Internacional

La “OTAN 3.0” de Rutte y Trump cede el control operativo a los países europeos

El nuevo orden mundial

El Pentágono transfiere la autoridad de dos de las principales comandancias de la Alianza en una reunión de altos funcionarios de Defensa caracterizada por la destacada ausencia de Pete Hegseth

Washington desea que los aliados europeos asuman la carga de la defensa convencional del continente, respaldados por el paraguas nuclear proporcionado por Estados Unidos

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, junto al subsecretario de Política de Defensa de EE.UU., Elbridge Colby, en la fotografía de familia de la cumbre de ministros de Defensa de la OTAN

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, junto al subsecretario de Política de Defensa de EE.UU., Elbridge Colby, en la foto colectiva de la cumbre de ministros de Defensa de la OTAN

Tom Nicholson / Reuters

La europeización de la OTAN ya es una realidad. La Administración de Donald Trump en EE.UU. Ha venido exigiendo que los países europeos aumenten su inversión en defensa para lograr una distribución más equilibrada de la carga económica entre los aliados. Ahora, pasa a la acción. Junto con nuevos ajustes en la estructura de mando de algunas de las bases clave de la Alianza, el Pentágono anunció este jueves que la defensa convencional del Viejo Continente será a partir de ahora una responsabilidad principalmente europea, en lo que el Pentágono ya denomina la “OTAN 3.0”. 

El subsecretario de Política de Defensa de EE.UU., Eldrige Colby, se encargó de presentar esta nueva estrategia estadounidense durante la cumbre de ministros de Defensa aliados celebrada este jueves en Bruselas. “EE.UU. Debe, y priorizará, aquellos escenarios y desafíos donde solo el poder estadounidense puede desempeñar un papel decisivo”, afirmó Colby ante los ministros aliados en uno de los discursos más explícitos hasta ahora sobre las intenciones de EE.UU. En la OTAN. 

Nuevo desplante a la Alianza

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, envía a la reunión de Bruselas el “cerebro gris” de la nueva estrategia de defensa de EE.UU.

¿Qué implicará esto en la práctica para Europa? Colby aseguró que EE.UU. Continuará entrenando, ejercitando y planificando junto a sus aliados, y también cumplirá con su compromiso “en virtud del Artículo 5, con Europa a la cabeza de su defensa convencional”. “Pero también seguiremos presionando, con respeto, pero con firmeza e insistencia, para que se reequilibren las funciones y las responsabilidades dentro de la Alianza”. Es decir, podrá seguir confiando en el paraguas nuclear estadounidense, pero deberá incrementar considerablemente sus esfuerzos en las fuerzas convencionales.

Poco antes de la cumbre, la OTAN confirmó que, tras el desplazamiento de parte de sus tropas en Rumanía por parte de EE.UU., Washington también ha transferido el mando de dos de sus principales estructuras. Una, en Italia: el Mando Conjunto de la Fuerza de Nápoles; y otra, en el Centro de Mando Conjunto de Norfolk, Virginia (EE.UU.). El primero será dirigido por un italiano y el segundo, por un británico. El tercer Centro de Mando Conjunto de la OTAN está en Brunssum (Países Bajos), y su liderazgo se rotará entre Alemania y Polonia. Así, las tres principales estructuras de la OTAN encargadas de gestionar crisis estarán bajo liderazgo europeo.

Mientras Washington se retira de esos dos Centros de Mando, seguirá liderando las fuerzas aéreas y terrestres, y asumirá el Comando Marítimo Aliado (Marcom), hasta ahora bajo el control del Reino Unido. Son responsabilidades significativas, pero en la jerarquía, corresponden a tres comandos por debajo de los anteriores. 

