Barcelona

El pleno municipal de Navidad termina con inesperadas alianzas y escasa pelea

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Janet Sanz se marcha del Ayuntamiento tras 14 años como concejala con un elogio al “urbanismo que deshace los privilegios”

Janet Sanz, este viernes, durante su discurso de despedida, con Colau, Asens, Albiach y el ministro Urtasun escuchando sus palabras con atención desde la grada

Janet Sanz, este viernes, durante su discurso de despedida, con Colau, Asens, Albiach y el ministro Urtasun escuchando sus palabras con atención desde la grada

Ana Jiménez

Después dirán que los comunes no son transversales. Este viernes era día de despedidas en el pleno del Ayuntamiento: se marchaba Janet Sanz tras 14 años como concejal, primero de Iniciativa y ahora de BComú. Tras el adiós institucional, se ha celebrado en el Saló de Cròniques un piscolabis en su honor. Cava en copas de vino, pero no pasa nada. Estaban los que eran de esperar –Ada Colau, Jéssica Albiach, Ricard Gomà, Jordi Martí Grau, Imma Mayol o Ernest Urtasun, que se ha perdido el ágape, son las cosas de ser ministro de Cultura– pero también se ha podido en la fiesta a Joan Laporta, Alberto Fernández Díaz, Damià Calvet o Josep Rius. Risas y brindis tras un cónclave en el que se han cosechado acuerdos de inusual firma. Sin duda un pleno navideño de una cierta tregua antes de empezar el año que marcará el devenir de las elecciones municipales de mayo del 2027.

Entre otras cosas, se ha desatascado la construcción de las escuelas públicas Gaia, Entença y Xirinacs (votos favorables de Junts, PSC, BComú, ERC, PP); se ha aprobado definitivamente la modificación de la desfasada ordenanza del civismo aprobada hace 20 años (Junts, PSC y Esquerra); ha salido adelante la normativa que regulará la sujeción de inmuebles al derecho de tanteo y retracto que permitirá ceder la compra a entidades (PSC, BComú y ERC), y se ha votado favorablemente el nuevo plan especial urbanístico de Sant Martí (Junts, PSC, ERC y comunes).

Novedades

Los concejales dan salida a tres nuevas escuelas en el Eixample y a la reforma de la desfasada ordenanza del civismo

En el apartado de proposiciones de los grupo solo han pinchado BComú y Vox. Los primeros han instado a replantear la estrategia municipal para que el teatro Capitol sea público sin tener que ceder tanto a las demandas del actual propietario, que quiere a cambio una recalificación en el edificio Telefónica de plaza Catalunya; y los segundos han presentado un plan de apoyo a mujeres embarazadas que no ha convencido al resto de bancadas. Sí han pasado el corte un paquete de medidas planteado por Junts a favor del comercio de proximidad, la propuesta de Esquerra para regular los súpers 24 horas que inundan calles, plazas y avenidas de Barcelona o la medida expuesta por el PP sobre el refuerzo de la seguridad en los mercados de Navidad.

Janet Sanz y Joan Laporta, este viernes, en el piscolabis de despedida de la concejala de BComú
Janet Sanz y Joan Laporta, este viernes, en el piscolabis de despedida de la concejala de BComúAna Jiménez

 No ha tenido tanta suerte la propuesta de crear una comisión para estudiar de qué manera la ciudad puede frenar la compra de viviendas con fines especulativos. Y eso que hace dos meses, en la comisión de Urbanismo, sí logró pasar el corte. ¿Qué ha cambiado? Junts y los comunes, que entonces dijeron sí a la iniciativa lanzada por ERC, bascularon ayer hacia el no. Los primeros, porque el Parlament ya está en ello y, como ha compartido Calvet, mejor “no perder el tiempo”. Los segundos, porque ahora ya no quieren ser cómplices, ha resumido Lucía Martín, de un “nuevo intento del PSC de hacer ver que hacen algo en materia de vivienda”. La concejala de los comunes también ha acusado a Esquerra de ser la “comparsa” de los socialistas, un duelo de baja intensidad –en el fondo se intuye una pelea de gallos de izquierdas por el copyright de los asuntos vinculados a la crisis habitacional– que ha sido un espejismo en un pleno de los más almibarados de los últimos tiempos.

Cónclave almibarado

La única minibronca de la jornada, entre comunes y ERC por la paternidad de los temas vinculados con la crisis habitacional

Sobre las 15.45 horas, Sanz ha tomado la palabra para pronunciar su último discurso como concejala del Ayuntamiento de Barcelona. “Es la primera vez que me pongo de pie: la ocasión lo merece”, ha bromeado. En la grada, la plana mayor de los comunes, la familia y amigos. Con la alcaldesa Ada Colau, que se marchó del Consistorio en octubre del 2024, justo detrás de la dimisionaria Sanz. El suyo ha sido un repaso cronológico, desde ese primer mitin de Joan Herrera tras el que sintió fuertemente la llamada del “marxismo y el ecologismo”, hasta la última denuncia archivada, ayer mismo, contra sus políticas de vía pública durante su etapa de ocho años en el gobierno comunero.

El grupo municipal de BComú aplaude a Sanz tras su discurso de despedida
El grupo municipal de BComú aplaude a Sanz tras su discurso de despedidaAna Jiménez

No han faltado sus dos grandes pasiones de estos años; el urbanismo y Nou Barris, distrito del que fue su concejala. “Si hubiera nacido en Barcelona (vino al mundo en Tamarite de Litera en 1984), me hubiera gustado crecer en Nou Barris”, ha dicho. Sobre el diseño del espacio público, Sanz tiene la culpa de proyectos como la conexión del tranvía, el eje verde de Consell de Cent, la supermanzana del Poblenou o las reformas de Via Laietana o la Meridiana. “El urbanismo lo puede cambiar todo; puede construir derechos y deshacer los privilegios”, ha resumido. La oposición ha sido unánime en el elogio. Apasionada, valiente, de fuertes convicciones. Quizás el que más se ha adornado y ha improvisado ha sido Jordi Coronas (ERC): “El tranvía..., el puto tranvía –lucharon juntos por la conexión–. Que nos lo dejen llevar el primer día que llegue a Francesc Macià”.

22,3 millones de euros

Nuevo ‘hub’ municipal en Via Laietana

El Ayuntamiento ha aprobado este viernes la adquisición de la totalidad del edificio situado en los números 8 y 10 de Via Laietana. Se trata de una finca de más de 20.000 m2 cuya compra lleva asida una carambola que dará un vuelco a la vida pública del distrito de Ciutat Vella. El traslado de dependencias municipales a este edificio (más de 700 trabajadores) permitirá liberar espacio para construir más de 70 pisos públicos y para instalar el CAP Gòtic en la plaza Pi i Sunyer, donde ahora está la gerencia de Movilidad y Seguridad. El Consistorio pagará al estado 22,35 millones. Ya en el 2014, la ciudad abonó 14,9 millones a la Generalitat, propietaria de la otra mitad de la inmensa finca.

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