Internacional

Trump causa revuelo en el Capitolio.

Informe sobre el estado de la Unión

Tras un discurso de casi dos horas sobre el estado

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia el primer discurso del Estado de la Unión de su segundo mandato ante una sesión conjunta del Congreso.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pronuncia el primer discurso del Estado de la Unión de su segundo mandato ante una sesión conjunta del Congreso.

POOL / EFE

“Congresistas y compatriotas estadounidenses, nuestra nación está de vuelta, más grande, mejor, más rica y más fuerte que nunca”, ha celebrado esta noche el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su esperado discurso del estado de la Unión desde el Capitolio, que se ha alargado un tiempo récord, de una hora y 41 minutos, con repetidas interrupciones por los aplausos continuos de los republicanos presentes.

En su intervención más importante del año, en horario de máxima audiencia, ante una sesión conjunta del Congreso y frente a los miembros del Tribunal Supremo y del gabinete presidencial, Trump ha buscado recuperar el impulso que tenía hace un año, tras su contundente victoria electoral. Y lo ha hecho fiel a su estilo: insultando a los demócratas y acusándolos de la inflación, de la supuesta ola de delincuencia de inmigrantes indocumentados que dice haber frenado y de un “fraude electoral generalizado” que asegura que se cierne sobre las próximas elecciones de mitad de mandato.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

La prioridad del gobierno debe ser la seguridad de los ciudadanos

“Cuando hablé por última vez en esta cámara hace 12 meses, acababa de heredar una nación en crisis, con una economía estancada, una inflación en niveles récord, una frontera completamente abierta, un reclutamiento deplorable para las fuerzas militares y policiales, una criminalidad desenfrenada en el país, y guerras y caos en todo el mundo”, ha afirmado, antes de embarcarse en un largo y tedioso discurso, plagado de mentiras, que ya no secundan las encuestas: “Hoy, nuestra frontera está segura, nuestro espíritu está restaurado. La inflación se desploma, los ingresos aumentan rápidamente. La poderosa economía ruge como nunca antes, nuestros enemigos tienen miedo, nuestras fuerzas militares y policiales están fortalecidas, y América es respetada como nunca antes”.

Lejos de la imagen de unidad institucional que busca transmitir esta tradición, el republicano ha insistido en su retórica divisiva y llena de falsedades, recurriendo con frecuencia al insulto y la amenaza a sus adversarios políticos. En una línea habitual de su mensaje, ha acusado a los demócratas de dejar entrar a “millones y millones de inmigrantes, provenientes de prisiones e instituciones psiquiátricas, que cometieron 11.888 asesinatos. Ustedes permitieron que eso ocurriera”, ha afirmado.

Después, ha dicho sin evidencia que la izquierda quiere permitir votar a los “inmigrantes ilegales”, vaticinando un “fraude electoral generalizado” en los próximos comicios. “Debemos evitarlo”, ha dicho, alzando la voz e instando a los congresistas a aprobar la ley SAVE, que busca obligar a los votantes a presentar más pruebas de su ciudadanía, incluido el pasaporte, que se calcula que tan solo tiene el 50% de los estadounidenses. “El primer deber del gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los extranjeros ilegales”, ha insistido.

“Deberían estar avergonzados”, les ha dicho en repetidas ocasiones, y hasta se ha llegado a quejar “por no levantarse” a ovacionarlo. Varios de ellos han aprovechado la ocasión para lanzar gritos de desaprobación, como la congresista Ilham Omar, quien le ha recordado que ha “matado a estadounidenses”, en referencia a la muerte de unas 30 personas en custodia del ICE y los asesinatos a plena luz del día de los estadounidenses Renée Good y Alex Pretti en Minneapolis.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

Los demócratas ahora hablan de

Trump también ha acusado a la bancada rival de la “inflación récord” que vivió el país a raíz de la guerra de Rusia en Ucrania, la más alta en cuatro décadas, y ha afirmado que ahora los demócratas “de repente están usando la palabra 'asequibilidad'”, cuando “saben perfectamente que ellos causaron ese problema”. Un año después de su retorno al poder, el coste de la vida de los estadounidenses ha seguido en aumento, a pesar de que Trump prometió que se iba a reducir y sigue afirmando que lo ha hecho.

En su discurso, ha enumerado productos que, según él, se han abaratado: “los huevos, el pollo, la mantequilla, la fruta, las tarifas hoteleras, los automóviles, el precio alquiler e incluso la carne de ternera”. En realidad, de esta lista, tan solo se ha reducido el precio de los huevos, según datos oficiales.

Los demócratas están redirigiendo su discurso político a la economía, que se ha convirtido en un lastre para la popularidad del mandatario, en su momento más bajo de su década en política. Aproximadamente el 60% de los estadounidenses desaprueban su gestión, según la última encuesta del centro Ipsos, y la inmigración y la economía, los dos ejes que guiaron su campaña, se han convertido en una carga para los republicanos.

A raíz de este manejo irregular, la cohesión de los republicanos bajo su mando ha empezado a debilitarse, con insurgencias simbólicas en el Congreso que atraen cada vez a más seguidores. Es de esperar que, según se aproximen los comicios de mitad de periodo, el próximo noviembre, se incremente la cifra de parlamentarios rebeldes en sus filas. Si los republicanos no consiguen retener la mayoría en ambas cámaras, Trump se verá privado del dominio del legislativo, lo cual entorpecerá la implementación de su agenda.

