Durante la mañana de este martes, 6 de enero, se conocerán los décimos premiados del Sorteo Extraordinario de la Lotería del Niño 2026, una de las citas más esperadas del calendario festivo en España.
El formato será el tradicional, similar al de la Lotería de Navidad, con bombos, series y décimos, consolidando una tradición profundamente arraigada en nuestro país.
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Premios del sorteo de la Lotería del Niño
El sorteo reparte este año un total de 770 millones de euros en premios, que se distribuirán entre miles de jugadores que mantienen la ilusión de comenzar el año con un golpe de suerte y más en un día tan mágico como el de hoy.
El primer premio está dotado con 2.000.000 de euros por serie, lo que equivale a 200.000 euros por décimo. El segundo premio reparte 750.000 euros por serie, es decir, 75.000 euros por décimo, mientras que el tercer premio asciende a 250.000 euros por serie, con 25.000 euros por décimo.
Al igual que en sorteos anteriores, los billetes se dividen en décimos para facilitar la participación y permitir que más personas puedan acceder a los premios más elevados.
¿Cuánto se debe pagar a Hacienda?
Según la normativa vigente, los premios que superen los 40.000 euros están sujetos a un gravamen del 20 %, aplicado únicamente sobre la cantidad que exceda ese umbral. El primer premio, de 200.000 euros brutos por décimo, tributa por 160.000 euros, lo que supone que Hacienda retenga 32.000 euros y el ganador reciba 168.000 euros netos.
En el caso del segundo premio, de 75.000 euros, la retención asciende a 7.000 euros, quedando el importe final en 68.000 euros. Por su parte, el tercer premio se cobra íntegramente, ya que 25.000 euros no superan el mínimo exento establecido por la Agencia Tributaria.
Hasta cuándo se puede cobrar un décimo
Conviene recordar que el plazo para cobrar los premios es limitado. Las personas agraciadas disponen de tres meses desde la fecha del sorteo, es decir, hasta el 6 de abril, para acudir a las entidades autorizadas y hacer efectivo su premio.
Transcurrido ese periodo sin haberlo reclamado, el importe pasa a ser propiedad del Estado, poniendo fin definitivo a la posibilidad de cobrarlo.

