Sólo hace falta dar un paseo por los bosques del Maresme para constatar que las lluvias de los últimos meses no han sido suficientes para detener la mortalidad de pinos y encinas. Lejos de revertir la situación, se estima que durante el 2024 fallecieron el doble de árboles que el año anterior, en una comarca donde el 65% de la superficie es forestal.
Esta situación centró la reunión de trabajo celebrada hoy en el Consejo Comarcal del Maresme, con la participación de representantes de la Generalitat y la Diputación, de los parques naturales del Montnegre-Corredor y de la Cordillera Litoral, las dos asociaciones de propietarios forestales, de las ADF y del cuerpo de Bomberos.
El diagnóstico compartido por todos los agentes es contundente: los árboles muertos o gravemente afectados por el estrés hídrico son irrecuperables. Por este motivo, los esfuerzos deben centrarse en preservar la masa forestal sana y en reforzar la resiliencia de los bosques ante la emergencia climática, marcada por episodios extremos de sequía y lluvias intensas.
Los participantes también coincidieron en que la clave pasa por una gestión forestal activa y coordinada. Actuaciones como la retirada de árboles muertos o los aclareos de mejora son imprescindibles, pero requieren un incremento significativo de los recursos económicos disponibles.
Los bosques del Maresme son un polvorín
La consellera de Medi Natural del Consell Comarcal del Maresme, Marta Gómez, ha alertado de que la degradación de los bosques es especialmente preocupante en la comarca por el riesgo de incendios. ” Los bosques del Maresme son un polvorín para la seguridad: somos una comarca densamente poblada, con un uso recreativo muy intenso del bosque y con un elevado número de viviendas situadas en zonas forestales ”, ha afirmado.
Gómez también ha subrayado que el deterioro forestal incrementa el riesgo de riadas en episodios de intensas lluvias y ha insistido en la necesidad de no perder de vista la necesidad de trabajar el bosque. En este sentido, ha pedido a la Generalitat que amplíe la monitorización de las zonas forestales del Maresme para realizar un seguimiento continuado de su evolución, advirtiendo que las perspectivas a corto y medio plazo no son optimistas.

