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El atlas global que la historia merecía

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'La historia del mundo. Un atlas', de Christian Grataloup, amplía una obra innovadora, que invita a repensar la globalización humana desde la prehistoria hasta la inteligencia artificial

Detalle de uno de los mapas publicado en 'La historia del mundo. Un atlas'

Detalle de uno de los mapas publicado en 'La historia del mundo. Un atlas'

Península

La historia del mundo no es una simple suma de historias nacionales –se puede leer en el prólogo de este atlas–, sino el resultado del entrecruzamiento de redes mundiales que conectan las grandes civilizaciones mucho antes de Europa”. Partiendo de esta voluntad, el volumen surge como una referencia singular: no un compendio enmarcado en un atlas histórico tradicional, sino una historia cartográfica que muestra cómo los grandes procesos y geografías han configurado el mundo tal como lo conocemos.

Todos los actores y espacios

Los mapas son relatos del espacio y el tiempo: la herramienta ideal para condensar ambas dimensiones en una imagen de la complejidad de la historia humana. Christian Grataloup, especialista en geohistoria –“el más historiador de los geógrafos”, como dice Patrick Boucheron, otro de los colaboradores–, y su equipo lo consiguen con creces. 

Junto a reconocidos especialistas en la materia, los mapas son creación de la empresa Légendes Cartographie, que lleva más de veinte años produciendo cartografía para la revista L’Histoire y numerosos atlas y manuales. El volumen se publicó por primera vez en Francia en 2019 y ha sido traducido a catorce idiomas. Península publica ahora la nueva edición, corregida y aumentada con más de un centenar de nuevos mapas.

Este atlas desplaza el centro de gravedad tradicional desde Occidente hacia una verdadera pluralidad de actores y espacios: el impacto del Imperio comanche en Norteamérica, los guetos judíos de las ciudades de la Italia medieval, las rutas de ultramar del siglo XVI al XIX o el tan codiciado Ártico (el penúltimo mapa, el 740). Así, cada mapa invita a pensar en términos de conexiones y flujos, lejos del corsé nacional.

Fiel a su voluntad de presentar un verdadero “teatro del mundo” –la antigua forma de llamar a los atlas–, la obra se divide en trece partes, o divisiones cronológicas muy flexibles: la primera se centra en “una sola humanidad”, tres mil años antes de nuestra era, cuando el ser humano se expande por el mundo y produce una pluralidad de sociedades. 

La parte central se dedica a los desarrollos y relaciones de las sociedades antiguas, desde los mares de China hasta el Mediterráneo, todavía relativamente aisladas a causa de las distancias. A partir de la “bisagra” del siglo XV, se acelera el proceso de relación, conquista y destrucción de los mundos más pequeños por parte de los imperios. 

“Algunas veces –escribe Boucheron–, el lector se reconocerá en el atlas, recordando con placer lo que ya sabe, pero la mayoría de las veces aprenderá lo que ya sabía que no sabía y, otras veces, incluso lo que no sabía que ignoraba”.

La historia del mundo. Un atlas

Christian Grataloup (ed.)

Barcelona: Península, 2025
786 pp. 31,25 €

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