El urbanismo de Canet entra en una nueva fase con un plan que se renovará desde cero
Plan de ordenación
La nulidad del plan vigente obliga a aplicar normas de urgencia durante tres años, deja proyectos en suspenso y abre un proceso participativo con dirección técnica externa.

Vista aérea del municipio de Canet de Mar, en la costa del Maresme.

El Ayuntamiento de Canet de Mar (Maresme) ha puesto en marcha la hoja de ruta para redactar un nuevo Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), después de que el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC) haya declarado la nulidad del plan vigente. El asunto centró el Pleno extraordinario celebrado el jueves 29 de enero, en el que también se presentaron las Normas de Planeamiento Urbanístico (NPU) que regularán de forma transitoria el municipio.
La sesión, seguida también por la ciudadanía, sirvió para que el concejal de Urbanismo, Lluís Llovet, detallara el proceso judicial que ha desembocado en la anulación del POUM. El plan, elaborado entre 2012 y 2019 y aprobado en su día por 16 de los 17 concejales del consistorio, fue recurrido judicialmente en dos ocasiones. Uno de los recursos, interpuesto por la empresa Inmuebles Gibusa y vinculado a la descatalogación de una masía en el polígono industrial, ha sido determinante en la sentencia.
Sin embargo, el fallo del TSJC no se centra en la masía, sino en que el tribunal considera insuficientemente justificado el impacto de la ordenación urbanística desde la perspectiva de género y el respeto a colectivos vulnerables. Tras la publicación de la sentencia firme el pasado 2 de enero en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC), el POUM queda anulado de forma definitiva, pese al recurso de casación presentado conjuntamente por el Ayuntamiento y la Generalitat, administración competente en la aprobación final del planeamiento.
La nulidad supone un revés importante para el municipio, ya que obliga a volver a aplicar las Normas Subsidiarias de 1992, un instrumento urbanístico desfasado respecto a la normativa actual. Esta situación deja en suspenso numerosos proyectos y obliga a reiniciar todo el proceso de planificación.

Ante la inseguridad jurídica de operar con un planeamiento antiguo, el Ayuntamiento, según desveló el gobierno cuatripartito, ha trabajado durante los últimos seis meses en la redacción de unas Normas de Planeamiento Urbanístico de urgencia. Se trata de una medida excepcional y temporal que deberá ser aprobada por el Consejo Ejecutivo de la Generalitat y que tendrá una vigencia máxima de tres años, plazo en el que deberá avanzarse en la redacción del nuevo POUM.
La propuesta de envío de estas normas a la Generalitat fue aprobada con los votos favorables del equipo de gobierno, el concejal del PP y las concejalas no adscritas. Votaron en contra CUP y Millorem Canet, mientras que los tres concejales del PSC se abstuvieron.
Vuelta a las normas urbanísticas de 1992
El Pleno también dio luz verde, por unanimidad, al inicio formal del proceso para elaborar un nuevo POUM. El Gobierno municipal se ha comprometido a trabajar a través de la Comisión de Planeamiento Urbanístico hasta las elecciones municipales de 2027, con la voluntad de que el proyecto tenga continuidad independientemente de los resultados electorales.
Según explicó Llovet, el nuevo plan contará con un proceso participativo “intenso”, con reuniones periódicas y sesiones de trabajo con partidos políticos, personal técnico, profesionales y entidades del tejido social. A diferencia del plan anterior, esta vez se contratará a una empresa especializada que liderará y guiará el proceso técnico.
El Ayuntamiento subraya que la elaboración de un POUM es un proceso largo y transversal que afecta a todos los ámbitos del municipio, por lo que considera clave lograr acuerdos amplios para garantizar una ordenación urbanística que proteja el territorio y responda a las necesidades sociales actuales.
