sí acabaron convirtiéndose ya en 1916 en las Islas Vírgenes de Estados Unidos en una negociación en la que Estados Unidos volvió a sondear la posibilidad de hacerse con Groenlandia en un curioso juego a tres bandas en el que llegaron a entrar las islas filipinas de Mindanao y Palawan, arrebatadas a España tras la guerra de 1898.

La idea era que Copenhague pudiese intercambiar estas posesiones con el Imperio Alemán por el antiguo Ducado de Schleswig, parte del histórico Reino de Dinamarca perdido en la Guerra de los Ducados. Sin embargo, con la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial, Dinamarca ya recuperó su antigua posesión.

Protesta en Nuuk, la capital de Groenlandia, por las aspiraciones de Estados Unidos sobre el territorio en marzo del 2025 (
Protesta en Nuuk, la capital de Groenlandia, por las aspiraciones de Estados Unidos sobre el territorio en marzo del 2025 (CHRISTIAN KLINDT SOELBECK / AFP

Visto el reiterativo y creciente interés estadounidense por Groenlandia, el Gobierno danés trató de reforzar su posición en el Ártico por vía de la diplomacia y declaró formalmente su soberanía en 1921. Pero la Segunda Guerra Mundial volvió a cambiar las cosas, ya que la invasión alemana de Dinamarca llevó a Estados Unidos a ocupar militarmente la isla en abril de 1941, antes de entrar formalmente en el conflicto.

La guerra y la instalación de bases militares estadounidenses permanentes ante la nueva amenaza que suponía la Unión Soviética puso en evidencia tanto la importancia que tenía Groenlandia para la defensa de Estados Unidos como la incapacidad para Dinamarca de ejercer por sí sola la defensa de un territorio tan alejado y tan extenso en el que apenas vivían medio millar de daneses entre la población autóctona. Y aquí vino la penúltima intentona de Washington de hacerse con su control.

A principios del siglo XX, Washington llegó a ofrecer a Dinamarca las islas filipinas de Mindanao y Palawan, arrebatadas a España

Definida como un “portaaviones natural” contra los bombarderos soviéticos que tomasen la ruta ártica por el Estado Mayor estadounidense, el secretario de Estado James Byrnes se reunió en diciembre de 1946 con el ministro de Asuntos Exteriores danés, Gustav Rasmussen, para lanzarle una nueva oferta de adquisición, esta vez cifrada en 100 millones de dólares en oro.

Así lo revelan diversos documentos desclasificados por Estados Unidos, entre ellos un memorando de la reunión fechado en mayo de ese mismo año del Departamento de Estado que ofrecemos íntegro.

Como alternativa, Washington también barajó la posibilidad de ceder a Dinamarca Punta Barrow, en el extremo norte de Alaska. El mandatario danés respondió señalando que trasladaría la propuesta a su Gobierno, sin que hasta ahora haya trascendido el debate sobre el asunto que se abrió en Copenhague.

La metrópoli rechazó la nueva propuesta e incorporó legalmente a Groenlandia como un territorio más del Reino tras dos siglos como colonia en 1951. A la vez que firmaba con Estados Unidos un Tratado de Seguridad que dejaba en manos de Washington la parte fundamental de la defensa de la isla. A consecuencia de este convenio, el Ejército estadounidense constituía la base aérea de Thule como base de alerta temprana de misiles balísticos y, posteriormente, estación de telemetría satelital.

Tras las declaraciones informales del vicepresidente Nelson Rockefeller y del consejero de presidentes como Richard Nixon, Gerald Ford o Ronald Reagan y aspirante republicano Patrick Buchanam de volver a intentar comprar Groenlandia ya a finales del siglo XX, ha sido ahora el presidente Donald Trump quien ha vuelto a poner la cuestión sobre la mesa.

El memorando

“En una conversación con el ministro de Asuntos Exteriores danés, Gustav Rasmussen, el 14 de diciembre de 1946 en Nueva York, el secretario de Estado Byrnes enfatizó la vital importancia de Groenlandia para la seguridad de Estados Unidos.

”El secretario Byrnes sugirió que las necesidades de seguridad estadounidenses podrían satisfacerse mediante un acuerdo que otorgara a Estados Unidos derechos a largo plazo para construir y mantener instalaciones militares en zonas específicas de Groenlandia, o mediante un tratado con Dinamarca en virtud del cual Estados Unidos se comprometería a defender Groenlandia de agresiones y se aseguraría el derecho a mantener allí las instalaciones militares que fueran necesarias.

El secretario Byrnes sugirió que la mejor solución sería la compra directa de Groenlandia por Estados Unidos

”El secretario Byrnes también sugirió que posiblemente la mejor solución sería la compra directa de Groenlandia por parte de Estados Unidos en virtud de un acuerdo celebrado de conformidad con los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas.

”Las sugerencias del secretario Byrnes se detallaron en un memorando entregado al ministro de Asuntos Exteriores Rasmussen al término de la conversación del 14 de diciembre. El ministro de Asuntos Exteriores Rasmussen pareció considerar las propuestas del secretario más drásticas de lo previsto, pero accedió a estudiarlas detenidamente.

”El secretario Byrnes indicó que Estados Unidos estaba dispuesto a mantener el statu quo en Groenlandia mientras se buscaba una solución.”

José-Ramón Álvarez Sánchez

José-Ramón Álvarez Sánchez

Ver más artículos

Redactor de la sección de Continuidad y colaborador del canal Historia y Vida. Ha trabajado en La Revista del Sábado, Deportes, Magazine y Última Hora y ha coordinado el suplemento económico Dinero. Autor de varias obras divulgativas

Etiquetas