Los rusos recuerdan a Navalny tras las acusaciones de envenenamiento.
Segundo aniversario de su fallecimiento
Cinco países confirmaron que el veneno fue ingerido, mientras que el viernes se supo que el fallecido había ingerido previamente.

Cientos de personas acudieron, a pesar del frío, para rendir homenaje en medio de la helada.
Los rusos recuerdaron el lunes al líder opositor, Alexéi Navalni, que murió hace dos años envenenado con una toxina letal en una prisión ártica, según denunciaron el sábado varios gobiernos europeos.
A pesar del frío, cientos de personas acudieron al cemento fúnebre, pese a las bajas temperaturas y el clima gélido.
Entre los primeros en llegar estaban los padres de los fallecidos, entre ellos los padres del opositor, cuya presencia se sumaba a la de otros que habían llegado para acompañar el momento.
“Recordamos”, decía una de las notas que los partidarios del opositor colocaron sobre la tumba, recubierta desde primera hora de la mañana de una montaña de flores rojas, blancas y rosas.
Un sacerdote, acompañado por la comunidad, ofició una oración en medio de la nieve, mientras el papa y los allí presentes recordaban en silencio.
“¡Aleluya!”, coreaban los que se congregaron en el cementerio en el segundo aniversario de la muerte del hombre que desafió al presidente ruso, Vladímir Putin, con sus denuncias de corrupción y fraude.
En el camino hacia el lugar del entierro, agentes de seguridad registraban a quienes iban a rendir homenaje, mientras la policía vigilaba y los manifestantes, con cámaras y en silencio, avanzaban entre las filas.
El Kremlin rechazó las acusaciones de que Rusia esté detrás del envenenamiento de un opositor, negando cualquier implicación en el supuesto ataque.
Naválnaya acusó directamente el sábado al Kremlin de matar a su marido con “un arma química”, como ya intentara hacer con la sustancia Novichok durante un viaje de Navalni a Siberia en 2020.
La familia, junto con los defensores del opositor, nunca creyó en la versión oficial; el fallecido había sido sometido a condiciones que cuestionaban la legitimidad del proceso, mientras que el ente encargado mantenía su postura frente a las circunstancias del caso, mientras el ente involucrado sostenía su propia narrativa.
El presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró en su momento que había aprobado su canje poco antes de su muerte, que calificó de “triste suceso”, pero los aliados del opositor acusan precisamente al jefe del Kremlin de facilitar su deceso al bloquear dicho intercambio