Barcelona

La nueva ordenanza del civismo de Barcelona entrará en vigor el 15 de febrero

Convivencia

El Ayuntamiento desplegará durante este mes a cerca de 400 informadores con la idea de que la sociedad se corresponsabilice de lo que se puede y no se puede hacer en el espacio público

Un perro orina en una esquina de Ciutat Vella. A partir del 15 de febrero, el dueño, sí o sí, tendrá que aguar el pis de su mejor amigo

Un perro orina en una esquina de Ciutat Vella. A partir del 15 de febrero, el dueño, sí o sí, tendrá que aguar el pis de su mejor amigo

Àlex Garcia / Propias

Se aprobó en el pleno municipal del 19 de diciembre con los votos favorables del PSC, ERC y Junts, pero no puede entrar en vigor hasta que termine el agotador proceso administrativo. Finalmente, la nueva ordenanza del civismo empezará a aplicarse el 15 de febrero, un mes exacto después de que, este jueves, los boletines oficiales (BOPB y el DOGC, además de la gaceta municipal) hayan publicado el texto. A partir de ese día, la Guardia Urbana empezará a aplicar (multar) las novedades de la normativa.

Durante el próximo mes, cerca de 400 informadores, ha detallado este jueves la comisionada de Convivencia, Montserrat Surroca, se repartirán por los lugares más sensibles de la capital catalana, como entornos de la Sagrada Família, el Gòtic o la Boqueria. “Entramos en una etapa de pedagogía para hacer llegar un mensaje claro y directo de lo que se puede y no se puede hacer en el espacio público de Barcelona”, ha sostenido la responsable municipal de civismo.

Surroca, consciente de que al Consistorio le puede caer el sambenito de afán recaudatorio con la nuevo retahíla de faltas sancionables (no aguar la orina de los perros, organizar rutas etílicas o blandir falos en la calle), ha hecho un llamamiento a la “responsabilidad compartida y a la implicación de todos”. También de la Guardia Urbana, que ya ha iniciado los cursos para que todos los agentes tengan en la cabeza las modificaciones, entre las que hay multas más cuantiosas por el botellón o por hacer pipí y popó en la calle. “No vamos a buscar la sanción –ha defendido la comisionada–, sino la prevención”.