Siguiendo en el asunto de la economía, Trump también ha mencionado el “desafortunado” revés que recibió la semana pasada con el fallo del Supremo, que anuló la mayoría de sus aranceles “recíprocos” al considerar que excedió su autoridad al implementarlos bajo declaraciones de emergencia, cuando la competencia en la política comercial corresponde al legislativo. El mandatario ha dicho falsamente que los aranceles no generaron “ninguna inflación” y produjeron “un crecimiento tremendo”, insistiendo en que la decisión del alto tribunal, secundada por dos jueces nombrados por él mismo, fue “decepcionante”. Para sobrepasar su ilegalidad, Trump anunció la imposición de aranceles globales del 15% bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio. En su discurso, ha afirmado, también falsamente, que estos aranceles no requerirán la aprobación del Congreso.

Trump advierte a Irán sobre posibles represalias

En cuanto a la política exterior, su primera referencia a un país extranjero ha sido Venezuela, país al que agredió militarmente en enero, en una operación que terminó con el secuestro del dictador chavista Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos de narcoterrorismo en Nueva York. Trump ha presumido de que el país es ahora “nuestro nuevo amigo y socio”, celebrando que EE.UU. Ya se ha llevado ”80 millones” de barriles de petróleo gracias a su presión al gobierno interino de Delcy Rodríguez.

También ha hecho una breve referencia a Irán, país sobre el que se cierne la amenaza del mayor despliegue militar de EE.UU. En la región desde la invasión de Irak. “Queremos llegar a un acuerdo”, ha dicho sobre la negociación en curso sobre su programa de enriquecimiento de uranio, y su prioridad es “resolver este problema a través de la diplomacia”. Sin embargo, “no hemos escuchado esas palabras secretas: nunca tendremos un arma nuclear”, ha añadido sobre el régimen de los ayatolás, aunque en realidad Teherán ha insistido en ese compromiso, incluido el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, horas antes de que Trump hablara.

Trump ha vuelto a manifestar su advertencia sobre una ofensiva que “aniquilará” a las autoridades de Irán en caso de no aceptar un pacto, y ha fundamentado esto señalando que “han matado a 32.000 manifestantes, los han fusilado y ahorcado”. Acto seguido, ha empleado un razonamiento similar al que motivó la incursión en Irak: “Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y a nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán EE.UU.”

Las referencias del presidente a los aliados europeos han sido mínimas, lo que demuestra el giro de su Administración, que está reforzando la relación con Rusia, los países del Golfo e Israel, y sentenció en su Estrategia de Seguridad Nacional que Europa está en “declive” y su civilización corre el riesgo de “desaparecer”. Una de las únicas referencias a los aliados transatlánticos ha llegado cuando ha celebrado el compromiso de la OTAN de invertir el 5% del PIB en defensa, del que se desmarcó España, y ha presumido de que “todo lo que enviamos a Ucrania se manda a la OTAN y (los europeos) nos lo pagan íntegramente”.

Unos 30 demócratas

A diferencia del año pasado, en esta ocasión el discurso de Trump ha sufrido pocas interrupciones por parte de los demócratas. Al poco de comenzar su intervención, el congresista Al Green ha sido expulsado de la sal por sostener un cartel en el que se leía: “Los negros no son simios”, en referencia al video que compartió el presidente en su red social, y que eliminó tras las críticas bipartidistas, en el que caracterizaba al expresidente Barack Obama y la exprimera dama Michelle como monos. En el discurso pronunciado por Trump hace un año, Green también fue expulsado al gritar que el presidente no tenía “el mandato” para llevar a cabo la agresiva toma del poder federal que se ha acabado produciendo.

Una treintena de congresistas y senadores demócratas han boicoteado el discurso del presidente en un mitin desde la avenida National Mall, junto al Capitolio, en lo que han apodado como el “estado de la Unión popular”. En sus discursos y en las pancartas que sostenían cientos de asistentes, han recordado que la prioridad de la Casa Blanca debería ser la “atención médica, no guerra”, han denunciado, y han subrayado que el estado de la economía es hoy peor que hace un año, en parte, debido a los aranceles impuestos por Trump a la mayoría de países del mundo.

En el Capitolio, como es costumbre en este importante evento anual, el presidente y congresistas de ambos partidos han invitado a personalidades en relación con sus agendas políticas. Además de la familia de Trump –su esposa Melania, sus hijos Donald Jr., Eric e Ivanka, y su nieto Barron, entre otros–, ha asistido de público Erika Kirk, la viuda del activista de ultraderecha Charlie Kirk, asesinado el año pasado durante un acto público en la Universidad del Valle de Utah.

En un momento del discurso, Trump se ha puesto a gritar para recibir al equipo olímpico de hockey masculino, que la semana pasada derrotó a Canadá en la final de los juegos olímpicos de invierno. Su llegada ha sido uno de los pocos momentos del discurso en el que los miembros de las dos bancadas se han puesto en pie para aplaudir, a gritos de “U.S.A., U.S.A.”

Uno de los demócratas que se han dirigido a las masas, Greg Casar, ha lamentado que el presidente está “robando a los americanos para dárselo a los ricos”. “Un hombre que se construye un salón dorado (en referencia a la sala de baile que está construyendo en lo que antes era el ala este de la Casa Blanca) les va a decir que si están mal es su culpa porque él lo ha hecho muy bien”. Y ha seguido con una referencia a la ley de rebaja fiscal, como consecuencia de la cual “17 millones de personas han perdido su seguro médico”.

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla

Washington

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