Internacional

El sofisticado sistema de vigilancia del ICE va más allá de los inmigrantes

Cámaras contra el ciudadano

El Departamento de Seguridad Nacional tiene contratos con empresas tecnológicas, incluida Palantir, que proporcionan herramientas de reconocimiento facial, rastreo de ubicaciones y hackeo de teléfonos móviles

Dos agentes de ICE graban a la prensa con sus teléfonos móviles en un tribunal de Nueva York.

Dos agentes de ICE graban a la prensa con sus teléfonos móviles en un tribunal de Nueva York.

MADISON SWART / AFP

El teléfono móvil se ha convertido en un arma esencial para quienes protestan en las calles de Estados Unidos contra la crueldad de los agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza. Si nadie hubiera grabado los asesinatos a plena luz del día de los estadounidenses Renée Good y Alex Pretti en Minneapolis, posiblemente se habría impuesto el relato oficial: que eran “terroristas domésticos” tratando de “masacrar” a los agentes, y por tanto sus tiroteos estaban justificados. Pero los vídeos se viralizaron en las redes, provocando una fuerte indignación social, y los residentes se organizaron, también a través de sus smartphones, para redoblar sus protestas contra la Administración Trump.

El problema llega cuando el mismo teléfono que protege al ciudadano de los excesos del poder se convierte en una vulnerabilidad, en una poderosa arma que puede ser usada en su contra. Según muestran los vídeos del incidente, el agente que disparó en la cabeza a Good mientras maniobraba con su vehículo también tenía un móvil en su mano, con el que estaba grabándola a ella y a su pareja. Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no ha explicado el motivo en este caso concreto, sí ha admitido que sus agentes están usando tecnologías de reconocimiento facial, que llevan a un nuevo nivel las estrategias de control social de la Casa Blanca.

Una de las aplicaciones móviles que usan los agentes del ICE en sus operativos es Mobile Fortify, que permite escanear el rostro de una persona, enviar esa información a una base de datos e identificar, mediante inteligencia artificial, su información biográfica. La justificación del DHS es que esta tecnología permite saber rápidamente, y sin necesidad de pedir los papeles, si un individuo es inmigrante indocumentado y, por tanto, sujeto a un proceso de deportación según las leyes migratorias.

Pero en decenas de vídeos revisados por Guyana Guardian se observa cómo los agentes están grabando todo tipo de operaciones, incluidas las protestas en Minnesota, donde la mayoría de los manifestantes son ciudadanos. En un vídeo de Portland (Maine), una observadora civil pregunta a un agente del ICE por qué está grabando la placa de su matrícula. Su respuesta: “Porque tenemos una bonita base de datos y ahora se te considera una terrorista doméstica”.

Este uso del lenguaje, especialmente de la expresión “terrorista doméstica”, no es casual. En septiembre del año pasado, Trump firmó una orden ejecutiva con la que designó al movimiento antifascista –conocido en EE.UU. Bajo la etiqueta Antifa– como “una gran organización terrorista doméstica e internacional”. A pesar de que no existe ninguna entidad con ese nombre, que representa a todas las personas opuestas a la ideología fascista, desde ese momento todos aquellos que protesten contra el autoritarismo de Trump pueden ser definidos como terroristas.

El reconocimiento facial es tan solo una de las tecnologías que han incorporado las agencias migratorias desde el regreso de Trump al poder. La aplicación Webloc, por ejemplo, permite al ICE rastrear la ubicación de teléfonos móviles sin una orden judicial. Concretamente, usa los datos comprados de otras apps instaladas en los smartphones para trazar un mapa alrededor de un barrio concreto y ver la ubicación de todos los teléfonos que se encuentren en ese lugar sobre los que la herramienta tenga datos. Con ello, pueden monitorear dónde duerme una persona “de interés”, dónde trabaja y los lugares que frecuenta sin orden judicial, es decir, sin necesidad de que sea sospechosa de haber cometido ningún delito.

Otra de las herramientas usadas por la policía migratoria de Trump se llama Paragon Solutions y es una de las más potentes en su poder. Permite al ICE o a cualquier cliente gubernamental infiltrarse de forma remota en teléfonos móviles, es decir, hackearlos sin necesidad de tocarlos. Sus capacidades son impresionantes: permiten leer incluso conversaciones de Signal, una aplicación que destaca por la privacidad, pues sus mensajes están cifrados de extremo a extremo.

Las tecnologías de control social se extendieron tras los atentados del 11-S y su inversión  se ha triplicado en la última década

El ICE no ha escondido el uso de estas y otras tecnologías, como Clearview AI o Tangles, con las que también tiene contratos públicos millonarios. Al contrario: presume de ellas y afirma que les permitirá llevar a cabo “la mayor operación de deportación de la historia”. Tampoco las herramientas de vigilancia social son nuevas, pues se extendieron desde los atentados del 11 de septiembre del 2001, y la inversión en ellas se ha triplicado en la última década. Pero la Administración Trump las ha llevado a un nivel sin precedentes, impulsadas por el renovado presupuesto del ICE, que ya es superior al gasto militar de la mayoría de países del mundo.

Para consolidar este sistema de vigilancia y hacerlo más eficiente, el año pasado entró en juego la empresa Palantir, una tecnológica especializada en el análisis de datos masivos cofundada por el inversor Peter Thiel, uno de los grandes donantes de Trump, muy cercano al vicepresidente J.D. Vance y promotor del movimiento MAGA.

Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir Technologies, en una imagen de archivo.
Peter Thiel, cofundador de PayPal y Palantir Technologies, en una imagen de archivo.AFP

Aunque ya tenía contratos públicos con EE.UU., en abril del año pasado Palantir firmó una serie de acuerdos con el DHS, al que proporciona acceso a herramientas que permiten rastrear deportaciones en tiempo real, así como mapear posibles objetivos. Lo consiguen mediante un complejo sistema que cruza todos los datos de un individuo en poder de la Administración: historial migratorio, relaciones familiares, datos biométricos, matrículas o redes sociales, entre otros datos, que han sido integrados en virtud de una orden ejecutiva firmada por Trump.

La Casa Blanca ha caracterizado a los observadores civiles que graban las actuaciones del ICE como “agitadores” que están “obstruyendo” la labor policial y, por tanto, están sujetos a detención. Mientras tanto, sí pueden ser grabados por una policía migratoria que va sin identificar, con la cara tapada, lo que incide en la asimetría ya existente entre el pueblo y el poder represivo. Nadie mejor que el poder sabe lo poderosa que puede llegar a ser la cámara de un smartphone

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla Puig

Washington

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