Algoritmos de combate
Sabe de guerras. Las ha comandado, estudiado y, ahora, diseccionado. Tras casi cuatro décadas en el ejército de EE.UU., desde Irak hasta Afganistán, y un polémico paso por la dirección de la CIA, nos explica hacia dónde evoluciona el conflicto armado. Guerra (Ático Historia), escrito con el historiador Andrew Roberts, recorre 80 años de enfrentamientos, desde Corea hasta Gaza, Ucrania y las nuevas guerras cibernéticas. Doctor en Princeton y becado Kissinger en Yale, acumula seis cargos académicos. Dirige el Instituto Global Kegar, asesora a gobiernos de cualquier color y está vinculado con la defensa global. Alerta sobre un mundo más inestable, multipolar y armado de algoritmos, en el que los frentes también están en el ciberespacio y en nuestros móviles. “La IA ya toma decisiones autónomas en combate”.
¿La guerra está cambiando?
Radicalmente. Lo vemos en Ucrania, que se ha convertido en un laboratorio tecnológico: produce millones de drones al año, emplea más de 9.000 sistemas no tripulados y ha logrado hundir decenas de barcos rusos sin tener armada.
¿Cómo se nota en el campo de batalla?
Hoy moverse es casi una sentencia: los drones lo ven todo.
¿Qué efecto tiene eso en el frente?
Cualquier objetivo (soldado, tanque o pieza de artillería) es localizado y atacado con rapidez. Ha convertido el campo de batalla en uno de los más letales de la historia.
¿Tan relevante es el papel de la IA?
Está revolucionando la guerra. Ucrania ha integrado IA en plataformas de software que aceleran el tiempo entre detectar un objetivo y atacarlo. El dron ya no solo recibe órdenes: puede decidir qué hacer si la cadena de mando está bloqueada.
¿Sistemas autónomos?
Sí, que pueden ejecutar misiones programadas. En el futuro, los algoritmos tomarán muchas decisiones en el campo de batalla más rápido que cualquier humano. Ya lo estamos viendo.
¿Habrá guerras sin humanos?
Vamos hacia eso. Drones, vehículos y sistemas de armas serán cada vez más autónomos. La IA optimiza vigilancia, control, mando y decisiones tácticas.
¿Y el riesgo nuclear?
Su amenaza siempre está presente. Putin ha amenazado con utilizar armas tácticas en Ucrania, pero se ha retractado. El miedo a una respuesta en cadena disuade de su uso.
¿Hay un nuevo imperialismo?
Diría que hay potencias más asertivas. EE.UU., China y Rusia persiguen sus intereses con más fuerza. China crece económica, diplomática y militarmente, y eso redefine las relaciones internacionales.
¿Vamos hacia una nueva guerra fría?
Estamos en una gran competencia entre potencias. La clave es evitar que escale a una confrontación militar, especialmente entre China y EE.UU., lo que sería desastroso.
¿Cuál es la principal amenaza global?
La multiplicación de desafíos simultáneos.
¿Qué aprendió en Irak?
La importancia de tener claras las grandes ideas estratégicas. En Irak al principio no las teníamos. Desarrollé un constructo para el liderazgo estratégico que incluye definir la estrategia, comunicarla, dotarla de recursos y supervisar su implementación.
¿Y en Afganistán?
Fue mucho más complejo. Los talibanes contaban con refugios en Pakistán, el país carecía de infraestructura, recursos, educación y tradición de gobierno central. Aun así, al final logramos definir una estrategia: asesorar y apoyar a las fuerzas afganas.
¿Por qué fracasó entonces?
En los 18 meses previos a la retirada, EE.UU. No perdió ningún soldado. La estrategia era válida, pero faltó voluntad política. Abandonar fue un error que convirtió una situación manejable en una retirada caótica.
Usted dejó muy clara su postura.
Me opuse a sustituir el armamento soviético, que los afganos sabían utilizar, por tecnología militar estadounidense que requería formación y mantenimiento que no podían asumir. Forzar ese cambio fue otro error.
¿Quién le parece hoy un buen líder?
Zelenski es excelente. Su primera gran idea fue quedarse en Kyiv y luchar. No pidió un taxi, pidió munición. Ha sido comparado con Churchill, pero en versión digital: maneja con soltura las redes, domina el discurso y transmite energía. Ha apostado por los drones de forma acertada.
¿Gaza anticipa la guerra del futuro?
Las redes sociales arden con cada movimiento. Las guerras se luchan en tierra, mar y aire, pero se ganan en internet.
¿Las guerras del mañana se ganarán en los despachos y en mi móvil?
El tablero de la guerra se ha desplazado. Espacio y ciberespacio son ya frentes clave. IA y robótica moldean ejércitos que operan sin intervención humana.
Eso da miedo.
China y EE.UU. Están inmersos en una nueva carrera armamentística que puede marcar un punto de inflexión como lo fue la bomba atómica. Enjambres de drones baratos y letales amenazarán tanto a vehículos blindados como a portaaviones de élite.
¿Y las armas biológicas?
Son una amenaza real. Aunque hay tratados que prohíben su uso, algunos países autocráticos podrían violarlos. Las agencias de inteligencia están muy atentas.
¿Le preocupa Groenlandia?
Espero que Trump se maneje dentro del marco de la OTAN, que es crucial para frenar a Putin. Si triunfa en Ucrania, lo siguiente será Moldavia y después países de la OTAN como Lituania. Por eso la OTAN debe seguir siendo fuerte, a pesar de sus imperfecciones.
