PSC y Junts pactan el rescate del teatro Capitol y un local para los ‘geganters’ en Ciutat Vella
Cultura
Barcelona se quedará gratis con el inmueble de la Rambla a cambio de que el propietario pueda explotar usos terciarios en el edificio Telefónica de plaza Catalunya

Fachada del teatro Capitol, cerrado desde principios del 2020

No ha hecho falta una tercera ocasión y a la segunda ha llegado la vencida. El Ayuntamiento de Barcelona ha vuelto a abordar este martes en la comisión de Urbanismo el mecanismo que debe permitir que la ciudad asuma la propiedad del teatro Capitol a cambio de que el actual dueño pueda explotar usos terciarios en el edificio Telefónica, sito en la plaza Catalunya. En diciembre no se aprobó porque Junts se abstuvo. Este mismo partido, tras pactar con el gobierno mejoras vinculadas con la cultura popular en Ciutat Vella, ha dado hoy su brazo a torcer.
La medida ha pasado el corte con los votos favorables de PSC, PP y Junts. Un total de 25 concejales a favor por 16 en contra, la suma de comunes, ERC y Vox que, curiosamente, han esgrimido argumentos muy parecidos para explicar su posicionamiento. Ha abierto juego la teniente de alcalde de Urbanismo, Laia Bonet, que ha defendido que el camino recorrido para llegar hasta aquí es el mismo que se hizo en mandatos anteriores, con los comunes en la alcaldía, para impulsar proyectos como el de las Tres Xemeneies o el del ecodistrito de la Mercedes del Bon Pastor.
El acuerdo incluye buscar una sede para que las 'colles geganteres' puedan exhibir su material y realizar actividades
Desde Junts, Damià Calvet ha recordado que hace un mes ya brindaron una “abstención activa” que abría la puerta a estudiar el expediente. Eso han hecho, y terminar cediendo sus 11 sufragios lleva asida la promesa del gobierno socialista de que la Coordinadora de Colles Geganteres de Barcelona dispondrá, gracias a este acuerdo, de un espacio todavía por determinar en el que poder exhibir su material y realizar actividades. “Es necesario que en la Rambla pasen cosas positivas, por eso es importante crear las condiciones territoriales y ambientales, con inversión bien orientada, como los usos culturales”. Ha resumido el exconseller Calvet.
La jugada no ha gustado nada en la bancada comunera. La concejal Lucía Martín ha celebrado irónicamente que el alcalde Jaume Collboni “apruebe su primer gran pelotazo de la mano de Junts y PP” y ha lamentado que se pongan “alfombras rojas a todos los que quieren forrarse a costa de la ciudad”. Menos visceral fue Eva Baró (ERC), que ha calificado la modificación urbanística de “operación de maquillaje de primer orden” que, a su modo de ver, infravalora el edificio Telefónica, cosa que beneficia al propietario. Según sus cálculos, la plusvalía debería ser de 10 y no de 5 millones de euros.
Satisfacción absoluta desde Amics de la Rambla, que ya en diciembre se llevó las manos a la cabeza ante la negativa de impulsar “una medida que es beneficiosa para Ciutat Vella y para Barcelona”. Según el gerente de esta entidad, Xavier Masip, se trata de “una muy buena noticia y una jugada inteligente que no supone ningún coste municipal”. Con esta operación, señala a este diario, la Rambla da un paso muy importante en su objetivo de convertirse en el principal eje cultural de Barcelona. Ya dispone del Liceu y, en el futuro, tendrá un nuevo equipamiento en la antigua Foneria Reial de Canons, el Capitol y el Principal, pendiente de convertirse en un nuevo hub cultural. A lo que albergue la arteria hay que sumarle el proyecto del Liceu Mar en el muelle de Espanya o los renacimientos del teatro Arnau y El Molino.
Una vez firmado el acuerdo el propietario que cede la propiedad pagará las obras de adecuación del espacio, que mantendrá dos salas y las oficinas del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona. En paralelo, un concurso decidirá el gestor. A partir de ahí, que se abra el telón.
