Las Claves
- Las obras del acceso de socorro de la L8 en la calle Muntaner se reanudan este miércoles tras cuatro meses de parálisis.
- La huel
La interrupción del tráfico en la calle Muntaner debido a la edificación de un acceso de socorro para la L8 ocurrió en agosto, durante una de las jornadas de mayor temperatura del sofocante estío urbano. Escasa fue la duración de l as máquinas en marcha por encima de la Diagonal. No se llegó a completar siquiera una semana de labores íntegras en la vía. Transcurrido un cuatrimestre, en una de las fechas más gélidas de la temporada, se reiniciarán los trabajos este miércoles, con la esperanza de que en esta ocasión gocen de mayor constancia y logren progresar rápidamente.
El motivo de este tiempo de inactividad y la demora radica en el paro laboral de la compañía Aixa-Can Mansana, encargada de las labores arqueológicas vinculadas al proyecto de extensión de la línea Llobregat-Anoia de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) partiendo de plaza Espanya hacia Gràcia a través de Hospital Clínic y Francesc Macià. En la calle Muntaner, situada entre Laforja y Marià Cubí, es necesario edificar un acceso de evacuación para la nueva galería de trenes, similar al que ya presenta un progreso superior en el cruce de las calles Urgell y Consell de Cent.
La huelga de los especialistas en arqueología con el fin de exigir mejoras en sus salarios y entornos de trabajo provocó la paralización del proyecto e impidió cualquier progreso, debido a que su intervención resulta imprescindible durante las etapas iniciales de las labores programadas. Tras cuatro meses sin resolver la disputa gremial de la compañía, el consorcio encargado de la construcción (Copcisa, Copisa, Ferrovial y Sacyr) ha decidido recurrir a una firma arqueológica distinta.
Los materiales para obras han pasado meses esperando un momento que parece materializarse con el inicio del nuevo ciclo anual.
A partir de este miércoles se situarán en la zona de construcción y los trabajadores iniciarán la retirada del pavimento con el fin de reubicar las instalaciones impactadas por las labores y acondicionar el suelo ante el arribo durante los meses venideros de la hidrofresa, un equipo de enormes dimensiones que escasas compañías globales poseen. Una de esas grandes excavadoras que se usan ahora en la calle Urgell tendrá que perforar igualmente la superficie en Muntaner para edificar los muros pantalla del área de entrada y la excavación central de la próxima vía de evacuación, la cual superará los 85 metros de profundidad, una medida comparable al edificio más elevado de la sede de la Caixa en la Diagonal.
Las restricciones a la circulación de automóviles destinadas a establecer una vía de salida de emergencia se mantendrán activas hasta comienzos de 2027.
Debido a lo complicado que resulta descender a esa profundidad, el uso de estos dispositivos en las estaciones de Urgell ha avanzado más despacio de lo previsto originalmente, lo que ha obligado a retrasar el corte de esa calle hasta finales del 2026, demorándose un año más de lo que se esperaba.
Respecto a la calle Muntaner, cortada entre Laforja y Marià Cubí desde agosto, el corte de la circulación se prolongará hasta inicios de 2027, asumiendo la inviabilidad de cumplir con el plazo de conclusión fijado previamente para septiembre de 2026.
Se prevé que en el plazo de un año se habiliten nuevamente dos carriles para el tráfico, si bien esto no implicará la finalización de las tareas de construcción. Durante dicho periodo, las labores proseguirán dentro de la excavación, protegidas por un cerramiento parcial que se mantendrá hasta concluir la edificación del acceso de evacuación, el cual avanzará independientemente de la actividad de la tuneladora. Se estima que el dispositivo, actualmente ubicado en un terreno de Sant Boi, inicie su recorrido por el Eixample partiendo de la Gran Via durante la próxima temporada estival. El tránsito ferroviario no será una realidad hasta después del 2030.
Aceras estrechas de nuevo
El comienzo de los trabajos en agosto supuso una notable disminución de las zonas peatonales en el área intervenida de la calle Muntaner. Debido a que el paso medía menos de dos metros incluso sin construcciones, el malestar de los negocios locales era considerable. Ciertas personas protestaban por haber suscrito costosos acuerdos de arrendamiento escasas semanas antes, sin sospechar en absoluto lo que se les avecinaba.. Con el fin de resarcirlos, la Generalitat y el Ayuntamiento acordaron restablecer de forma provisional la acera con sus cuatro metros y medio de amplitud original desde el inicio de diciembre y a lo largo de todo el periodo de Navidad. Tras concluir las celebraciones y retomarse las labores, el espacio para caminar se reduce nuevamente a 1,80 metros.

