Las Claves
- El incendio en el establecimiento Le Constellation de Crans-Montana dejó cuarenta fallecidos y ciento diecinueve heridos graves durante el Año Nuevo.
- Expertos forens
A partir de la fatídica primera jornada, Crans-Montana, situada en el centro de los Alpes suizos, goza de esas hermosas tardes invernales donde dan ganas de entornar la mirada hacia el sol, rodeado de nieve. Casi en los límites de la localidad, el centro de convenciones Regent recibe actualmente a los miembros de unas treinta familias que desconocen la ubicación de sus descendientes. Lo intuyen, aunque mantienen viva la ilusión. El total de los ausentes, de corta edad y principalmente suizos, franceses e italianos, festejaban el inicio del Año Nuevo en el establecimiento Le Constellation, el cual resultó devorado por el fuego.
Durante el último día, la cifra de afectados se ha mantenido estable: 40 fallecidos y 119 lesionados, la mayor parte en situación crítica por quemaduras de tercer grado en más del 60% de su anatomía. El dato positivo es que solo seis personas restan por ser identificadas y las demás se encuentran con sus parientes. Por ello, las expectativas de los padres que rastrean a sus hijos en centros sanitarios (... O en la morgue) son bastante desalentadoras.
La begala que desató la tragedia
Un grupo de especialistas en psicología brinda apoyo a los parientes durante ese angustioso aguante. Representa un proceso sumamente complejo que atraviesan, según sus posibilidades pero contando con respaldo, quienes sufren los efectos de desastres con numerosos fallecidos, tal como ocurrió en Crans-Montana. Los organismos oficiales requieren contar con una filiación verificada previamente a la devolución de los restos. En España, lamentablemente, todavía resuena en la memoria de los errores el perjuicio causado a los allegados del Yak-47 al descubrir tiempo más tarde que no enterraron a sus seres queridos. Durante la jornada del sábado, cuatro familias suizas obtuvieron los restos mortales de sus descendientes. Consisten en dos jóvenes varones de 16 y 18 años, además de dos mujeres de 16 y 21.
Mediante las filmaciones realizadas con sus móviles y los testimonios de diversos supervivientes, resulta sencillo comprender el estado de los restos y la inviabilidad de un reconocimiento ocular inicial. De este hecho deriva la compleja labor de los psicólogos al solicitar a los padres una calma que, tras 72 horas, se rompe con episodios de desesperación, colapsos y sollozos incontenibles, según comenta uno de los especialistas del operativo.
Homenaje a las víctimas
Esa calma tendrá que sostenerse por lo menos dos semanas, el intervalo que los especialistas requieren para procesar el código genético de los difuntos y realizar el cotejo. Los avances científicos no son tan inmediatos como sugieren los dramas televisivos. Existen procesos temporales que ni la angustia más profunda consigue acelerar.
Suiza ha organizado un grupo compuesto por treinta expertos forenses, incluyendo a diversos especialistas en odontología. Dicha disciplina ha resultado sumamente útil ante catástrofes de esta naturaleza. A partir de la primera jornada, iniciaron la elaboración de un registro de información con el material genético de las víctimas. Aun con el deterioro de los restos debido al intenso calor del fuego, los investigadores hallaron los patrones de ADN en el tejido dental o en la médula de los huesos. Los restos biológicos fueron enviados al centro de análisis donde el equipamiento ya opera con el fin de, en términos sencillos, identificar a quién pertenece cada perfil.
Los funcionarios y los especialistas forenses suizos llevarán a cabo un trabajo magnífico, sin embargo, hace falta esperar.
Simultáneamente, otro conjunto de profesionales, respaldados por psicólogos, se ocupa del diálogo con los parientes que rastrean el paradero de sus hijos. Aunque legalmente figuran como desaparecidos, se sabe con seguridad que estuvieron en Le Constellation durante la madrugada del 1 de enero. A dichas familias, tal como indica el propio técnico, se les han pedido artículos personales de los jóvenes para la recolección de ADN, como peines o cepillos de dientes. También se les solicita cualquier información pormenorizada sobre el hijo buscado, cirugías previas y si estas conllevaron el implante de prótesis, junto con tatuajes, cadenas, pendientes o pulseras que faciliten la identificación de quien los lucía esa velada. Igualmente, se ha indagado sobre su asistencia habitual a consultas dentales y los datos del odontólogo para localizarlo: las placas dentales actúan como huellas dactilares alternativas y permiten agilizar enormemente las labores de identificación en siniestros de esta magnitud.
Consiste, según comenta a Guyana Guardian el experto en odontología forense Juan Francisco Ortigosa, en cotejar la placa dental previa al fallecimiento con otra realizada posteriormente. “Si hay coincidencia, la identificación es infalible”, afirma. Dicho facultativo colaboró con las fuerzas policiales de Suiza y una compañera dentista durante el tsunami de Tailandia, manifestando un gran respeto por su labor profesional. “Harán un buen trabajo. Pero hay que tener paciencia”.
Mediante ese segundo registro de perfiles genéticos de parientes y el material recuperado de las pertenencias de los ausentes, la fase posterior radica en cotejar la información con el ADN de las víctimas y aguardar a que aparezcan esas concordancias que tanto anhelan los allegados para comenzar un luto que se prolonga indefinidamente ante su angustia.
Más muestras de dolor
Las horas transcurren con lentitud igualmente en las cinco clínicas de Suiza que poseen departamentos para grandes quemados. Entre ellas figura el centro hospitalario universitario Vaudés, en Lausane, que brinda asistencia a 22 heridos desde el comienzo. Se trata de personas de corta edad que permanecen en cuidados intensivos, bajo sedación, con respiración asistida y evolución incierta, aunque ya cuentan con la compañía de sus parientes, según indicó la responsable de la entidad, Claire Charmet.
El área especializada en quemaduras del centro médico dispone normalmente de cuatro plazas para pacientes adultos y un par adicional para niños. Durante las primeras horas del día 1, previendo la magnitud del desastre, se acondicionaron los viejos espacios empleados previamente durante la crisis de covid para recibir a más afectados. Omitiendo detalles individuales, la responsable afirmó que los ingresados presentan lesiones que abarcan desde el 15% hasta el 60% de su extensión corporal. Se ha informado a los parientes de que la recuperación resultará extensa, difícil, penosa y atravesará diversas etapas. El primer paso, en el que se encuentran ahora, consiste en lograr la estabilidad de quienes lograron sobrevivir al siniestro.


