Barcelona reprueba al Govern por la gestión de Rodalies y afea a Collboni su “falta de liderazgo”
Pleno municipal
Junts, Esquerra y BComú se alinean para criticar al alcalde, al que acusan de haber desaparecido durante la crisis ferroviaria a pesar de que el Ayuntamiento creó un comité de seguimiento del parón de trenes

Un reflexivo Collboni atiende las intervenciones del pleno extraordinario sobre la situación de Rodalies, este viernes

El Ayuntamiento de Barcelona, a pesar de carecer de competencias en materia ferroviaria, no se ha salvado de la quema de responsabilidades políticas a raíz de la crisis de Rodalies que ha asolado Catalunya en los últimos 10 días. Junts forzó un pleno extraordinario sobre el tema que se ha celebrado este viernes y que ha terminado con la reprobación del Govern de Salvador Illa y duras críticas al alcalde “por su falta de liderazgo”. Se trataba, al fin y al cabo, de desgastar la figura de Jaume Collboni, al que se ha exigido “defender los intereses de los ciudadanos” y actuar con determinación ante otras administraciones para reclamar que los trenes funcionen. Que el Gobierno, el Govern y el Consistorio tengan el mismo color político tiene sus cosas buenas. Pero también tiene sus cosas malas.
Jordi Martí no ha escatimado calificativos ni contundencia en su alocución inicial para defender un texto que se ha aprobado con los votos favorables de los neoconvergentes, Esquerra y BComú, la abstención de PP y Vox (la vieja tradición de posicionarse lo justo y necesario con lo que proponen los de Puigdemont) y el único voto contrario del PSC. El presidente del grupo municipal de Junts ha hablado de “desastre”, de “fracaso estructural”, de “servicio pésimo” o de “maltrato sistemático”. Ha empezado, así las cosas, con el diagnóstico. Para pasar luego a la génesis del problema, que a su modo de ver tiene que ver con el papel que debe jugar cada uno. “Sabemos que el Ayuntamiento no tiene competencia directa, pero sí responsabilidad política, y usted, señor Collboni ha estado desaparecido durante días, no ha defendido a Barcelona ni ha dado la cara por la ciudadanía”.

El alcalde ha negado que se haya puesto de perfil con la crisis ferroviaria desatada tras el accidente mortal de Gelida, el 20 de enero, en el que falleció un maquinista en prácticas de 27 años. “Pedí dimisiones en Adif y en Renfe y dije que la situación era inasumible”, ha resumido. El gobierno municipal, según confirma un portavoz, constituyó un comité de crisis liderado por Collboni que ha celebrado “cuatro reuniones en las que se ha seguido las incidencias en tiempo real para poder tomar decisiones que ayudaran a resolver o mitigar el impacto en la ciudad” de los cortes en el servicio de Rodalies. El PSC blande el esfuerzo en informar a la ciudadanía en las estaciones de tren, el monitoraje del tráfico de la ciudad (con crecimientos de hasta el 5%), la ampliación del servicio de bus y metro o el levantamiento de la zona de bajas emisiones.
Las recetas
BComú pide desempolvar el comité asesor de infraestructuras y ERC denuncia el “castigo sistemático” de la ciudadanía
Desde todas las bancadas ha abundado el recordatorio de que, en algún momento de la historia reciente, quien más quien menos ha tenido responsabilidades de gobierno (directas o indirectas) en la gestión de las redes ferroviarias estatales. Por estar al frente del Gobierno (PP y PSOE) o por dar apoyo de investidura (resto de partidos). Gemma Tarafa, que se ha estrenado en un pleno como líder del grupo de los comunes, ha echado de menos contundencia a la hora de “apretar a Renfe y Adif” y ha pedido que el comité asesor de infraestructuras que lidera el exconseller Santi Vila se ponga a trabajar en propuestas para mejorar la situación de Rodalies. “Menos aeropuerto y más Rodalies”, ha resumido. Elisenda Alamany ha echado de menos a un alcalde “que tome conciencia de que Barcelona es la capital del país” y ha denunciado “el castigo sistemático de la ciudadanía de Catalunya”.

Para Daniel Sirera, la debacle de Rodalies tiene tres responsables muy claros: “Sánchez, Illa y un alcalde instalado en el no sabe no contesta”. El líder del PP ha evocado a Pasqual Maragall para cimentar su crítica a Collboni, asegurando que el alcalde olímpico sí habría salido en defensa de la ciudadanía. “Los barceloneses pagamos el precio de un alcalde sumiso”, se ha regalado. Liberto Senderos (Vox) ha lamentado las “décadas de mala gestión socialista” y ha sostenido que esto no es una crisis ferroviaria, sino un “fracaso político compartido”.
