Internacional

El oficial extremista que desafía a Meloni

El conflicto interno de la derecha italiana

Roberto Vannacci toma distancia de la Liga e impulsa Futuro Nacional, una agrupación política que cuestiona al Gobierno debido a su falta de determinación.

La postura cercana a Rusia del militar obliga al Gobierno a encarar una moción de confianza frente al Parlamento.

Roberto Vannacci, eurodiputado y líder de Futuro Nacional, durante un acto sobre “remigración” en Módena, Italia 

Roberto Vannacci, eurodiputado y líder de Futuro Nacional, durante una conferencia sobre “remigración” en Módena, Italia. 

ELISABETTA BARACCHI / EFE

Un militar de alto rango está sacudiendo el panorama político italiano: las fuerzas de derecha rivalizan por reclamar el patriotismo, mientras que la izquierda vigila con atención una grieta que podría despejar su acceso al mando.

A partir de su ascenso al mando, Giorgia Meloni ha mantenido una norma precisa: no permitir adversarios a su diestra. Esta consigna se topa actualmente con un cambio reciente. Roberto Vannacci, militar de alto rango en reserva vinculado a posturas ultraderechistas, se ha desvinculado de la Liga de Matteo Salvini —en la cual ejercía como vicesecretario— con el fin de establecer su propia formación, Futuro Nacional (Futuro Nazionale), tomando como referencia el esquema de la AfD en Alemania y del BNP liderado por Nigel Farage, buscando explícitamente encarnar una “verdadera derecha”, cuyos principios fundamentales —bajo su perspectiva— han sido abandonados por el bloque conservador vigente, el cual ya es notablemente diverso.

Los últimos sondeos otorgan a Futuro Nacional aproximadamente un 3%, una cifra modesta pero con potencial para alterar una coalición históricamente sólida como la centroderecha italiana, creada por Silvio Berlusconi, en vistas a las elecciones generales programadas para la primavera de 2027.

“Si la derecha se divide, la victoria del centroizquierda deja de ser solo posible y se vuelve probable”, festeja Matteo Renzi, antiguo jefe de gobierno y dirigente de la agrupación centrista Italia Viva.

Los “patriotas” enfrentados

La ruptura desmorona por completo el plan de Meloni para asegurar su flanco derecho.

De momento, la dificultad no radica en los sufragios, sino en las temáticas. Mediante sus habituales alusiones al fascismo, el oficial impulsará un programa estricto frente a la migración (incluyendo iniciativas de “remigración”), una postura próxima a Moscú en relaciones internacionales y planteamientos claramente tradicionales respecto a las libertades civiles, cuestiones que podrían agravar todavía más su vínculo con el Gobierno de Meloni.

La decisión no sorprendió. Desde hace meses, el general —introducido en la Liga por Salvini contra el parecer de casi toda la dirección del partido— actuaba de forma autónoma, con una agenda propia y iniciativas personales. En las elecciones europeas de 2024 obtuvo más de 500.000 preferencias (los votantes pueden señalar en la papeleta el nombre del candidato que prefieren), salvando la situación a Salvini.

Su relevancia pública se había incrementado un año atrás, en el periodo estival de 2023, a raíz de la salida —financiada casi íntegramente por él— de un texto titulado El mundo al revés, una clase de proclama contra los colectivos minoritarios y el citado “políticamente correcto”. La disputa subsiguiente con la dirección del Ministerio de Defensa le otorgó una popularidad súbita, facilitando su entrada en la Liga y su victoria en los comicios.

La semana pasada, Vannacci dio el paso definitivo. La Liga afirma claramente que “los traidores” no deben ser aceptados en la alianza; Hermanos de Italia, el partido de Giorgia Meloni, conserva por ahora una postura más cautelosa. Vannacci responde que quien traicionó fue Salvini, al abandonar sus luchas en política exterior y economía “para permanecer dócil al Gobierno”.

Por ahora, las fuerzas del general se han reducido: lo acompañan cuatro diputados, tres electos con la Liga y uno expulsado de Hermanos de Italia, Emanuele Pozzolo, involucrado en un extraño tiroteo la noche de Año Nuevo de 2025. No existen cifras ni figuras con suficiente peso para amenazar la mayoría que respalda a Meloni; sin embargo, el nuevo partido hará oír su postura, particularmente sobre Ucrania.

La prueba inicial de fuego ocurrirá este miércoles, momento en que el Parlamento tendrá que sufragar el decreto que faculta al Gobierno para remitir asistencia bélica a Kiev. Vannacci, claramente enfrentado a Zelenski y opuesto al suministro de armamento a Kiev, sostiene una postura similar a la de Salvini —con la distinción de que el viceprimer ministro acaba siempre apoyando a sus aliados.

Con el propósito de impedir una ruptura manifiesta, el Gabinete —a instancia de Salvini— ha propuesto la cuestión de confianza, que de acuerdo con las normas invalida todas las correcciones: los miembros del parlamento solo tienen permitido votar a favor, en contra o abstenerse, y ante un sufragio adverso la Administración cesa de forma automática. El escaso conjunto de legisladores todavía no ha resuelto su proceder. Para Salvini este recurso de confianza ha supuesto un respiro: el peligro residía en que otros diputados de la Liga secundaran las mociones contrarias a Ucrania de Vannacci. “Han encontrado este expediente para evitar que emerja un voto de conciencia”, criticó el general.

Los líderes de Hermanos de Italia respetan la instrucción de no emitir declaraciones —“son asuntos internos de otros partidos”—, pero en privado reconocen que la aparición de este nuevo movimiento, aunque “se desinfle pronto” electoralmente, puede afectar la percepción pública de su propio base electoral.

La misma jefa de Gobierno —quien domina perfectamente los mecanismos del poder— es consciente de que el peligro latente que supone Vannacci podría transformarse en un obstáculo constante para ella. Dentro de Italia aumenta una facción de extrema derecha descontenta con una administración a la cual considera deficiente tanto en el ámbito financiero (básicamente continuista respecto a mandatos previos) como en temas de identidad vinculados a la protección ciudadana y las libertades individuales.

Se trata de una parte de los votantes que todavía no ha dejado de apoyar a Meloni, pero que comienza a perder el reparo al momento de cuestionar su comportamiento cauteloso.