Macron ‘quema’ otro gobierno

Crisis política en Francia

Dimite el primer ministro Lecornu al perder la confianza de los socios de la derecha

TOPSHOT - Outgoing French Prime Minister Sebastien Lecornu, who submitted his government's resignation to the French President this morning, leaves after delivering a statement at the Hotel Matignon in Paris, on October 6, 2025. France's President Emmanuel Macron on October 6, 2025 accepted Prime Minister Sebastien Lecornu's resignation, the presidency said, plunging the European nation further into political deadlock. Macron named Lecornu last month to the post, but the largely unchanged cabinet lineup he unveiled late October 5, 2025 was met with fierce criticism across the political spectrum. (Photo by Stephane Mahe / POOL / AFP)

Sébastien Lecornu regresa al interior del palacio de Matignon tras dirigirse ayer a la prensa para explicar los motivos de su dimisión

STEPHANE MAHE / AFP

Ni la Italia más inestable de su teatrino político incesante ha dado nunca el espectáculo que ofreció ayer Francia. El primer ministro, Sébastien Lecornu, presentó la dimisión solo 14 horas después de que el Elíseo anunciara el reparto de carteras en su Gobierno, cuya composición se había estado discutiendo, en difíciles consultas, durante casi un mes. Ha sido el Ejecutivo más efímero de la historia francesa.

“No se puede ser primer ministro si no se dan las condiciones”, se justificó Lecornu, con expresión resignada pero tranquila, en un breve mensaje desde el palacio de Matignon. El presidente de la República, Emmanuel Macron, cada vez más impotente para gestionar la crisis nacional, aceptó la renuncia. Lecornu, muy próximo al jefe de Estado, ha sido su séptimo primer ministro desde el 2017 y tercero en poco más de un año.

Unas horas después, en una maniobra que sembró la confusión, Macron encargó a Lecornu, pese a ser dimisionario, un último intento negociador para “definir una plataforma de acción y de estabilidad”. Si esta postrera oportunidad fracasa, el presidente “asumirá sus responsabilidades”, sin especificar cuáles.

Los socialistas insisten en dirigir el Gobierno, mientras la extrema derecha exige elecciones

El premier dimisionario lamentó la intransigencia de los partidos, incluidos los de la coalición de gobierno, como Los Republicanos (LR, derecha tradicional), y su negativa a ceder. La postura de LR ha sido clave para dinamitar el Gobierno a las pocas horas de nacer.

Según Lecornu, muchos se comportan “como si tuvieran la mayoría absoluta” en la Asamblea Nacional”, queriendo imponer sus puntos de vista y trazando demasiadas “líneas rojas”. También denunció los cálculos partidistas y las ambiciones personales de algunos de los actores, que pensarían más en las elecciones presidenciales previstas para el 2027 que en los intereses del país.

El paso atrás de Lecornu, que accedió al cargo el pasado 9 de septiembre, evidencia la gravedad de la crisis francesa, la incapacidad de Macron para superarla y la falta de responsabilidad de los partidos para entenderse. La situación se arrastra desde las elecciones anticipadas del verano del 2024, que abocaron a una Asamblea Nacional sin posibilidad de mayoría estable. Macron, muy criticado e impopular, ha fracasado en la búsqueda de un consenso para reconducir las cosas. La vuelta a las urnas no es descartable, si bien no garantiza en absoluto una salida a la crisis.

La izquierda radical pide la destitución de Macron por su responsabilidad en la caótica deriva

La noticia de ayer, que pone de manifiesto la ingobernabilidad y aleja las perspectivas de un presupuesto para el 2026, agranda los temores financieros y provocó, en un primer momento, la caída de más del 2% del índice de la Bolsa de París, así como un incremento de la prima de riesgo de la deuda francesa (el diferencial con los bonos alemanes).

La nueva composición del Gabinete, entre el que se encontraban personalidades como Bruno Le Maire, exministro de Economía y Finanzas, como nuevo titular de Defensa, desató la indignación tanto de la oposición como de socios de Lecornu. El ministro del Interior saliente y presidente de LR, Bruno Retailleau, se quejó amargamente de que Lecornu le hubiera “ocultado”, el domingo, la inminente designación de Le Maire. Según Retailleau, la presencia de quien tuvo la responsabilidad de que la deuda pública se disparase contradice la promesa de “ruptura” con la política de Macron y quiebra la confianza. Horas después, Le Maire anunció que renunciaba al cargo, pero el daño ya estaba hecho.

Retailleau no fue claro sobre sus intenciones, aunque sí hizo un guiño a la extrema derecha al decir que, pese a la división política, en Francia hay una mayoría “de sentido común” que ve demasiada inmigración, una deriva de inseguridad, el deseo de orden y la necesidad de frenar la cultura de las subvenciones sociales.

La derecha no aceptó el retorno de Le Maire, extitular de Economía, como ministro de Defensa

Lo ocurrido en las últimas horas ha exacerbado las críticas de la oposición, que carga contra el presidente de la República como responsable de la caótica deriva. La formación de izquierda radical La Francia Insumisa (LFI), por boca de la jefa de su grupo parlamentario, Mathilde Panot, dijo que “la cuenta atrás ha comenzado; Macron debe irse”. “Tras la dimisión de Sébastien Lecornu, pedimos que se examine de inmediato la moción presentada por 104 diputados para la destitución de Emmanuel Macron ”, reaccionó el líder histórico de LFI, Jean-Luc Mélenchon.

Por parte de Reagrupamiento Nacional (RN, extrema derecha), su presidente, Jordan Bardella, constató que “el efímero primer ministro no tenía margen de maniobra”. “Sin duda, fue Emmanuel Macron quien formó este Gobierno”, expresó en una entrevista. “No comprendió la situación en la que nos encontramos”, lamentó Bardella, quien insistió en que “no puede haber estabilidad restaurada sin el regreso a las urnas y sin la disolución de la Asamblea Nacional”. Marine Le Pen, tres veces candidata al Elíseo del RN, arremetió contra Macron “porque se resiste irracionalmente a las instituciones” y se niega a disolver la Asamblea, creando “una situación terrible”.

Los socialistas, que cuentan con 66 diputados (sobre los 577 de la Asamblea), insisten en que quieren dirigir el Gobierno y buscar consensos. A su juicio, un primer ministro de izquierdas haría justicia a los resultados electorales del 2024. Ello necesitaría de un pacto con los macronistas y el compromiso de otras fuerzas, como LFI y LR, de que no votarían automáticamente la censura.

El presidente da 48 horas a Lecornu para un último intento negociador pese a aceptar su renuncia

En medio del desconcierto general, los analistas barajan todo tipo de hipótesis, desde las elecciones anticipadas hasta el nombramiento de un primer ministro neutral para un gobierno de unidad nacional. Según Le Figaro , Lecornu, pese a la prórroga dada por Macron, no quiere volver a ser nombrado para el cargo.

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