El error que muchas personas cometen al limpiar la piel según una experta: “Puede resultar agradable, pero a nivel cutáneo es agresivo”
Belleza
Abigail Arduan, especialista en estética facial avanzada, comparte los fallos más comunes que deshidratan la piel

La piel debe limpiarse con agua.

Si nota su piel apagada o con la textura irregular no es culpa de su nuevo sérum o crema, sino que es un síntoma de que su piel está deshidratada. En invierno hay factores como el frío o la calefacción que pueden producir este desequilibrio hídrico, por ello, es muy importante adquirir una serie de hábitos para lucir una piel luminosa, sana y equilibrada.
Como apunta la especialista en estética facial avanzada, Abigail Arduan, hay gestos muy comunes que deshidratan la piel, uno de ellos, no limpiarla correctamente. “Una piel mal limpiada no puede retener la hidratación correctamente, pero una limpieza con productos inadecuados también compromete su barrera protectora”, apunta la directora de los centros Arduan, que añade: “La clave está en usar fórmulas suaves, respetuosas y adaptadas a cada piel, que limpien sin agredir ni resecar”.

Este paso es imprescindible, tanto a primera hora de la mañana como por la noche, cuando es importante retirar bien los restos de maquillaje, contaminación y sebo. Por ello, es esencial usar un limpiador que se adapte al tipo de piel de cada persona ya que si se elige uno cualquiera puede provocar irritación, tirantez y pérdida de agua.
“Una limpieza correcta, realizada mañana y noche con un producto adecuado a tu tipo de piel, es la base para que la piel se mantenga hidratada y receptiva. Si la piel no está bien limpia o se utilizan fórmulas inadecuadas, ningún tratamiento posterior va a funcionar al cien por cien”, señala.
Otro factor que contribuye a la deshidratación es beber poca agua y consumir bebidas azucaradas, café o alcohol. “La piel es uno de los primeros órganos en reflejar la falta de hidratación interna y es que, cuando el cuerpo no recibe suficiente agua, prioriza funciones vitales y la piel queda en segundo plano”, expone Arduan, que asegura que si una piel está hidratada se mantiene su elasticidad, luminosidad y capacidad de regeneración.

También es un gran error exfoliar la piel con demasiada frecuencia. Es cierto que la exfoliación ayuda a eliminar las células muertas y permite que los activos penetren con mayor eficacia, pero abusar de estos cosméticos puede dañar los lípidos naturales que protegen la barrera cutánea. “Muchas personas confunden exfoliar con limpiar mejor, y eso es un grave error”, avisa la experta.

Arduan recuerda que la exfoliación no es igual para todas las pieles y que antes de empezar a usar estos productos es importante consultar a un especialista. “Existen exfoliantes de uso diario, formulados para renovar la piel de forma suave, y otros más intensivos que deben aplicarse solo una o dos veces por semana. El problema aparece cuando se utilizan sin criterio o sin conocer realmente las necesidades de la piel”, concluye.