Colby denominó al nuevo enfoque de EE.UU. Hacia la OTAN como la “OTAN 3.0”. Según su interpretación, la Alianza Atlántica se creó para garantizar “una defensa sólida, creíble y equitativa del Atlántico Norte durante la Guerra Fría”, y desde sus inicios “se esperaba que los aliados cumplieran con su parte”, algo que, en su opinión, logró un éxito absoluto. Posteriormente, tras la caída de la Unión Soviética, surgió la OTAN 2.0, con un desarme significativo del continente, que ya no responde a las necesidades de EE.UU.. “Lo que se necesita es una OTAN 3.0, algo mucho más cercano a la OTAN 1.0 que el enfoque de los últimos 35 años. Esta 'OTAN 3.0' exige esfuerzos mucho mayores por parte de nuestros aliados para intensificar y asumir la responsabilidad principal de la defensa convencional de Europa”, enfatizó el tercer cargo del Pentágono.

La presencia de Colby ya había suscitado cierta preocupación respecto a las prioridades de EE.UU. El funcionario llegó como reemplazo del secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien faltó a la reunión en Bruselas a pesar de que había sido programada según su disponibilidad. Colby también juega un papel clave en la nueva Estrategia de Defensa Nacional, una extensión en política militar de la Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. Que reflejaba el desdén de la administración de Donald Trump hacia el Viejo Continente.

El ministro de Defensa de Bulgaria, Atanas Zaprianov, habla con el estadounidense Elbridge Colby y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte
El ministro de Defensa de Bulgaria, Atanas Zaprianov, habla con el estadounidense Elbridge Colby y el secretario general de la OTAN, Mark RutteOLIVIER MATTHYS / EFE

Colby, menos ostentoso que Hegseth pero una figura con influencia dentro del círculo militar de Trump, es uno de los defensores más firmes de la retirada de EE.UU. De los teatros de operaciones distintos de China, su principal fijación. Esta influencia se refleja en este documento, que delinea con claridad las prioridades de Washington: primero el territorio nacional, incluidas sus inmediatas vecindades como América Latina, y luego China y el Indo-Pacífico. “Una estrategia que pretende que EE.UU. Pueda servir indefinidamente como el principal defensor convencional de Europa, mientras que al mismo tiempo asume la responsabilidad decisiva en el resto del mundo, no es sostenible ni prudente”, advirtió en Bruselas.

Fuentes de la OTAN indican que, como “cerebro gris” de este documento, resultaba significativo que hubiera acudido para justificarse como “excelente interlocutor” del nuevo enfoque de EE.UU.. No obstante, dado que la ausencia de Hegseth es la segunda notable de un líder estadounidense en una cumbre de la OTAN —el secretario de Estado, Marco Rubio, ya se ausentó en la última reunión ministerial de Exteriores—, puede verse como un nuevo indicio del desdén de la Administración Trump hacia Europa y la OTAN.

“La OTAN es importante, pero también tienen que trabajar en el hemisferio Occidental y en el Indo-Pacífico. Por lo que acepto completamente que no siempre los mayores cargos deben estar aquí. Y Elbridge Colby es un tipo muy importante”, defendió el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, siempre cómplice de Trump en el continente. Esto significará que, “en última instancia”, EE.UU. Se orientará más hacia la región Indo-Pacífico. Es totalmente aceptable. No es nada nuevo”.

Rutte también buscó transmitir un mensaje de calma: EE.UU. No solo seguirá siendo el garante final de la seguridad de Europa bajo el paraguas nuclear, sino también en lo relativo a las “fuerzas convencionales”. Por ahora, Washington mantiene más de 80.000 militares en Europa, así como a una figura clave: Alexus G. Grynkewich, el oficial estadounidense que desde julio ocupa el cargo de comandante supremo de las fuerzas aliadas en Europa. Grynkewich, quien lidera además el Cuartel General Supremo de las Fuerzas Aliadas en Europa, tiene formalmente bajo su mando a los otros tres Mandos Conjuntos que están bajo control europeo. Por tanto, a pesar del temor de muchos europeos de que EE.UU. Deseara abandonar ese rol, aún no se ha producido tal cambio. “Siempre habrá una fuerte presencia de EE.UU., junto al paraguas nuclear como última garantía de nuestra libertad”, prometió Rutte.

Anna Buj Cussó

Anna Buj Cussó

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Bruselas

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Delegada en Bruselas. Antes, responsable de la oficina en Italia y el Vaticano de Guyana Guardian y RAC1 (2018-2024). Es la autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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