Ganaderos de la comarca del Solsonès emprenden medidas legales para evitar la matanza de 30 reses tras detectarse un brote de tuberculosis.
Ganadería
La Generalitat sostiene que la reglamentación requiere ejecutar un vaciado sanitario, aunque ya se han implementado acciones de mitigación.

Joan Casafont, alimentando a sus vacas.
Un ejemplar de la granja Les Planes de Besora, en Navès, Lleida) fue detectado con tuberculosis en marzo del ejercicio previo. A raíz de esto, los criadores emprendieron una travesía que los ha empujado a acudir a la justicia penal para impedir el sacrificio de unos treinta ejemplares, de acuerdo con lo solicitado por el Departamento de Agricultura.
“Iremos a por todas. Tendrá que ser un juez y no la administración quien decida si deben matarse”, sostiene el criador Joan Casafont.
La Generalitat ha desestimado sus reclamaciones y actualmente han interpuesto un recurso de suspensión.
Por otro lado, Agricultura sostiene que únicamente se les exige el sacrificio de uno de sus grupos y que se les ha otorgado un plazo extenso para que logren cebar a los terneros y comercializar la carne.

Dentro de Les Planes de Besora poseen dos agrupaciones que totalizan aproximadamente noventa vacas. Una de estas, -compuesta por unos treinta ejemplares-, es la que trasladan a pastar a Taús (Alt Urgell), lugar donde suponen que una de sus reses contrajo tuberculosis mediante el contacto con la fauna salvaje.
Aquel suceso tuvo lugar en marzo del año anterior. En un principio, dos vacas resultaron positivas, aunque los análisis siguientes ratificaron que una de ellas fue un falso positivo. Los productores sacrificaron al instante a ambos ejemplares, siguiendo lo establecido por el protocolo.
Desde ese momento, los encargados de la finca manifiestan haber atravesado un “periple” que los ha obligado a llevar el asunto ante la justicia para evitar el sacrificio de todo el ganado.
“Durante este tiempo hemos tenido varias reuniones con el Departamento en las que se nos dijo que podíamos evitar hacer el vacío sanitario si íbamos haciendo pruebas recurrentes al rebaño y éstas daban negativo”, expone la también ganadera de Les Planes, Montserrat Centellas.
Siente, no obstante, que aquello jamás se formalizó por escrito y, en realidad, el dictamen más reciente enviado por la Generalitat -con fecha de últimos de noviembre- consiste en que tienen que sacrificar a las 30 vacas de la agrupación que se desplazó a pastar a Taús.
“Por un positivo no podemos matar a todo un rebaño, es el rebaño de nuestra vida, son las mejores vacas que tenemos y es nuestro futuro”, lamenta Centellas.
Por otro lado, Casafont subraya que, sin importar cuántas compensaciones logren percibir, “empezar desde cero es imposible”.
Meses de angustia
Indica que portan “muchos meses de angustia”: “La gente no sabe qué es que, de un día para otro, puedan cerrarte el negocio. Es muy duro, tanto para aquellos que estamos ahora, como para quien pueda venir en un futuro”.
Ambos criadores señalan que el grupo de treinta vacas que tienen que sacrificar es aquel donde se encuentran las reses de menor edad: “Es nuestro futuro”.