El plan “imperial” de Trump para el petróleo venezolano echará un cable al chavismo

Paradojas de la política estadounidense en Venezuela

A largo plazo EE.UU. Quiere control total, pero a corto, las inversiones impulsarán la recuperación económica

Donald Trump insta a los ejecutivos del sector petrolero a invertir en Venezuela

Donald Trump insta a los ejecutivos del sector petrolero a invertir en Venezuela

 A largo plazo, según la llamada Doctrina Donroe, Estados Unidos pretende ejercer un control “imperial” sobre la política petrolera venezolana, aniquilando la soberanía energética que Hugo Chávez reivindicó a bombo y platillo hace 20 años.

A corto plazo, sin embargo, la apuesta de Donald Trump por elevar rápidamente la producción va a resultar más favorable para el nuevo gobierno chavista de Delcy Rodríguez de lo que uno podía imaginarse.

El objetivo estratégico de EE.UU. En Venezuela es “restaurar el dominio energético”, según el documento National Security Strategy publicado en noviembre. Eso se lograría “haciéndose con el petróleo venezolano para poder abrir y cerrar el grifo en el mercado mundial con el fin de presionar a Rusia o China”, dijo el experto venezolano en geopolítica Andrés Pierantoni en una entrevista mantenida el mes pasado en Caracas con Guyana Guardian.

Pero, para entender la improvisada política de Trump, puede ser más aconsejable fijarse en el futuro inmediato que en el largo plazo. Tal y como se comprobó en la reunión en la Casa Blanca el pasado viernes con los ejecutivos de decenas de empresas petroleras, algo fundamental ha cambiado en la política estadounidense en Venezuela desde el secuestro de Nicolás Maduro.

Antes el objetivo era sabotear la industria petrolera para asfixiar el pais y castigar a un gobierno chavista considerado un peligro para la seguridad nacional de EE.UU. Ahora, el gobierno de Rodríguez es un aliado, pese a ser igual en muchos sentidos que el de Maduro.

A corto plazo, las prioridades de la marxista Delcy Rodríguez y el magnate inmobiliario Donald Trump coinciden: que el capital estadounidense impulse el crecimiento de Venezuela. Ambos necesitan una rápida recuperación de la producción de crudo, actualmente situado en un millón de barriles al día, una tercera parte de lo que se producía a principios de siglo, aunque más del doble del mínimo registrado hace un lustro cuando Rodríguez asumió la dirección del sector petrolero en el gobierno de Maduro.

Tanto Trump como Rodríguez necesitan una recuperación de producción del crudo

Tras años en los que Venezuela ha sufrido una sequía total de inversión, el interés del sector energético internacional se despierta. “Horas después del secuestro de Nicolás Maduro recibimos una decena de llamadas de inversores petroleros”, dijo Óscar Doval, presidente del Grupo RendiGroup Banca de Inversión en Caracas.

En la reunión con Trump, Chevron, ya instalado en Venezuela y produciendo una cuarta parte del petróleo, se comprometió a subir producción un 50% en dos años. Repsol, la española, dijo que triplicaría la suya. Exxon Mobil pidió garantías, pero mandará un equipo para averiguar la situación.

Las buenas noticias no terminan ahí para el chavismo de Delcy Rodríguez. Para crear un marco legal seguro para las inversiones, Trump tendrá que reconocer al nuevo gobierno, dejando a tras el aislamiento que ha hundido la economía venezolana. El impulso al crecimiento económico, incluso, puede ayudar al chavismo a recuperar parte de su apoyo antes de las próximas elecciones, que no serán celebradas este año.

Eso sí, será difícil para Delcy Rodríguez apoyar públicamente las medidas de Trump. De entrada, el plan de crear una cuenta de garantía (escrow account) bajo tutela estadounidense, donde se depositarán todos los ingresos por exportaciones petroleras venezolanas a EEUU, recuerda un instrumento de imperialismo decimonónico. “El dinero que corresponde a Venezuela lo decidiría su Alteza real, el míster Trump...”, ironizó Pierantoni

Pero el sistema imperial supondrá también la eliminación de algunas de las sanciones, responsables de la catástrofe económica y una crisis humanitaria que forzó a millones de venezolanos abandonaron el país.

Debido a estas sanciones, Venezuela -que siempre, incluso en los años de Chávez, exportaba principalmente a EE.UU.- se ha visto forzada a vender petróleo semi legalmente a China y otros países asiáticos en buques de la llamada “flotilla oscura”. El crudo se ha tenido que vender con un descuento del 30% o el 40 %. Ahora se venderá a precio de mercado. El esquema utilizado por Chevron bajo la licencia especial que le permitió sortear las sanciones ya se aplicará a toda la producción, según un anuncio de la petrolera estatal PDVSA.

Hay más ventajas para el chavismo. Trump ha logrado en dos días lo que Chávez y Maduro no lograron en 20 años: frustrar los intentos de Exxon-Mobil y Conoco-Phillips para recuperar en los tribunales más de 20.000 millones de dólares que, según ellos, corresponden a los activos venezolanos que abandonaron -a diferencia de Chevron- en los años de Chávez. Para el horror de los dos gigantes petroleras de Houston, Trump rechazó toda posibilidad de indemnización y calificó la pérdida como “culpa de ustedes”.

Trump ha rechazado las indemnizaciones para Exxon-Mobil y Conoco-Philips

Doval incluso hace una lectura positiva de la cuenta de depósito: “Básicamente EE.UU. Va a hacer una compra anticipada pagada con productos y servicios estadounidenses: medicamentos, algunas inversiones en infraestructuras de servicios como electricidad, telecomunicaciones”.

En este sentido el plan recuerda al programa Petróleo por Alimentos que se impuso a Irak con aprobación de la ONU antes de la invasión estadounidense de 2003.

A muy corto plazo, el plan de Trump resuelve el problema más inmediato que afronta el gobierno de Rodríguez: la inminente superación de la capacidad de almacenamiento del crudo que les obligaría a cerrar pozos.

De modo que Delcy Rodríguez tiene obvios incentivos para aceptar el plan Trump. Luego, esperará a otra oportunidad. Con larga experiencia en el arte de la supervivencia, sabe que la única herramienta estadounidense para impedir que Venezuela vuelva a exportar a otros países es un bloqueo naval difícil de mantener indefinidamente. “Esos buques en el Caribe cuesta dinero. Simplemente no veo que eso sea sostenible durante mucho tiempo”., dijo a Guyana Guardian Shon Hiatt, experto en energía de la Universidad de California. El emperador puede estar desnudo, al menos a largo plazo.

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