La Fundación Bancaja ha inaugurado esta mañana en su sede de València la exposición Caleb, un proyecto concebido por la artista castellonense Cristina Babiloni que indaga en los vínculos esenciales entre el hombre y la naturaleza a través de un diálogo profundo entre materia, luz, color y texturas. La presentación ha contado con la participación del presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón; la comisaria de la muestra, Alicia Ventura; y la propia artista.
La exposición reúne una treintena de obras de mediano y gran formato, muchas de ellas realizadas expresamente para esta cita. El recorrido propone al visitante un viaje por las diferentes líneas de trabajo desarrolladas por Babiloni en los últimos años, en piezas que oscilan entre la pintura, la escultura y la instalación. Su universo visual, marcado por las formas orgánicas y los paisajes naturales, se despliega en un espacio que invita a la contemplación y a la reflexión sobre la interacción entre el ser humano y su entorno.
La exposición reúne una treintena de obras de mediano y gran formato
En Caleb, Babiloni presenta un ecosistema plástico inspirado en la fuerza y el misterio del mundo natural, especialmente de los océanos y el fondo marino. Las telas de arpillera, arenas, acrílicos, cartones, cerámicas y otros materiales industriales, habituales en su producción, conviven con nuevas incorporaciones como el metacrilato. Esta combinación permite a la artista levantar paisajes densos, de capas superpuestas, donde la materia adquiere una presencia casi escultórica y genera un imaginario marino propio, en permanente transformación.
Obra expuesta en la muestra
La exposición también incorpora sus piezas más recientes, centradas en la contemplación de tierras, volcanes y materiales terrestres. Estos trabajos amplían su investigación sobre los procesos naturales, la erosión, la sedimentación y la acción del tiempo, conceptos que atraviesan su obra y que aquí se manifiestan mediante superficies rugosas, craqueladas o erosionadas, resultado de la manipulación directa del cuerpo sobre la materia.
El discurso curatorial plantea conexiones entre tres ejes fundamentales del trabajo de Babiloni: el uso múltiple de materiales naturales que remiten al territorio; la relación entre cuerpo y gesto, ya que su técnica implica una intervención física sobre el soporte; y la temporalidad, visible en las texturas que evocan procesos geológicos o marinos. Estas claves sitúan a la artista en un territorio creativo que entrelaza artes plásticas, naturaleza y pensamiento.
Los referentes de Babiloni —la luminosidad atmosférica de William Turner y la densidad material de Anselm Kiefer— se reconocen en su apuesta por la superposición de capas, la experimentación y la ruptura constante del formato pictórico tradicional. Su pintura se expande más allá del marco, fluye, se derrama sobre la pared y actúa como extensión del propio espacio expositivo. El color, más que una elección deliberada, es el resultado de mezclas y reacciones que construyen un relato sensorial. Junto a esta pintura expandida, materiales inicialmente considerados de desecho adquieren un nuevo valor escultórico y generan un paisaje táctil que oscila entre lo ilusorio y lo real.
Obra expuesta en la muestra
Una de las claves conceptuales de la muestra es la integración del mito contemporáneo de la isla de Caleb, una enigmática tierra sin evidencias históricas o científicas, situada según algunos relatos en un Atlántico cambiante y habitada por comunidades secretas. Sus ruinas imaginadas, sus energías inexplicables o su supuesta desaparición —atribuidas en distintas versiones a fenómenos naturales, a castigos o incluso a conspiraciones— encuentran en el trabajo de Babiloni una traducción plástica. La artista transforma este imaginario en un lenguaje de herencia barroca, de materias en tensión, donde la pintura se aproxima a la escultura para representar un mundo sometido a fuerzas sobrenaturales, naturales y humanas que amenazan su equilibrio. Este mito sirve como metáfora de un planeta vulnerable, en constante mutación y acechado por riesgos de destrucción.
Babiloni también rompe con los formatos tradicionales en obras que, desde su monumentalidad, generan nuevas lecturas y establecen vínculos estéticos con el arte de la antigüedad clásica. La incorporación de la cerámica, por su parte, profundiza en la idea de transformación: la arcilla, porosa y maleable, se convierte en materia simbólica afín a los procesos de cambio e identidad que articulan todo su trabajo.
Nacida en Castellón en 1981 y de ascendencia francesa y española, Cristina Babiloni es una artista multidisciplinar cuya trayectoria se centra en la pintura, pero abarca también la escultura, el dibujo y el objeto artístico. Su lenguaje se nutre de técnicas propias de la construcción y la industria cerámica, que integra en sus composiciones mediante collages matéricos donde textura, energía y composición son esenciales. Con colores vibrantes y dinámicos, crea escenarios naturales inmersivos que buscan provocar calma e introspección, así como conciencia sobre nuestra relación con el entorno. Ha expuesto en ciudades como Madrid, Nueva York y Andorra, y su obra forma parte de colecciones como la de J.P. Morgan Chase. Actualmente está representada internacionalmente por Opera Gallery.
Nacida en Castellón en 1981 y de ascendencia francesa y española, Cristina Babiloni es una artista multidisciplinar
Con motivo de la exposición, la Fundación Bancaja ha editado un catálogo que incluye reproducciones de las obras y un texto de la comisaria. Además, dentro de su programa de mediación cultural, ofrece visitas comentadas a cargo de un especialista en arte. Caleb puede visitarse del 20 de noviembre de 2025 al 22 de febrero de 2026 en la sede de la Fundación Bancaja, en horario de martes a domingo.
