Olga G. San Bartolomé, peluquera: “El frío y la calefacción no son una buena combinación para el cabello, hacen que se vuelva más rígido y pierda luminosidad”
Consejos clave
La experta en cuidado del cabello explica cómo el frío afecta a nuestro pelo y qué podemos hacer para evitar daños

Olga G. San Bartolomé, peluquera experta en el cuidado del cabello

Con la llegada del invierno, nuestros cabellos se enfrentan a un enemigo silencioso: el frío. Las bajas temperaturas, el viento y la calefacción pueden transformar las fibras que durante el verano lucían brillantes, en hilos secos, frágiles y propensos al encrespamiento. Cuidarlo no es solo estética, sino preservar la salud y la vitalidad de nuestra cabellera. La peluquera experta Olga G. San Bartolomé es muy consciente de la necesidad de estos cuidados estacionales.
“No empecé en peluquería porque fuera una vocación de infancia ni porque me fascinara desde pequeña. Llegué a esta profesión con 16 años sin tener del todo claro qué quería hacer, y fue el propio camino el que, poco a poco, me hizo enamorarme de ella. Día a día. Persona a persona”, explica en declaraciones para Guyana Guardian. Con más de dos décadas como responsable del área de Hair Care de Backstage BCN, Olga ha dedicado su carrera a entender el cabello en todas sus texturas y necesidades, muchas de las cuales aparecen en su libro Secretos de Salón. También ha desarrollado una faceta como divulgadora y crea contenido por marcas profesionales para “acercarlas de forma natural, práctica y honesta al cliente final”.
Más allá de cortar, colorear o peinar, la experta destaca la conexión que se crea con los clientes. “Escuchar, acompañar y, muchas veces, mejorar el día de alguien que se sienta delante de ti. Esa parte humana es la que da sentido a mi trabajo y la que, a día de hoy, sigue siendo mi mayor motor”, nos confiesa. Además, se dio cuenta de que “mi verdadero interés estaba en el cuidado del cabello. En cómo mejorar su calidad, su aspecto y su comportamiento a través de técnicas, rutinas, herramientas y novedades que funcionan en la vida real”, apunta.
¿Cómo afecta el frío al cabello?
Muchos nos preocupamos por el pelo en verano, pero el invierno también tiene sus retos. “Igual que cambiamos la ropa cuando llega el frío, el cabello también necesita que ajustemos la rutina. En verano, suele estar más expuesto al sol, al mar o a la piscina, mientras que en invierno sufre más por la deshidratación, la calefacción o los cambios bruscos de temperatura”, comenta.
“Nuestro cabello suele ‘protestar’ y muchas personas lo notan, sin saber muy bien qué está pasando. De repente, lo vemos más seco, más apagado y con mucho más encrespamiento, incluso en cabellos que durante todo el año se portan bastante bien”, relata San Bartolomé. Uno de los efectos más comunes es la falta de hidratación. “El frío del exterior y la calefacción de los espacios interiores no son una buena combinación. Este contraste constante hace que el cabello vaya perdiendo agua despacio, se vuelva más rígido y pierda flexibilidad y luminosidad. No es que cambie de un día para otro, es un desgaste progresivo que se va notando con las semanas”, señala.

