Comunidad Valenciana

Una Comunitat Valenciana de raíz lusa

No se alarmen, ya que de momento no pensamos apostar por el lusitanismo como solución a nuestros conflictos de identidad. Andorra se nos presenta más cercana y propia, pero bueno. Portugal siempre me ha resultado cautivador, su modo de existir y proceder, su rol geopolítico vinculado a la pérfida Albión actuando permanentemente de escudo protector frente a la amenazante Castilla y su tutela afrancesada. Y cabe subrayar que en el desastre histórico nacional ocurrido en Almansa, los portugueses perecieron codo con codo junto a la Corona de Aragón. Pormenores ignorados o menospreciados por voxeros y meconios…

Efectivamente, estimado lector, Lisboa es mi urbe por su aire decadente y cautivador. Lo mismo sucede con su panorama político y administrativo. Resulta que António Costa renuncia como primer ministro de Portugal y, tras poco tiempo, queda libre de sospecha de aquella acusación infundada… para acabar siendo presidente del Consejo de Europa, la parte afable del binomio europeo junto a la impasible Von der Leyen. Por otro lado, António Seguro ha vencido de forma rotunda en las presidenciales de Portugal con casi el 68% de los votos, desplazando a una derecha radical con tintes de Vox y Trump. Ciertamente, ambos Antónios son figuras socialdemócratas y equilibradas. Es lo que funciona… al menos en las democracias firmes y desarrolladas como la nación de Portugal.

Y triunfa en las elecciones presidenciales el candidato del socialismo portugués, respaldado por los líderes del partido conservador portugués, con el actual primer ministro Luis Montenegro al frente. Jamás se hubiera imaginado tal giro… cuando lo que debería ser lo más natural y deseable del mundo. Y una vez más, Portugal nos enseña una lección: la apuesta por la voz moderada frente al peligroso histrionismo del populismo derechista antiliberal. Que la vieja Europa, marginada en su posición geopolítica mundial y desesperada por recuperar sus raíces democráticas, cristianas y occidentales, tome nota de la lección lusa. Como los buenos fados.

Y todo esto ¿para qué sirve…? Pues qué les voy a decir. Frente a la ola de elecciones autonómicas diseñada por los populares españoles en este primer semestre de 2026, que desde mi breve perspectiva parece una estrategia de doble filo poco acertada, resulta admirable cómo nuestros vecinos superan el frentismo político. Un PP que no logra mayorías absolutas sin perder escaños, que obliga a los candidatos socialistas, enviados al sacrificio por el führer Sánchez desde su búnker llamado El Hundimiento… pero que al mismo tiempo alimenta y expande a los más radicales de su ala derecha, haciendo que crezcan de forma potente y descontrolada, terminando atados a sus propios mandatos y delirios. Demasiadas alforjas para tan escaso botín…

El PP gana, pero actúa como si perdiera. En votos, en escaños, en política y en gobiernos. Aún no decide qué quiere convertirse en la vida: escoger cara o cruz. De Guatemala a Guatepeor… Si recupera su dignidad y se enfrenta a la derecha extrema, pierde la única muleta que tiene para formar mayorías (algo que debería reconocerse: opciones moderadas y centradas territorialmente existen), aprobar presupuestos autonómicos y gobernar las comunidades. Si se mimetiza y adopta la receta fácil y populista de su rival, amplía su electorado y lo impulsa al estrellato, pues siempre tendrá menos argumentos frente al original, completamente desbocado y sin filtros. Una carrera política desvergonzada y llena de complejos.

La Internacional trumpista nos vigila y nos sentencia. O el colapso o la sustitución, una salida deficiente.

Europeístas que somos, veamos qué ha ocurrido con esta competencia fratricida en nuestros países vecinos. En Italia o Francia, la derecha populista y radical ha reemplazado a los partidos conservadores tradicionales, mientras que en Alemania, el firme esfuerzo de los populares y democristianos alemanes para contener y enfrentar a los ultraderechistas los hace dignos y honorables, pero no logran impedirles ganar terreno en las encuestas y elecciones. La Internacional Trumpista nos persigue y nos condena. O hundimiento o renovación, mala solución.

Y ante tales horizontes que aguardamos… pues en esta España que los socialistas propiciaran ejecutivos regionales de los populares en la situación actual, que los populares acordaran y establecieran medidas legislativas con el gobierno de coalición progresista, que en la Generalitat Valenciana el Consell y la oposición iniciaran canales de comunicación y restauraran acuerdos en beneficio de la financiación autonómica, de la normativa civil propia, de la exigencia de inversiones territorializadas, convinieran entes estatutarios, robustecieran nuestra autonomía y el poder de influencia valenciana en el Estado… No obstante, pese a que compartamos santo patrón bajo la imagen de Sant Vicent Màrtir, València no es Lisboa.