Comunidad Valenciana

“La ciencia no falló, la gestión de emergencias debe estar por encima de criterios políticos”

Entrevista

En el aniversario de la dana, Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico de la Universidad de Alicante, recuerda que ”un aviso rojo implica riesgo vital” e implica “la necesidad de modificar de inmediato la rutina”

Experto en los efectos del cambio climático en el Mediterráneo, asegura que es “imprescindible asumir que vivimos en un territorio de riesgo y actuar en consecuencia”

Dana de Valencia, en directo | Sigue los actos conmemorativos, las reacciones y el funeral de estado en el primer aniversario de la dana

Jorge Olcina, catedrático de Geografía y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante 

Jorge Olcina, catedrático de Geografía y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante 

Miguel Lorenzo / Colaboradores

La pausada precisión con la que Jorge Olcina expone sus conocimientos contrasta con la confusa y ruidosa dialéctica del debate público. Es uno de los expertos en cambio climático más referenciados en el entorno del Mediterráneo, empeñado desde hace años en alertar de los riesgos derivados del calentamiento global y divulgar la forma más prudente de afrontarlos.

¿Cuáles son los principales riesgos climáticos a corto y medio plazo que enfrenta el litoral mediterráneo español, especialmente en el sur de Catalunya, la Comunidad Valenciana, Murcia y Baleares?

Los principales riesgos son los relacionados con el agua, tanto por exceso —inundaciones— como por defecto —sequías—, además de los temporales marítimos que afectan a la franja costera. El cambio climático está intensificando la frecuencia y la magnitud de los eventos atmosféricos extremos. El litoral mediterráneo español es una de las zonas donde los efectos del calentamiento global se manifiestan con mayor claridad. El IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) lo ha señalado como un auténtico hotspot de cambio climático a nivel mundial.

El litoral mediterráneo español es una de las áreas de mayor riesgo climático de Europa”

¿Qué papel juega el aumento de la temperatura del mar Mediterráneo en la intensificación de fenómenos extremos como las danas?

Un mar más cálido transfiere más vapor de agua a la atmósfera y aporta más energía a los procesos de condensación, lo que alimenta las danas. Además, la temperatura del agua explica el fuerte aumento de las “noches tropicales” en las últimas dos décadas, que han triplicado o cuadruplicado su frecuencia. Este calor nocturno reduce el confort térmico y eleva la mortalidad en personas con afecciones respiratorias o cardíacas.

¿Existen zonas particularmente vulnerables dentro de este territorio donde se debería actuar con más urgencia?

El riesgo es general en todo el litoral mediterráneo peninsular y en Baleares. Se trata de una región de alta peligrosidad natural —lluvias torrenciales, sequías, olas de calor, temporales— combinada con una intensa ocupación humana y económica. Esta superposición de amenazas y exposición convierte al litoral mediterráneo español en una de las áreas de mayor riesgo climático de Europa.

Jorge Olcina, catedrático de Geografía y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante 
Jorge Olcina, catedrático de Geografía y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante Miguel Lorenzo / Colaboradores

¿Cómo ha evolucionado la calidad de los modelos meteorológicos para prever fenómenos como la dana del 29 de octubre en Valencia?

La predicción meteorológica ha avanzado de forma exponencial. Hoy el acierto a tres días vista supera el 97%. El Mediterráneo es una región difícil de modelizar por su mar cálido y su compleja orografía, pero la dana del 29 de octubre se predijo con tres días de antelación y el aviso rojo se emitió con suficiente tiempo. Un aviso rojo implica riesgo vital y la necesidad de modificar de inmediato la rutina diaria.

¿Qué limitaciones siguen existiendo en estos modelos?

Los modelos son cada vez más precisos, pero en el Mediterráneo las condiciones atmosféricas pueden cambiar en minutos, lo que altera el pronóstico local. Sin embargo, las grandes pautas se predicen con fiabilidad. El problema actual no es tanto la cantidad total de lluvia, sino su intensidad horaria, que está aumentando. Lluvias superiores a 100 litros por hora son cada vez más frecuentes y representan el verdadero peligro.

Los modelos son cada vez más precisos, pero en el Mediterráneo las condiciones atmosféricas pueden cambiar en minutos”

¿Considera suficientes los sistemas de alerta temprana en España?

Los avisos meteorológicos funcionan bien, pero los hidrológicos necesitan mejorar. Se requieren más sensores de lluvia y caudal en ramblas y barrancos, donde suelen producirse las víctimas mortales. La clave es reaccionar desde el aviso meteorológico, antes de que se desencadene la crecida. Una comunicación temprana puede reducir drásticamente la mortalidad en estos episodios.

