Los usuarios de Rodalies protestarán el 7 de febrero a causa del estado “insostenible” de las instalaciones.
Crisis ferroviaria
Las organizaciones impulsoras, que terminarán su protesta en Sant Jaume, aspiran a incorporar a otros colectivos civiles, tales como quienes defienden el derecho a la vivienda o el entorno rural.
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Usuarios de Rodalies, en los andenes de la estación de Sants

Durante el viernes conversaron con los altos cargos del Govern y representantes de Adif y Renfe en Catalunya, dejando en duda la opción de movilizarse. Se mostraban bastante tolerantes en ese momento. Sin embargo, los hechos ocurridos recientemente han servido para decidirles. Los colectivos de pasajeros de Rodalies han fijado una marcha para el 7 de febrero en Barcelona frente a la “intensificación de los problemas” que sufre el transporte por tren. Aseguran estar agotados por una coyuntura que ven como “insostenible” y pretenden unir fuerzas con otras causas sociales, como la lucha por la vivienda o las reivindicaciones de los agricultores.
Un total de nueve organizaciones han convocado la protesta: Promoció del Transport Públic, Dignitat a les Vies, Perquè no ens fotin el tren, Salvem l'R2Nord, Defensem el tren de l'Empordà, Trens i transports dignes Ebre i Priorat, Usuaris Avant Catalunya, Propera parada: Valls, Ususaris Avant Catalunya y Plataforma d'usuaris i usuàries del Transport públic del Baix Llobregat. La manifestación dará inicio a las cinco de la tarde, saliendo desde la estación de França con destino final en la plaza de Sant Jaume. Durante la reunión del viernes anterior, exigieron al conseller de Presidència, Albert Dalmau, y a la consellera de Territori, Sílvia Paneque, un “cambio de escala” en las labores de conservación frente al “deplorable estado de la infraestructura”.

Esta representará la movilización conjunta inicial de todas las agrupaciones que exigen progresos en la infraestructura ferroviaria catalana, dado que la protesta que organizaron el 22 de marzo del 2025 se desarrolló de forma concurrente en estaciones de una decena de municipios, por lo que resultó algo atenuada ante la fragmentación de las acciones y no se produjo, en realidad, ningún llamamiento en la capital catalana. “La crisis actual no es nueva -sostienen a través de un comunicado conjunto-, es una intensificación de los problemas que el conjunto de la ciudadanía vive cada día (trenes con retraso o cancelados, falta de información, descoordinación, etc...) Y es fruto de la desinversión sistemática en infraestructuras”. Del mismo modo, denuncian la gestión deficiente del entramado por parte de Adif, Renfe y los distintos ejecutivos.
