‘La edad no importa’
La doctora Carmen Romero se ha tomado en serio lo de no envejecer y cultivar una longevidad saludable. Practica consigo misma y con sus consultantes un abanico de técnicas encaminadas a vivir hasta el final con salud y alta calidad de vida. Ella misma es buen ejemplo de sus saberes teóricos y prácticos. Publica el libro La edad no importa (Plataforma), que compila todas esas técnicas, avances, saberes, ejercicios y prácticas que la ciencia demuestra que son eficaces para preservar y fortalecer la salud humana. Le pido tres consejos, y es contundente: “Movimiento regular, alimento saludable, sueño reparador”. Carmen sigue sus consignas desde la primera: “¡Yo bailo!”. Y añade: “Y agradezco. Y me ocupo, pero no me preocupo. ¡Confío en la vida!”. Me anima: “Tú puedes, también”.
¿Qué es la vejez?
Un modo de no estar muerto.
¿Y el envejecimiento?
Una enfermedad... ¡tratable!
¿Enfermedad?
Hoy aún es sí, pero podemos evitarlo: separemos vejez de enfermedad.
¿Es eso posible?
Nuestro techo de longevidad se amplía, gracias a avances científicos.
Pero habrá un techo...
Podemos llegar a vivir hasta 150 años.
¿Tanto?
Micrófonos indiscretos captaron una charla entre Putin y Xi Jinping: comentaban con interés esto de vivir 150 años.
Longevidad para seguir mandando.
La longevidad la concibo para vivir en profundidad cada instante hasta el final.
¿Qué nos está pasando hoy?
Vivimos más años que nunca y llegamos a nonagenarios, pero...
Ese “pero” borrará todo lo anterior...
...Vivimos diez años finales ¡sin salud!
Enfermos y achacosos de esto y lo otro.
Enfermos en lo cognitivo y fisiológico. ¡Y aquí yo levanto mi mensaje rebelde!
¿Qué mensaje?
¡Puedes vivir sano hasta el final! Puedes trabajar tu longevidad saludable.
¿Seguro? Contra la genética... No hay trabajo que valga.
Alto: la terapia epigenética sanará muchas enfermedades. El genetista David Sinclair ya ha logrado que ratones viejos y ciegos rejuvenezcan ¡y vuelvan a ver!
¿Cómo es eso posible?
Envejeces cuando tus células pierden información epigenética, pero Sinclair ha logrado recordarles a las células cómo era eso de regenerarse. Y vuelven a hacerlo. Pronto tu riñón o tu hígado podrán recordar cómo autorrepararse, ¡y lo harán y rejuvenecerán!
Y mientras esa maravilla acaba de llegarnos, ¿qué podemos ir haciendo?
Primero, cambia tus creencias limitantes: “Mi padre murió de esto y yo moriré de esto”. ¡No! Segundo: planifica tu antienvejecimiento y longevidad saludable, como nos enseñaba la amiga Maria Branyas.
Una señora catalana muy longeva...
La conocí, murió el año pasado con 117 años. Le pregunté por su secreto de longevidad, y me contó dos secretitos...
A ver el primero.
“Voluntad de adaptación”. Ciertamente, la voluntad es básica, es imprescindible para hacer un ejercicio físico regular, para seguir una dieta saludable.
¿Y el segundo secreto?
Dos yogures al día, ella consumía los de La Fageda. Uno para cenar. Su microbiota (flora intestinal), analizada por Manuel Esteller, era igual que la de una chiquilla.
Si ceno poco... ¿envejeceré menos?
Sí. La noche inhibe la insulina que mete el azúcar en las células para alimentarlas, y si has cenado, ese azúcar quedará en la sangre... Y acabará convertido en grasa.
Y engordaré.
Mientras duermes tu organismo no debe trabajar en digerir, solo en reparar células. ¡Y así despertarás con más energía!
Y hambre.
Comemos demasiado. La frugalidad rejuvenece. Hago mi ayuno 16/8: ceno antes de las ocho de la tarde y no ingiero nada durante las siguiente dieciséis horas.
O sea, hasta las doce del mediodía.
A partir de esa hora, mi brunch con sus buenas proteínas, su aguacate... Y a aguantar hasta cenar antes de las ocho.
Para descansar mejor, ¿algún consejo?
Sin móviles, teles, cargadores eléctricos en el dormitorio. Penumbra y silencio. Si miras el ordenador antes de acostarte, usa gafas que filtren esa luz azul de la pantalla.
¿Por qué?
La de la pantalla es como la luz diurna y dispara tu cortisol para activarte. Por eso aconsejo mirar al sol al levantarse.
¿Con qué recursos más contamos para frenar el envejecimiento?
Los fármacos senolíticos: eliminan tus células senescentes, ya viejas y que interfieren la comunicación entre células sanas.
Senolíticos, bien. ¿Y qué más aconseja?
Consumir alimentos de proximidad. Una dieta con restricción calórica. Ejercicio regular. Y un puñado de buenos amigos.
¿Los amigos me alargan la vida?
Se sabe que un entorno amigable reduce recidivas tras un tratamiento de cáncer de mama. Y que favorece la supervivencia.
¿Debería tomarme algún suplemento alimenticio antienvejecimiento?
Aconsejo Omega 3, uno de calidad. Y es interesante la metformina, porque reduce la glucosa en sangre. Sigo con atención a Brian Johnson, millonario que usa la plasmaféresis: se trasfunde plasma de la sangre de su joven hijo. Y también rejuvenece el frío: un baño en agua helada activa las enzimas sirtuinas, muy rejuvenecedoras.
