Rodalies es incapaz de garantizar su frágil equilibrio a corto plazo.
Crisis ferroviaria
La escasez de empleados de Renfe y Adif en Catalunya entorpece la recuperación de la normalidad en los servicios.

Los viajeros en el andén de la estación de Mataró observan la llegada de uno de los primeros trenes en circular

La prestación de Rodalies carece de la seguridad de funcionamiento constante que requieren los usuarios. El restablecimiento parcial de este lunes se desmoronó al producirse un fallo matutino en el núcleo de mando del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Tras un periodo de 36 horas de inactividad ferroviaria total para verificar la fiabilidad de la red y solucionar dos fallos clave, un problema técnico en el centro operativo que coordina el tráfico en Catalunya forzó el frenado de los trenes en la parada más próxima tras apenas una hora de servicio.
El suceso tecnológico se debe a un error informático, de acuerdo con informantes del Ministerio de Transportes. Se ha rechazado cualquier opción de sabotaje o ataque cibernético. La aplicación fue renovada hace un trimestre con el fin de ajustarse al reciente protocolo de protección ERTMS y falló al gestionar una tarea, lo cual exigió detener la actividad y resetear el equipo. Sucedió cerca de las 6.20 y volvió a ocurrir sesenta minutos más tarde, generando demoras que persistieron durante prácticamente toda la jornada.
A este escenario se añaden las interrupciones en los sectores en los que todavía no es posible asegurar la integridad de la infraestructura, lo cual exige realizar ciertos recorridos mediante transporte en autobús sustitutivo. La operatividad limitada se mantendrá durante un periodo indefinido. “Sería imprudente dar una fecha”, admite el máximo responsable de Adif, Luis Marco de la Peña.
Al no haber indicios de avances próximos, gran cantidad de ciudadanos comenzaron otra vez la semana con problemas en sus traslados. Ferrocarriles detenidos, incumplimiento de frecuencias y calzadas repletas de buses saturados junto a personas que renuncian al transporte de masas para usar el automóvil propio. “Nos hemos levantado con unos trenes que funcionaban y se han tenido que volver a parar, esto tiene que tener consecuencias”, expresaba la consellera de Territori, Sílvia Paneque, al tiempo que reclamaba “responsabilidades” a Renfe y Adif.
La falta de entendimiento entre Govern y Renfe el sábado ha motivado las dos destituciones decretadas por Transportes.
Fue el detonante definitivo tras la descoordinación entre el Govern y Renfe del sábado, cuando la administración de Territori anunció de madrugada que no se prestaría servicio el fin de semana y el titular de Rodalies, Josep Enric García Alemany, instruyó circular con normalidad. Se trata de una resolución que le ha costado el cargo. “No es tolerable que si se traslada un acuerdo, no se siga”, concluyó Paneque.
Las conexiones entre la Generalitat y el Ministerio se habían visto seriamente afectadas por los acontecimientos recientes, por lo que el secretario de Estado de Infraestructuras, José Antonio Santano, acudió a Barcelona el sábado intentando recomponer el diálogo y asumir el mando ante la emergencia. En señal de acercamiento, validó el requerimiento del Govern para apartar de su cargo a la persona que adoptó la medida que demostraba la descoordinación entre la administración responsable y la firma prestadora del servicio.
Al tiempo que Paneque expresaba su descontento sobre el panorama actual durante un encuentro con los medios en la consejería de Territori, en una estancia cercana del inmueble, Santano conversaba con TVE y comunicaba el despido de García Alemany y del responsable de explotación y mantenimiento de Adif, Raúl Míguez. Al primero se le aparta por los hechos del sábado, mientras que al segundo se le responsabiliza por el contexto general vinculado mayormente a la falta de mantenimiento en la infraestructura. Según la visión de Paneque, “esta crisis ha sacado a la luz una falta de mantenimiento de las infraestructuras en el día a día, eso ha provocado que esta crisis sea aún más grave y alguien debe asumir responsabilidades”. Este lunes se produjo un nuevo corrimiento de tierra próximo a los raíles en Caldes de Malavella, lo cual forzó la suspensión del tráfico ferroviario por un periodo de tiempo.
Las dos destituciones corresponden a individuos de total seguridad para los directivos de Renfe y Adif. Míguez, quien posee una extensa carrera en la entidad estatal, formó parte del equipo de trabajo del presente titular de Adif, Luis Marco de la Peña. Por otro lado, García Alemany ocupó el lugar hace menos de un año de Antonio Carmona, alguien con gran prestigio interna y externamente en la compañía de trenes, quien desempeñó el cargo de relegado a director de relaciones institucionales y actualmente actúa como vocero.
Quien ha sido destituido recibió su cargo de manos del máximo responsable de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, dentro de una reestructuración para eliminar las designaciones previas de Raül Blanco y rodearse de colaboradores cercanos, aun con la limitada experiencia que poseía sobre el funcionamiento de la entidad estatal. Una prueba de ese vínculo es que ambos se presentaron públicamente este lunes a mediodía, solo cuatro horas antes de que el Ministerio de Transportes ordenara su salida. “Ahora no es el momento de las dimisiones, una vez tengamos soluciones, será el momento de asumir responsabilidades”, vaticinó de forma equivocada Fernández Heredia.

La posición de García Alemany será asumida por un perfil acordado entre la Generalitat y Renfe, lo cual otorgaría relevancia inmediata a la reciente sociedad compartida Rodalies de Catalunya, que nombró director general a Òscar Playà apenas unos días antes de que estallara esta crisis.
Fortalecimiento de la plantilla en Renfe y Adif para abordar la situación crítica.
De cualquier modo, lo ocurrido este lunes pone de manifiesto la carencia de trabajadores de Renfe y Adif en Catalunya. No se trata únicamente de los conductores que llegan desde otras zonas de España para capacitarse, trabajar el periodo inicial en la región y marcharse después a un lugar más sosegado. Asimismo, escasean empleados dedicados a labores técnicas fundamentales para el funcionamiento ferroviario. Con el fin de aliviar este escenario, Renfe ha desplazado a veinte profesionales desde sus sedes principales en Madrid hasta Catalunya. Un grupo de estos trabajadores potenciará el centro de mando de Rodalies, mientras que el resto brindará asistencia en la organización de horarios, turnos de convoyes y demás funciones de logística.
En la zona de operaciones se registra un incremento significativo de efectivos de Adif, con el objetivo de solucionar con la mayor brevedad los 23 puntos críticos que provocan el cierre de varios trayectos. Un total de 330 operarios adicionales se han sumado a la plantilla ordinaria de conservación, lo cual demuestra una seria carencia de empleados fijos de la entidad estatal encargada de las instalaciones en Catalunya.
