477 días de cautiverio después, Karina Ariev (de 20 años), Daniella Gilboa (20), Naama Levy (20) y Liri Albag (19) volvieron a abrazar a sus seres queridos en Israel, como parte del segundo intercambio con Hamas, que se completó con la excarcelación de 200 prisioneros palestinos.
Las cuatro jóvenes soldado, secuestradas el 7 de octubre del 2023 mientras prestaban servicio en una base de vigilancia en Nahal Oz (en la frontera con Gaza), tuvieron una liberación inhabitual. Hamas erigió una ceremonia –calificada de “cínica” por el portavoz militar israelí, Herzi Halevi– en la que exhibió a las liberadas con uniformes militares, cuando, en realidad, fueron raptadas y llevadas a la franja en pijama. Así, se vieron rodeadas por milicianos armados de Hamás y la Yihad Islámica, y frente a una multitud en una plaza de Ciudad de Gaza.
La rehén israelí Daniella Gilboa hace un gesto mientras abandona un helicóptero militar que aterrizó en el Hospital Beilinson en Petah Tikva
Cuando fueron entregadas por la Cruz Roja Internacional al Ejército israelí, los familiares y los ciudadanos que seguían las imágenes desde Tel Aviv pudieron respirar tranquilos, estallando en júbilo, lágrimas y abrazos.
Siguiendo el mismo procedimiento del primer canje del fin de semana pasado, las cuatro militares tuvieron un primer encuentro con sus padres en una base militar de Re’im (en la frontera entre Israel y Gaza) antes de ser transportadas al hospital Beilinson de Petah Tikva, en el centro de Israel, para pasar una revisión médica.
En sus comunicados, las cuatro familias israelíes repitieron palabras como “alegría” y “alivio”
Así ha sido la llegada a Cisjordania de los prisioneros palestinos liberados
Si bien en una primera evaluación se informó que todas se encuentran en buen estado, el representante del Ministerio de Salud israelí, Hagar Mizrahi, señaló que las cuatro liberadas han vivido una “situación compleja emocional y médicamente”.
En sus comunicados, las familias repitieron palabras como “alegría” y “alivio”, pero a la vez no olvidaron a Agam Berger, la quinta observadora de Nahal Oz que sigue cautiva en Gaza. Durante más de 15 meses se convirtieron en un símbolo en Israel, ellas eran sus “ojos en la frontera” y habían reportado movimientos sospechosos en el enclave antes del 7-O, pero ni el ejército las escuchó ni pudo evitar la toma de su base.
Los prisioneros palestinos son recibidos por una multitud después de ser liberados de la prisión israelí tras un acuerdo de alto el fuego
Esta segunda jornada de intercambio tampoco estuvo exenta de las discrepancias que exhiben la fragilidad de la tregua y la desconfianza entre las partes. Israel esperaba que este sábado fuera liberada Arbel Yehud, una civil de 29 años, y consideró su no inclusión como una violación del acuerdo, mientras que Hamas defendió que era debido a un problema técnico y que la mujer será liberada la próxima semana.
Israel esperaba que también fuera liberada una civil, y vio su no inclusión como una violación del acuerdo
En represalia, el Gobierno de Beniamin Netanyahu ha anticipado que no permitirá el regreso de los palestinos al norte de Gaza, previsto para este domingo, hasta que se esclarezca la situación de Yehud. Hamas cerró el círculo de reproches acusando a Israel de postergar la implementación de lo acordado y advirtió que puede haber “repercusiones”.
Las cuatro soldado liberadas por Hamas (Dawoud Abu Alkas / Reuters)
El anuncio israelí cayó como un balde de agua helada para los civiles del centro de Gaza que estaban ultimando los preparativos para regresar al norte. En las inmediaciones del corredor Netzarim, los soldados israelíes abrieron fuego contra la multitud que esperaba cruzar, causando un muerto según medios palestinos.
Más allá de las disputas, el intercambio, que se inició mucho más temprano que el del último domingo, se concretó sin mayores inconvenientes, con la liberación de 200 prisioneros palestinos de alto perfil: 121 cumplían penas de prisión perpetua y 79 tenían sentencias largas.
Liberación de rehenes
De ese grupo, 70 han sido deportados a Egipto, desde donde serán reubicados a países como Turquía, Argelia o Túnez. Entre ellos se encuentra Mohamed al Tous, un miembro de Fatah que hasta este sábado era el preso palestino con más tiempo ininterrumpido en una cárcel israelí y salió tras casi 40 años. A ellos se suman 16 exiliados hacia Gaza.
Los restantes, 114 excarcelados, fueron recibidos por un baño de masas en Ramala, donde, como en Tel Aviv, se replicaron escenas de lágrimas y vítores cuando los buses de la Cruz Roja Internacional llegaron a un centro recreativo preparado para recibir a los reclusos. Fuegos artificiales y banderas palestinas o de facciones como Fatah y Hamas acompañaron la llegada de los presos, que bajaron vestidos en monos grises, varios con la cabeza rapada, cicatrices y signos de pérdida de peso.
Soldados de Hamas en la plaza central de Gaza (AP Photo/Abed Hajjar)
A sabiendas de que llevaban muchos años en prisión y que algunos eran personas de avanzada edad, la Media Luna Roja palestina desplegó desde temprano un equipo de médicos para realizar los chequeos de rigor. Sonrientes, algunos de los excarcelados fueron cargados a hombros, entre gritos de “Alá es grande” y agradecimientos a las Brigadas Qassam, el brazo armado de Hamas.
“No hay palabras para describir mi felicidad”, afirma un palestino liberado a ‘Guyana Guardian’
Rodeado de su familia, Naji Bisharat, un palestino de Tubas condenado a tres penas de prisión perpetua y 30 años adicionales, aseguró a Guyana Guardian sentirse “en deuda con Gaza por el resto de mi vida” y sostuvo que “no hay palabras para describir mi felicidad”.
Mientras para Israel liberar a prisioneros condenados por participar de ataques armados es un alto precio a pagar, para los palestinos, que conviven con arrestos israelíes sistemáticos, cualquier preso es un símbolo de “resistencia”, más cuando se trata de aquellos que pasan varios años en las cárceles israelíes.
“Es muy significativo, una muestra de que podemos seguir adelante como palestinos –resumió una joven de Ramala a este diario–. Hoy es un paso más hacia nuestra libertad”.