El encrespamiento es otro síntoma habitual. “Cuando el cabello está deshidratado, la cutícula se abre más de lo normal e intenta compensar esta falta de agua 'buscando' humedad en el ambiente. El resultado es este frizz que tanto cuesta controlar en invierno”, relata Olga. También podemos notar fricción, nudos o rotura a causa del viento, que “castiga mucho la fibra capilar, sobre todo cuando el cabello va suelto”.
Hábitos que estropean el pelo
A las condiciones ambientales se suman rutinas que agravan el problema. “En invierno, el cabello no suele estropearse por un único gesto, sino por una suma de pequeños hábitos que repetimos casi sin darnos cuenta. Y aquí es donde realmente está la clave: más allá de los productos, son los hábitos los que pueden marcar la diferencia entre un cabello bonito y un apagado y seco durante los meses fríos”, dice.
Una práctica muy habitual es “abusar más del secador, de las planchas o herramientas de calor para evitar salir con el pelo mojado”. Esto se agrava por el hecho de que no usamos protección térmica. “No es opcional, es imprescindible y en invierno todavía más. Entre la calefacción y los cambios bruscos de temperatura, el cabello se deshidrata más deprisa y, si además aplicamos calor directo sin protegerlo, el daño se multiplica”, alerta.
En invierno, el cabello no suele estropearse por un único gesto, sino por una suma de pequeños hábitos
Todavía hay más. “Secar el cabello con una toalla de baño convencional suele encresparlo y resecarlo más porque abre la fibra”, advierte San Bartolomé. En vez de esto, “es mucho mejor utilizar una toalla de microfibra o, incluso, una camiseta de algodón, reservada solo para el cabello”.
Por último, “no tenemos que olvidar los accesorios de invierno. Gorras, bufandas y abrigos generan fricción constante. Si no prestamos atención, este contacto continuo acaba provocando encrespamiento y rotura, especialmente en cabellos finos o sensibilizados”, asegura Olga. Para evitarlo, podemos usar complementos con “tejidos que no generen demasiada fricción” o “protegerlo con peinados suaves, sin tensiones o recogidos bajos, que eviten este contacto constante”
Lavar bien nuestro cabello
A pesar de todos los elementos externos que nos pueden afectar, la peluquera afirma que hay consejos muy útiles que pueden ayudarnos a cuidar nuestra cabellera en épocas de frío “y evitar que llegue a la primavera seca, apagada o sin vida”, señala. Todo empieza en el momento en que nos metemos en la ducha. “Se tiene que lavar siempre con agua tibia. Uno de los errores más comunes es utilizar agua demasiado caliente. El calor excesivo abre la cutícula y hace que cualquier tratamiento o hidratación que lleve el cabello se pierda antes. Lo ideal es una temperatura media. Si se desea, se puede acabar con un poco de agua más fresca para sellar la cutícula, pero sin usar agua muy fría en el cuero cabelludo”, desgrana Olga.
Precisamente, esta zona de la cabeza es la única que tenemos que lavar. “El champú es para el cuero cabelludo, no para la fibra capilar. Masajear bien la raíz es suficiente. La espuma que cae al aclarar limpia medios y puntas sin necesidad de frotar, y evitando resecar y deshidratar el cabello”, apunta. En cuanto a otros productos, también recomienda no usarlos cada día, como la mascarilla capilar. “En invierno, una mascarilla cada quince días funciona muy bien, pero el truco está en aplicar después un poco de acondicionador para sellar sus efectos y mantener la hidratación”, manifiesta San Bartolomé.
Lo mejor, en este caso, es el “acondicionador en spray en seco”, una de las opciones preferidas de la peluquera en los meses de frío. “Se aplica sobre el cabello seco, se deja actuar un minuto y se cepilla después”, indica Olga, asegurando que “ayuda a reforzar la hidratación y eliminar el encrespamiento cuando el frío es más intenso”.
El champú es para el cuero cabelludo, no para la fibra capilar. Masajear bien la raíz es suficiente.
En caso de preferir el acondicionador habitual, se puede “aplicar un masaje de forma suave, siguiendo el sentido de la cutícula, lo que ayuda a que el producto penetre mejor y a sellar el cabello en este momento, evitando que pierda hidratación con el paso de las horas”. Después de esta rutina en mojado, es ideal “aplicar unas gotas de aceite capilar, que selle toda esta hidratación y mantener los cabellos todavía más protegidos durante el día”.
Protegernos del calor
Una vez hemos lavado el pelo, entran en escena los aparatos de calor. Según la profesional, es mejor “utilizar siempre un secador iónico”, puesto que “ayuda a reducir el encrespamiento, seca de forma más uniforme y evita que el cabello se reseque en exceso”. Otra herramienta que usamos mucho es la plancha: “Es mejor que sea de vapor. Este tipo de planchas sellan muy bien la cutícula, lo cual hace que la humedad exterior no entre en el cabello y provoque frizz. Además, ayudan al hecho de que los tratamientos y la hidratación que llevas en el cabello duren mucho más tiempo”, explica.
En este sentido, es importante nunca aplicar calor si el cabello no está totalmente seco. “Antes de pasar una plancha o cualquier herramienta térmica, tiene que estar seco al 100%. Si queda un mínimo de humedad, el calor lo deshidrata de forma agresiva y puede llegar a quemarlo”, dice. Una vez que ya lo hemos secado o planchado, es importante “enfriar el cabello” durante unos segundos porque “ayuda a cerrar la cutícula, aporta más luminosidad y hace que el peinado dure más”.
Si después de esta rutina vamos a dormir, Olga aconseja hacerlo con fundas de seda en las almohadas: “Reduce la fricción durante la noche, evita la rotura y el encrespamiento y que el cabello se marque al dormir”. Para completar todos estos consejos, la experta recomienda “hacer tratamientos de salón de manera regular”, puesto que “un tratamiento profesional cada dos meses ayuda a recuperar la fibra capilar, a llenarla y a reforzarla, una cosa especialmente importante después de semanas de frío y uso de calor”.
En definitiva, cuidar nuestra cabellera en invierno no es solo una cuestión de productos, sino de atención y gestos específicos. “No significa complicar la rutina, sino hacerla más consciente. Pequeños ajustes bien hechos ayudan a que el cabello se mantenga sano, flexible y bonito durante los meses fríos y llegue a la primavera en mejores condiciones”, concluye Olga G. San Bartolomé.