Internacional

Trump vuelve a avivar las sospechas de fallos en las elecciones tras la incautación de votos en Georgia.

Estados Unidos

El sector demócrata pone en duda la asistencia de Tulsi Gabbard, jefa de la inteligencia nacional, en un evento dentro de las oficinas electorales de Fulton.

La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, el miércoles pasado junto a la evidencia del FBI en el condado de Fulton.

La jefa de la Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, estuvo el miércoles anterior con el material probatorio del FBI en el condado de Fulton.

Elijah Nouvelage / Reuters

El mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, continúa empeñado en probar que los comicios presidenciales donde Joe Biden resultó vencedor en 2020 estuvieron manipulados. El pasado miércoles, su hipótesis sobre irregularidades, desmentida en múltiples procesos legales, ganó fuerza tras la inesperada llegada de vehículos del FBI a una sede de votación en el condado de Fulton (Georgia) para registrar sus depósitos de archivos. Confiscaron cerca de 700 cajas con votos, la totalidad de los sufragios emitidos en dicha zona hace seis años, por lo que las pruebas relativas a la transparencia electoral se encuentran actualmente bajo control de la Administración Trump.

La zona de Fulton, con una población mayoritariamente afroamericana y extranjera, se encontró, junto al condado de Maricopa (Arizona), en el núcleo de las sospechas de manipulación en las urnas. Al poco tiempo de saberse el desenlace que brindó el éxito a Biden por un margen reducido en Georgia, Trump contactó al secretario del Estado, Brad Raffensperger, para instarle a que “encontrara” 11.780 papeletas, las precisas para obtener la victoria. Raffensperger declinó la solicitud, argumentando que los escrutinios habían sido verificados repetidamente y todos ratificaron que Biden había triunfado. Trump persistió en su campaña y promovió distintas acciones legales, que acabaron siendo invalidadas por la justicia.

Esa tentativa de interferencia en los comicios resultó en una acusación criminal durante el 2023, periodo en el cual compareció ante la justicia y se le realizó su célebre retrato de ficha, el cual emplearía posteriormente en la contienda política para presentarse como víctima. Tras su victoria en las urnas en el 2024, el fiscal especial nombrado para el proceso, Jack Smith, desestimó las acusaciones pese a las pruebas, argumentando que los lineamientos del Departamento de Justicia prohíben el procesamiento legal de un mandatario electo.

En el presente, los comicios de 2020 han regresado a la discusión pública tras un decomiso excepcional de archivos y boletas por parte del FBI, lo que ha motivado a diversos demócratas a plantearse si Trump pretende obstaculizar las futuras votaciones de mitad de periodo, este noviembre, o la contienda presidencial de 2028.

“Han tenido casi seis años para demostrar que hubo algún tipo de fraude. No lo hay”, denunció el exvicegobernador demócrata de Georgia, Geoff Duncan. “Esta redada no tiene nada que ver con las elecciones del 2020 y lo tiene todo que ver con generar dudas de cara a las elecciones de mitad de mandato del 2026. Tenemos que ser capaces de plantarnos y decirlo en voz alta”.

Acompañando a los oficiales del FBI, acudió al decomiso la jefa de inteligencia de EE.UU., la antigua legisladora demócrata Tulsi Gabbard, hecho que ha disparado las conjeturas. El año previo, en una sesión de gabinete, Trump encomendó a Gabbard dirigir una indagación sobre “lo corruptas que fueron las elecciones del 2020”. “Seré la primera en informarle una vez que tengamos esa información recopilada”, contestó la responsable, quien supervisa los 18 organismos de espionaje nacionales y ha vuelto la “integridad electoral” una de sus metas principales.

Robb Pitts, el presidente de la junta del condado de Fulton.

Se cuestiona la integridad de las urnas y

Históricamente, la Oficina de la Directora de Inteligencia Nacional se ha dedicado a supervisar peligros externos, tales como la injerencia de los enemigos de EE.UU. En los procesos electorales. Debido a esto, resulta excepcional la tarea que Trump le ha encomendado. Desde la Casa Blanca se ha sostenido que el decomiso en Georgia obedeció a un mandato legal, no obstante, dicha circunstancia no valida que Gabbard estuviera presente con el material confiscado por el FBI.

“Mis electores en Georgia, y creo que gran parte del público estadounidense, están razonablemente alarmados al hacerse preguntas después de que la directora de Inteligencia Nacional fuera vista de manera extraña y personalmente merodeando en un camión junto a evidencia del FBI en el condado de Fulton”, manifestó el legislador demócrata Jon Ossoff, de Georgia, este jueves en el transcurso de una sesión de la comisión de inteligencia. Ossoff sostuvo que Gabbard “se está desviando mucho de su ámbito de competencias”.

Asimismo, el titular de la comisión del condado de Fulton, Robb Pitts, cuestionó el destino que el FBI otorga a los objetos confiscados: “¿Están abriendo las cajas? ¿Están metiendo otras papeletas dentro?”, y comentó: “No vamos a ceder ni un centímetro a quienes buscan controlar nuestras elecciones. Lucharemos contra esto en los tribunales con todos los recursos de que disponemos”.

Frente a la serie de reproches, la vocera del despacho de Gabbard, Olivia Coleman, sostuvo que la jefa de la inteligencia “reconoce que la seguridad electoral es esencial para la integridad de nuestra república y para la seguridad nacional”. Asimismo, puntualizó que Gabbard cumple una función “papel vital” al detectar “vulnerabilidades” en instalaciones estratégicas, tales como los mecanismos de sufragio.

A partir de 2020, Trump ha sostenido que los demócratas constituyen una “mafia” estructurada para ejecutar irregularidades de manera metódica en las votaciones. El mandatario, quien jamás ha admitido su derrota en aquel proceso, está participando activamente en la modificación del marco electoral, sobre todo ante los comicios legislativos de noviembre, donde los sondeos sugieren que podría ceder el mando de la Cámara de Representantes y quizás del Senado.

Un método empleado para garantizar el triunfo republicano consiste en el gerrymandering, que es la alteración de las demarcaciones de votación con el fin de obtener ventajas partidistas. En efecto, los republicanos ya validaron la reconfiguración de las cartografías electorales en Missuri, Carolina del Norte y Ohio, y han comenzado los trámites para ejecutarlo en Texas, Utah e Indiana, aunque en dichas situaciones han enfrentado obstáculos jurídicos (y en lo que respecta a Indiana, la propuesta terminó siendo descartada por el Senado estatal).

Asimismo, Trump ratificó al comenzar su periodo presidencial un decreto ejecutivo orientado a modificar elementos fundamentales de los procesos electorales, mermando aún más la capacidad de sufragar. Sosteniendo sin pruebas que los demócratas consiguen apoyos de personas en situación irregular, redujo la variedad de identificaciones que la ciudadanía puede presentar para su inscripción. Mediante estas medidas, Trump ha sentado las bases para alegar nuevamente la existencia de irregularidades si las cifras de las futuras votaciones no le benefician.

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla Puig

Washington

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