La CIA clausura el ‘World Factbook’, su guía de referencia sobre el estado del mundo
EE.UU.
El manual, que se publicaba desde 1962, se había convertido en una valiosa herramienta de consulta tanto para la comunidad de inteligencia como para el público general

El logo de la CIA, la agencia de inteligencia de EE.UU.

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, la CIA ha demostrado una fidelidad perruna al presidente estadounidense. Su director, John Ratcliffe, acata sin rechistar las directrices del republicano: la agencia de inteligencia no solo fue uno de los primeros organismos federales en recortar personal, de acuerdo con el plan de ajuste propuesto por Elon Musk, sino que ha adaptado su visión al lema “América primero”.
Una muestra de ello es la repentina decisión de poner fin al World Factbook, el anuario que la CIA publicaba desde hace más de seis décadas para recopilar su información sobre los distintos países del mundo. Una guía de referencia, que se había convertido en herramienta de consulta habitual tanto para la comunidad de inteligencia como para el público general.
La agencia anunció el cierre este miércoles a través de su web, mediante un escueto comunicado en el que se calificaba al anuario como una de las publicaciones “más antiguas e icónicas de la CIA”. “The World Factbook atrajo a investigadores, organizaciones de noticias, profesores, estudiantes y viajeros internacionales”, se indicaba para resaltar la importancia que había adquirido la guía. De los motivos de su clausura, eso sí, ni una palabra.
Historia de la guía
El anuario nació como un documento de acceso restringido, pero acabó siendo una herramienta para todos los públicos
El anuario nació como parte de los esfuerzos de EE.UU. Para dotarse de unos servicios de espionaje de primer nivel. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno estadounidense comprobó que su producción de inteligencia exterior era muy deficiente. Había falta de coordinación entre los distintos organismos dedicados a esa tarea, y las fuerzas armadas a menudo se veían obligadas a operar a oscuras, sin información fiable. Episodios como el ataque japonés a Pearl Harbour evidenciaron esas carencias, impropias de un país destinado a ostentar la hegemonía global. Así pues, la Administración decidió tomar cartas en el asunto, y en 1947, ya concluida la guerra, se creó la CIA, la agencia que debía unificar y centralizar las actividades de inteligencia.
En los años cincuenta, en plena guerra fría, los responsables del organismo insistieron en la necesidad de disponer de una fuente fidedigna de información básica sobre todas las áreas del mundo, que se actualizara con regularidad. Ese fue el origen del World Factbook, que se publicó por primera vez en 1962 como un manual clasificado e impreso para los oficiales de inteligencia. La guía ofrecía una imagen detallada de los países extranjeros: economía, sociedad, defensa, recursos... Todo lo que uno necesitaba saber para hacerse una idea rápida del exterior estaba ahí.
El manual resultaba tan útil que comenzó a ser consultado por otras agencias federales, y a partir de 1971 se publicó una versión no clasificada. Cuatro años después, comenzó a comercializarse a través de oficinas gubernamentales, y en 1997 se inauguró su versión web. Su entrada en la era digital disparó su popularidad: millones de personas –incluyendo periodistas, investigadores, universitarios y simples curiosos– visitaban cada año el portal en busca de datos fiables y contrastados.
Ahora, coincidiendo con el repliegue de EE.UU. Del escenario global, la CIA ha cerrado esa ventana al mundo a cal y canto.