Andalucía

Ceremonia religiosa en honor a las víctimas en Adamuz: los familiares intentan clarificar la verdad de los hechos.

En Memoria 

Felipe VI y Letizia escoltan a los allegados en el rito de despedida, en compañía de una extensa representación oficial y señalada por la inasistencia del presidente del Gobierno.

Imagen del funeral celebrado en Huelva hoy en memoria de las víctimas mortales del accidente de tren que tuvo lugar en Adamuz.

Imagen de las honras fúnebres celebradas en Huelva hoy en memoria de las víctimas del accidente de tren sucedido en Adamuz.

Jon Nazca / Reuters

La quietud dominó este jueves en Huelva. Una calma densa, llena de vacíos, convirtió el Pabellón de Deportes Carolina Marín, que suele vibrar con el estruendo y las ovaciones, en un lugar de reflexión y pesar colectivo. En ese sitio, multitud de ciudadanos se congregaron para dar el último adiós a los que no volvieron de esa travesía que dejó una huella imborrable en numerosas familias.

Jornada de pesar y aflicción en la capital onubense. El Pabellón albergó pasadas las 18.10 horas un oficio religioso en memoria de los fallecidos en el siniestro ferroviario ocurrido el anterior 18 de enero en el municipio cordobés de Adamuz, un desastre que se saldó con 45 víctimas mortales, de las cuales 27 pertenecían a la provincia de Huelva.

Los Reyes Felipe VI y Letizia asisten a la misa funeral celebrada este jueves en Huelva en recuerdo de las víctimas mortales del tren. 
Los monarcas Felipe VI y Letizia asisten al servicio fúnebre celebrado este jueves en Huelva en recuerdo de las víctimas del siniestro ferroviario. Jon Nazca / Reuters

Al evento concurrieron los Reyes Felipe VI y Letizia, quienes fueron acogidos con discretas ovaciones por la multitud reunida en los accesos del edificio. Al lado de estos, una extensa delegación de autoridades buscó arropar a los allegados en este día de pesar, destacando la asistencia del presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno; la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda; integrantes del Gobierno central y mandatarios locales de las comarcas más damnificadas.

Actuando en nombre del Ejecutivo, y ante la falta del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, asistió la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, junto a los titulares de Política Territorial y Agricultura, Ángel Víctor Torres y Luis Planas. El máximo responsable del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, igualmente concurrió a un recinto que este día se colmó de llanto, afecto y memorias.

De izquierda a derecha: El presidente de la Junta de Andalucía Juanm Moreno, la vicepresidenta del gobierno María Jesús Montero, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y el líder del PP Alberto Nuñez Feijóo, entre otros, durante el funeral.
Posicionados de izquierda a derecha: el mandatario de la Junta de Andalucía Juanm Moreno, la vicepresidenta del ejecutivo María Jesús Montero, el titular de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, el encargado de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, y el dirigente del PP Alberto Nuñez Feijóo, acompañados de otros individuos de relevancia, en el transcurso de las exequias.Jose Manuel Vidal / EFE

La ceremonia religiosa, encabezada por el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, y acompañada por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello; el obispo emérito de Huelva, José Vilaplana Blasco; el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, junto a más de cien clérigos diocesanos, se llevó a cabo ante la efigie de la Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad.

Más de 3.500 onubenses estuvieron junto a los damnificados (cerca de 336 familias), que se situaron en el área de la pista, al lado del altar. Previo al comienzo, hubo oraciones en susurros. Durante el acto, se vivieron silencios extensos, ojos extraviados en el vacío y llantos que brotaban de forma evidente. El pesar, reprimido por varios días, surgió en una misa definida por emociones contradictorias, desde la aflicción más intensa hasta el desconcierto por lo ocurrido.

En medio de los asistentes, situado directamente encima de la gélida superficie del recinto, la imagen de una mujer que murió en esos raíles rememoraba que tras cada estadística existía una existencia interrumpida.

Retrato de una de las víctimas mortales del accidente de tren que tuvo lugar en la localidad cordobesa de Adamuz. 
Fotografía de una de las víctimas del accidente ferroviario que se produjo en la localidad cordobesa de Adamuz. Jon Nazca / Reuters

Las piezas musicales de la ceremonia fueron interpretadas por la Coral Polifónica de la Merced, cuya participación potenció el ambiente de devoción y recogimiento, otorgando al lugar una seriedad propia de la ocasión.

Una nota de respaldo, afecto y agradecimiento

Un momento del funeral que se celebra este jueves en Huelva. 
Un momento del funeral que se celebra este jueves en Huelva. Jose Manuel Vidal / EFE

En el transcurso del sermón, el máximo responsable de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, comunicó a los parientes de los fallecidos el mensaje de “cercanía, consuelo y esperanza” del Papa. “El Papa León XIV pide expresamente que se haga llegar su cercanía y su palabra, que ahora es silencio, de consuelo y de esperanza”, manifestó, agregando que la Iglesia española deseaba “mirar a Jesús el Nazareno y entrar con él en su misterio de muerte y resurrección”.

Del mismo modo, el obispo Gómez Sierra expresó su gratitud por las tareas efectuadas en el área afectada por parte de los servicios de socorro, sanitarios, agentes de seguridad, voluntarios y, de forma singular, a la población de Adamuz, que aquel día se dispuso a colaborar rápidamente con todos sus recursos disponibles. De igual forma, aludió al párroco del pueblo cordobés, Rafael Prados, asistente también a la ceremonia, quien dispuso el templo para brindar amparo a todos los que requerían apoyo.

Resulta fundamental esclarecer la realidad y proceder con rectitud, para que su entrega no quede en el olvido.

