Internacional

Pahlevi y Trump, entre la ilusión y el desengaño en Irán

'Guyana Guardian' en Teherán

La decepción se cierne sobre muchos iraníes, que se sienten abandonados tras las promesas de ayuda que les hizo el presidente de EE.UU. Durante las protestas. Otros, en cambio, mantienen la esperanza

Una mujer camina frente al edificio de impuestos estatales, quemado durante las protestas, en Teherán, el lunes 

Una mujer camina frente al edificio de impuestos estatales, quemado durante las protestas, en Teherán, el lunes 

Majid Asgaripour / Reuters

Najmeh ha cambiado de opinión. Ya no ve a Reza Pahlevi como una alternativa a la República Islámica - al menos hasta la celebración de elecciones, tal como el hijo del monarca derrocado en 1979 había planteado-, pero tampoco apoya un ataque de Estados Unidos en el país, como hizo hace unos días. “Han sido muchas emociones juntas en las últimas semanas; ha sido como estamparse contra una pared de hormigón”, afirma frustrada. “Esperaba que pasase algo, pero era una ilusión”, lamenta.

A los 20 años se fue de Irán a estudiar diseño de interiores en Alemania, pero cinco años después decidió regresar: “Es mi país, quería estar aquí, donde están mis amigos y donde soy feliz a pesar de las dificultades”, reconoce. Han pasado 15 años desde entonces.

“Antes del jueves -por el 8 de enero, cuando las protestas en Irán se multiplicaron tras la llamada de Pahlevi de salir a las calles- tenía mucha desesperación, y la sigo teniendo. Pero después de la violencia con la que reaccionó el régimen, me he dado cuenta que nos creímos la ilusión de que nos podían ayudar desde afuera, y no es así. Pahlevi no estaba preparado para hacerlo, creó una ilusión en la gente sin tener cómo respaldarla, y cualquier cosa que haga Estados Unidos será para peor”, explica Najmeh, que teme la destrucción del país: “Nada bueno puede pasar”.

La suya es una de las tantas opiniones que se escuchan estos días en Teherán, entre las que se repiten varios sentimientos: “confusión”, “miedo”, “desconfianza”, “incertidumbre”… “No puedo pensar, no puedo trabajar, no puedo ver la realidad con claridad, solo quiero que esto cambie”, dice Nilufar. Cuenta que estos días muchos como ella desconfían de todos: de los afuera y de los de dentro. “Incluso de nosotros mismos”, admite.

¿Qué puede ser peor que lo que tenemos? Nos matan sin importarles”

Nilufar

Diseñadora de moda de 36 años

También es diseñadora, de moda. Después de muchos años, logró abrir su tienda con sus propios diseños en una de las calles del centro de Teherán. “Antes estaba cansada, ahora estoy exhausta. Ya no puedo más y creo que cualquier cosa que pase es mejor que lo que tenemos”, afirma esta mujer de 36 años, cuyas razones se hallan en la “economía”. “Creo que Trump nos puede ayudar, todavía estoy esperando a que lo haga”, sentencia Nilufar. Reconoce que, aunque parezca una locura, está dispuesta a vivir una guerra con tal de cambiar. “¿Qué puede ser peor que lo que tenemos? Nos matan sin importarles”, insiste.

La chica que trabaja con ella no está de acuerdo, cree que a Trump no hay que creerle nada y que un ataque solo traerá mayores problemas. Que la guerra de los 12 días lanzada por Israel y EE.UU. En junio del año pasado y que dejó mil muertos, muchos de ellos civiles, no cambió para nada la situación.

“Ni yo ni muchos amigos míos estamos de acuerdo con él (por Pahlevi)”, dice Nilufar. La pregunta a continuación es ¿por qué salió la gente a la calle tras su invitación a “apoyarlo” durante las protestas que sacudían al país desde el 28 de diciembre? “Porque era una oportunidad para manifestarnos juntos, muchos salieron porque quieren el fin de la República Islámica no para apoyarlo a él”, dice.

El grito de “viva el sha” o “larga vida al sha”, se oía con mucha insistencia durante las protestas

Muchos piensan igual, mientras otros confiesan que ven el retorno del príncipe heredero como una opción. “Volveremos a ser respetados en el mundo”, pronostica Navid, profesor en un gimnasio. “Hace todo lo posible por ayudar”, justifica.

La realidad es que el grito de “viva el sha” o “larga vida al sha”, se oía con mucha insistencia durante las protestas. “Con la desconexión de Internet es imposible saber qué tan extendido es el apoyo en el país, pero en Kurdistán, excepto en la ciudad de Kermansha, la mayoría de la población no salió a la calle. “Los partidos kurdos no quieren estar relacionados con Pahlevi”, explica un escritor kurdo que tiene a amigos y familiares en la zona. “Yo pienso que los iraníes necesitamos ayuda, solos no podemos cambiar esto”, dice.

“Trump es nuestro Imam Zaman”, dice un hombre de 62 años que trabaja en una lavandería. Se refiere al décimo segundo imán de los chiitas que desapareció y que los seguidores de esta rama del islam creen que reaparecerá para purgar la tierra de todos los males. Como otros consultados para este artículo, cree que los iraníes en la diáspora comparten una mayor pasión por Pahlevi que los de dentro: “Aquí lo vemos como la figura de la oposición que puede unir a la población, pero no significa que pensemos que sea perfecto”, dice.

Arya piensa que si Pahlevi realmente pensara en los iraníes hubiera tenido un plan para protegerlos de la violencia 

Arya, un fotógrafo proveniente del sur del país, cuenta que las reuniones de amigos terminan muchas veces en discusiones acaloradas porque muchos ven a Pahlevi como una alternativa con la excusa de que no importa qué pase después. “Yo creo que mucha gente no está pensando, solo está desesperada”, afirma, y explica que si Pahlevi realmente pensara en los iraníes hubiera tenido un plan para protegerlos de la violencia de la República Islámica. “Era previsible que fueran a matar, como en el pasado, pero no tenía alternativas”, continua Arya. También asegura que la gente compró la promesa de Trump que atacaría si las autoridades mataban a manifestantes. “La gente pensó que afuera había un plan para respaldarlos, pero no lo había”, lamenta Arya, que confiesa que algunos de sus amigos se sienten traicionados. “Otros creen ahora que la solución solo llega de una unión entre Trump, la gente y rupturas dentro del régimen”, concluye.

Hay, sin embargo, quienes piensan que lo que viven es una carrera de fondo. “Seguimos esperando a Trump y llegará”, prevé Ali, que tiene una pequeña tienda para animales domésticos en el este de Teherán. Le invade la adrenalina y no para de hablar: “Mataron mucha gente, vi a personas morir cerca de mí, pero esta es una carrera larga y venceremos”, afirma este hombre que cree ciegamente en Pahlevi. “Él es la persona que necesitamos”, sentencia.

Arya, por el contrario, piensa que mucha gente empieza a ver la realidad y a preguntarse por qué Pahlevi, que vive exiliado a Washington, no pide la libertad de los presos políticos como la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi. “Son el mismo lobo con la misma piel”, asegura Arya que todavía teme un ataque. “La posibilidad existe, Trump es Trump”, sentencia.

Etiquetas