Argentona deja de celebrar bodas civiles por “exceso de demanda” y limitaciones de agenda
Ceremonias
El incremento de matrimonios civiles a raíz del cambio legislativo y la limitada disponibilidad de los cargos electos obligan al consistorio a reorganizar el servicio
Las personas interesadas en casarse deberán inscribirse en una lista de espera y cuando se reanuden las celebraciones se contactará con ellas

El Ayuntamiento no celebrará bodas civiles hasta nuevo aviso.

El Ayuntamiento de Argentona (Maresme) ha comunicado que, debido al elevado volumen de matrimonios civiles que se tramitan actualmente y a la limitada disponibilidad de los cargos electos, no se celebrarán nuevas bodas durante los próximos meses. De esta forma, las parejas casaderas están obligadas a someterse a esta fase de regulación u optar por una ceremonia religiosa.
Según el consistorio, la medida responde a la coincidencia de dos factores poco frecuentes en la vida pública: muchas personas queriéndose a la vez y concejales con agenda. La combinación ha resultado, al parecer, difícil de gestionar.
Durante este periodo se valorará la posibilidad de retomar las celebraciones a partir de septiembre. Mientras tanto, las personas interesadas deberán enviar un correo electrónico a la alcaldía para entrar en una lista de espera. De esta forma, fijar una fecha para la boda en Argentona dependerá de la disponibilidad administrativa de sus ocupados ediles.
El origen de la situación se sitúa en la entrada en vigor de la Ley Orgánica 1/2025, que retiró a los juzgados de paz la competencia para oficiar matrimonios civiles. Desde entonces, los ayuntamientos han asumido íntegramente esta función. En el caso de Argentona, eso implica gestionar todo el proceso: tramitación administrativa, coordinación con el Registro Civil y celebración de la ceremonia.

Lo que en la legislación civil ocupa unas líneas, en la práctica se traduce en atención personalizada a las parejas, revisión documental, redacción de decretos, elaboración de actas y organización del acto. Además, los concejales mantienen reuniones previas, preparan el guion y ofician la ceremonia. Si se celebra en el Saló de Pedra, también asumen la logística del espacio, la faceta menos visible de la representación institucional.
El Ayuntamiento estima que cada boda supone entre cuatro y seis horas de dedicación por cargo electo. Una cifra que, multiplicada por el aumento de solicitudes, ha convertido la celebración de matrimonios en una tarea difícil de encajar entre el resto de responsabilidades municipales.
Ante esta carga de trabajo y las limitaciones de agenda, el consistorio ha optado por suspender temporalmente nuevas celebraciones, a la espera de evaluar cómo reorganizar el servicio.
De forma paralela, se ha instaurado una tasa de entre 70 y 90 euros para compensar parcialmente las horas de gestión administrativa que conlleva este servicio. No cubre el coste total del proceso, pero sí reconoce que el amor civil también requiere tiempo de oficina.
El artículo 51 del Código Civil establece que el alcalde o un concejal delegado pueden celebrar matrimonios civiles, pero no impone una obligación general a los ayuntamientos de hacerlo sin limitaciones. La norma define la competencia; la disponibilidad, en cambio, sigue dependiendo de la realidad organizativa.