¿Qué particularidades tuvo la dana del 29 de octubre en Valencia?

Fue un episodio de crecida relámpago del barranco del Poyo y sus afluentes, con una intensidad récord: se registró la mayor lluvia en una hora de toda España. Grandes nubes convectivas descargaron enormes volúmenes en poco tiempo. Aunque hubo precedentes históricos graves —Santa Teresa 1879, Vallès 1962, Tous 1982—, resulta sorprendente el número de víctimas mortales en Valencia pese a contar hoy con sistemas de predicción avanzados.

“El aviso rojo implica riesgo vital”, recuerda Olcina 
“El aviso rojo implica riesgo vital”, recuerda Olcina AEMET

¿Qué aprendizajes científicos o institucionales deja este episodio?

La principal lección es que la ciencia no falló. Los investigadores habían advertido de la mala ocupación del territorio y emitieron avisos a tiempo. El fallo estuvo en no atender esas alertas. También debe reforzarse el liderazgo técnico-científico en la gestión de emergencias, por encima de criterios políticos.

¿Qué medidas deberían implementarse para mitigar los efectos de futuras danas, sobre todo en zonas urbanas?

Es urgente actualizar los planes urbanísticos municipales: el 60% son anteriores al año 2000 y no incorporan criterios de sostenibilidad ni adaptación climática. Deben realizarse obras hidráulicas para proteger zonas vulnerables y, en algunos casos, proceder al desalojo de viviendas situadas en áreas de alto riesgo. Son decisiones impopulares, pero necesarias para salvaguardar vidas.

Deben realizarse obras hidráulicas para proteger zonas vulnerables y, en algunos casos, proceder al desalojo de viviendas situadas en áreas de alto riesgo”

¿Qué papel deben desempeñar los municipios en la adaptación al cambio climático?

Son actores clave porque gestionan el suelo y concentran a la población más expuesta. La Ley de Cambio Climático de 2021 insta a elaborar Planes Municipales de Adaptación, pero al no ser obligatorios muchos ayuntamientos los ignoran. Es esencial que las políticas locales se ajusten a las proyecciones climáticas y prioricen la mitigación y adaptación, ya que el coste humano y económico de la inacción aumenta cada año.

¿Hasta qué punto la urbanización descontrolada ha agravado los efectos de fenómenos como las danas?

En un grado altísimo. Las inundaciones revelan el desorden urbanístico de muchos municipios, construidos de espaldas al riesgo. Hasta comienzos del siglo XXI no existían cartografías ni planes de riesgo, por lo que se edificó con gran ligereza en zonas inundables. Hoy tenemos normativa suficiente, pero buena parte del parque inmobiliario —edificado antes del 2000— está en lugares indebidos y es difícil de corregir. Solo caben medidas estructurales, drenajes sostenibles y, en casos extremos, traslados de población.

¿Existe suficiente coordinación entre administraciones en las emergencias climáticas?

Debería haberla, pero la gestión del riesgo sigue contaminada por la política. Los protocolos de protección civil y los avisos meteorológicos son claros, pero falta coordinación real. La gestión debe regirse por criterios técnicos, sin interferencias ideológicas. Las comunidades autónomas y los municipios son las escalas clave, y deben ser quienes soliciten refuerzos estatales o europeos cuando lo necesiten.

¿Qué papel pueden jugar las universidades y centros de investigación?

Son esenciales. La investigación en riesgos naturales es altamente aplicable y permite comparar experiencias internacionales. Las universidades deben ser una fuente constante de conocimiento para las administraciones. El problema es que muchas veces la política no incorpora ese conocimiento científico en la toma de decisiones.

El problema es que muchas veces la política no incorpora ese conocimiento científico en la toma de decisiones”

¿Cree que la población mediterránea es plenamente consciente de los riesgos climáticos?

No. La educación para el riesgo y el cambio climático sigue siendo una gran asignatura pendiente. Es urgente incluir contenidos sobre riesgos naturales y gestión de crisis en el sistema educativo y formar también a la población adulta. Los medios de comunicación deben asumir un papel activo en la educación ciudadana y en la lucha contra la desinformación, que durante emergencias puede causar confusión y caos.

En resumen, ¿espera que estos episodios sean más frecuentes o intensos? ¿Estamos preparados?

Ambas cosas. La ciencia confirma que el clima será más extremo e incierto, especialmente en el Mediterráneo. Es imprescindible asumir que vivimos en un territorio de riesgo y actuar en consecuencia. Las administraciones, los agentes sociales y la ciudadanía deben implicarse ya en la reducción del impacto, porque el cambio climático avanza más rápido de lo que pensamos. El tiempo corre y el clima cambia silenciosamente, pero sin pausa.