Lleida

La Seu d'Urgell se queda sin matadero y varios ganaderos se ven abocados a desplazarse 100 kilómetros

Industria cárnica

La industria cárnica de Mafriseu cierra después de 65 años con la jubilación de sus gestores y ante la falta de relevo

Victòria Roig y Domènec Estany.

Victòria Roig y Domènec Estany.

Albert L. Cobo

La Seu d'Urgell se ha quedado sin matadero desde el pasado mes de diciembre, a raíz de la jubilación de sus últimos gestores. Ante el cierre Mafriseu son varios los ganaderos que ahora se ven abocados a realizar desplazamientos, en algunos casos de más de 100 kilómetros, para poder obtener un servicio similar al que le ofrecían en la capital del Alt Urgell. 

El equipamiento empezó a funcionar hace más de 65 años y se había convertido en una industria cárnica desde hacía décadas. Así, además de gestionar el sacrificio de las reses, existen cámaras de maduración y salas destinadas a la elaboración de diversos productos, hasta dejarlos preparados para llegar al consumidor final con la información de trazabilidad de cada animal.

El hasta ahora gerente del matadero, Domènec Estany, afirma que lleva unos diez años buscando un relevo, con gente de la zona o de fuera, para poder mantener la actividad y seguir aprovechando las instalaciones. Al ver que no fue posible, acabó jubilándose y cerrando el equipamiento. 

Aunque había personas interesadas, las negociaciones no acabaron fructificando: “Para las empresas de fuera somos exageradamente pequeños y no les cubrimos sus expectativas y por la gente de la zona somos demasiado grandes”, asegura, concluyendo que “encontrar el encaje idóneo se hace complicado”, aunque se muestra esperanzado en que “la luz sale.

Estany lamenta que las administraciones no se hayan implicado en la continuidad del proyecto y apunta que las dependencias están preparadas para recibir de entre 300 y 400 animales a la semana. 

En caso de que además del sacrificio se lleve a cabo una posterior tarea de elaboración de productos cárnicos, se pueden tratar unos 50 cabezas de ternero a la semana, unos 15 de potro y unos 200 corderos. De hecho, el peso del matadero representa un 20% del total de las instalaciones, puesto que desde la década de los 80 ya se envasaban algunos productos para grandes industrias y en los años 90 se hizo lo mismo para los comercios y consumidores finales.

Instalaciones de Mafriseu
Instalaciones de MafriseuAlbert L. Cobo

Mientras, Victoria Roig, administrativa y ayudante a la gerencia de Mafriseu hasta el cierre del matadero, explica que una de las ventajas de las instalaciones está en tener una sala de maduración de la carne, equipada con varias cámaras. De esta forma, el funcionamiento integrado de los diferentes espacios hace que se pueda garantizar unas condiciones de temperatura y humedad constante. Además, los clientes, provenientes de diferentes comarcas pirenaicas, podían elegir el tiempo de maduración, además del tipo de despiece y envasado. Con todo ello, se hacían varios lotes que podían incluir hamburguesas, pinchos, butifarras o salchichas, entre otros.

Los hasta ahora gestores del equipamiento coinciden en que la elaboración de varios productos permite sacar un “valor añadido” del animal, además de crear marca y “prestigio”. 

De hecho, Roig explica que, hace unos 40 años, se hacían muchos sacrificios de cerdos, pero que, poco a poco, el sector vacuno fue ganando peso en la actividad del matadero. Posteriormente, se fue gestando la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Vedella dels Pirineus Catalans, hasta el punto de que las instalaciones acogieron la producción de unas 130 familias del Pirineo. Antes del cierre, se sacrificaba potro, ternera y cordero, además de elaborar productos a partir de las canales del cerdo.

Por su parte, el coordinador de las comarcas de montaña del sindicato Unió de Pagesos, Joan Guitart, afirma que el cierre del matadero de la Seu d'Urgell supone “una gran pérdida” por el sector y que resta “competitividad” a los pequeños productores de carne. Así, detalla que varios ganaderos deben desplazarse hasta Balaguer y que otros optan por ir al transfronterizo, situado en la Alta Cerdanya y donde los precios son más elevados.

Guitart apunta que el transporte genera “estrés” a los animales y que, por todo ello, no se puede “dejar perder” el equipamiento y es necesario “reactivarlo”. Además, cree que el mercado andorrano puede suponer un cliente potencial de carne y productos elaborados del Pirineo y que el matadero podría gestionarse con un modelo en el que los ganaderos fueran los principales accionistas.

El representante de Unió de Pagesos en las comarcas de montaña también pide implicación a las administraciones para poner en marcha un centro de recogida de carne de caza de especies salvajes. En este sentido, considera que puede suponer una oportunidad en términos de actividad económica para el Pirineo y una forma de que los cazadores puedan obtener mayores beneficios. Todo ello, ha añadido, en un contexto de sobrepoblación de ciervos, jabalíes y corzos.

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