Santiago Gómez Sierra

Obispo de Huelva

El gesto solidario de Adamuz ha estrechado desde aquel momento el vínculo de este municipio con Huelva, una de las zonas más perjudicadas por el suceso. Por este motivo, el ayuntamiento de Huelva ha puesto en marcha las gestiones para el hermanamiento de las dos poblaciones como muestra de gratitud.

Aparte de las muestras simbólicas, Gómez Sierra exigió que las indagaciones prosigan hasta aclarar minuciosamente los hechos del 18 de enero. “Es necesario conocer la verdad y actuar con justicia, para que su sacrificio no sea olvidado y para evitar, en la medida de lo posible, tragedias semejantes en el futuro”, manifestó. Asimismo solicitó que el respaldo a los parientes no se desvanezca conforme transcurran los días: “El sufrimiento de estas familias no terminará cuando se apaguen los focos”, señaló, recalcando que es un camino extenso que “compromete a toda la sociedad y a quienes tienen responsabilidades públicas”.

Mención de las identidades de los afectados

Un instante sumamente impactante del acto se produjo al recitarse la identidad de quienes perdieron la vida. La totalidad de los presentes se levantó. Allí estaban parientes y damnificados que todavía lucían las marcas del percance: protectores de cuello, vendajes rígidos y contusiones a la vista. Veintisiete nombres onubenses que vibraron en un recinto colmado de aflicción. Posteriormente a la oración de un Padre Nuestro, el servicio prosiguió con la comunión, finalizando en un clima de quietud y conmoción latente.

Previo a que finalizara la ceremonia, intervino Liliana Sáenz, hija de Natividad de la Torre, quien perdió la vida en el siniestro. Su discurso, impregnado de sufrimiento, indignación y desamparo, aunque también de una calma vigorosa, representó uno de los instantes más conmovedores de la jornada y despertó el llanto de los presentes.

“Dar las gracias siempre al pueblo de Adamuz por su fuerza, por su entrega, algo que quedará para siempre en nuestro recuerdo”, dio inicio. Asimismo, expresó su gratitud a la Iglesia por el oficio religioso y a las personas que desearon estar junto a los familiares en su sufrimiento, “los que han venido por corazón y también los que han llegado por agenda”. Dedicó elogios al sistema sanitario público de Andalucía, “porque son sus médicos”, así como a Cruz Roja, “que no nos ha soltado la mano en ningún momento”. Mencionó un lema que se escuchó con fuerza en el recinto: “Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, acompaña”.

Somos 45 familias que daríamos cada onza de oro del planeta, que ya carece de valor, por apenas 20 segundos.

Hija de una víctima mortal

Liliana Sáenz cuestionó la demora en los trámites tras el siniestro y exigió transparencia: “Es mejor saber que imaginar”. Asimismo, expresó su gratitud hacia Huelva “la grandeza de su amor” y admitió que, conforme transcurre el tiempo, “el dolor va dejando paso a los recuerdos”.

Durante un momento particularmente personal, rememoró a su progenitora como una persona desprendida. “Yo tendría pocos años cuando le pregunté cuánto dinero ganaba. Me dijo: lo justo. Lo que queda a final de mes no es mío, es de todos. Así era ella”. Destacó que la pérdida no es cuantificable mediante números: “No perdimos solo un número. Eran vagones llenos de triunfos y defectos. Vagones llenos de esperanza”.

“No son solo los 45 del tren”, recalcó Saez. “Eran madres, hijos, abuelos. Eran la alegría de disfrutar de la familia. Eran eso que nunca serán”. Evocó a los núcleos familiares que presenciaron el momento en que el tiempo se detuvo esa jornada: “Somos la familia a la que se le paró el reloj, la que se abrazó en aquel centro cívico y entendió que volveríamos sin ellos”.

“El beso que no damos es el que más recordamos”, expresó Liliana Sáenz durante uno de los instantes más conmovedores. “Somos 45 familias que cambiaríamos todo el oro del mundo, que ya no vale nada, por tan solo 20 segundos”. Concluyó su discurso mediante unas palabras de determinación e ilusión: “Lucharemos por la verdad. Lucharemos para que nunca haya otro tren. Desde la serenidad, desde la paz, desde el alivio. El odio no nacerá de la rabia que nos crece”.

Los Reyes se aproximaron a todos los parientes de los fallecidos para manifestarles su solidaridad. 

El recinto reaccionó con una ovación colectiva. Muestras de afecto entre parientes. Alientos reprimidos. Al finalizar el oficio religioso, los Reyes Felipe VI y Letizia se dirigieron a los allegados de los fallecidos con el fin de manifestarles su pesar de forma directa y brindarles consuelo en medio de este sufrimiento común.

Otro momento de la celebración de esta ceremonia. 
Otro momento de la celebración de esta ceremonia. Francisco Gómez / EFE

No obstante, la quietud que sucedió al evento no concluye el luto ni los efectos de la catástrofe. Permanece pendiente la organización del funeral de Estado por los afectados del siniestro ferroviario, cuya fecha original se fijó para el 31 de enero tras el consenso entre el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Finalmente, la ceremonia se aplazó debido al requerimiento de ciertos familiares, quienes opinaron que era muy precipitado o que seguían atendiendo a parientes internados en instalaciones médicas.

Sucede que, aparte de las 45 víctimas mortales, el siniestro todavía mantiene a 18 lesionados ingresados, cuatro de ellos en unidades de cuidados intensivos, una situación que continúa marcando el ritmo de un drama cuyas secuelas, semanas después, siguen sin sanar.

María Jesús Del Pino

María Jesús Del Pino

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Córdoba, 1984. Profesional del periodismo. He forjado mi trayectoria en diversos medios de comunicación publicados en Sevilla, enfocándome siempre en encontrar relatos que capturen la realidad de nuestro tiempo.

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